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Luis Medrano trabaja desde hace 15 años como vendedor ambulante. Camina por las calles de la capital “regando” mercancía al crédito, de la cual sacará el 24 por ciento de comisión, ganándose un promedio de cien a 150 dólares al mes. Al no contar con un empleo formal, no es apto para un préstamo de vivienda en la banca privada.

Él y su compañera, Melba Luna, tienen 17 años de vivir en el asentamiento 18 de Mayo, cerca del populoso Reparto (“René) Shick”, junto a su hijo de siete años. En un inicio levantaron su casita con ripios de zinc, algunas tablas, plásticos y cualquier otro material que les sirviera para protegerse del sol y la lluvia.

Fue a través de la organización comunal de su barrio que se integraron al proyecto “Amanecer 4”, de la organización Hábitat para la Humanidad. Lograron construir 18 metros cuadrados de casa, con un préstamo de dos mil 557 dólares, de los cuales el 75% es donado, y el 25% lo aporta la familia.

“Nosotros vamos a pagar 600 dólares, con una cuota mensual de 15 dólares, por cuatro años. No se nos va a cobrar interés, y por eso consideramos que es mejor que un préstamos bancario, comenzando porque ni siquiera somos sujetos de crédito”, refirió Luna.

Cambia el entorno

Luis comentó que Hábitat para la Humanidad les proporcionó hierro, arena, perlines, bloques y les instaló el sistema eléctrico de su nuevo hogar. La familia también participó activamente en la reconstrucción, aportando mano de obra no calificada, ahorrándose un 15% del valor de la casa.

“Ahora que vengan las visitas van a tener otra visión. Ya no es la casa construida de ripios y con el piso de tierra. La visión cambia en la comunidad, ya no es aquella casita ‘malmatadita’. Ahora nos sentimos bien”, agregó Medrano durante la entrevista.

Viviendas semillas

Cony Rosales, responsable de promotoría social de Hábitat para la Humanidad, comentó que estas casas son viviendas semillas, pues la idea es que en una segunda etapa se puedan ampliar a los 36 metros cuadrado, a través de un segundo préstamo.

“Los requisitos que solicitamos a los beneficiario son: fotocopia de las cédulas de identidad, la cantidad de hijos y el título de propiedad del terreno a construir”, detalló Rosales.

Afirmó que la mayoría de terrenos no se encuentran legales, pero a través del Instituto de Vivienda Urbana y Rural, Invur, se logra agilizar los trámites para poner los papeles en regla y recibir el préstamo.

Datos del Invur estiman que el 52% de las viviendas en el país posee el piso, las paredes o el techo inadecuado, mientras que el 45% de las casas tiene el piso de tierra, y el 39.5% no cuenta con el servicio de agua potable.

Déficit de viviendas

Ruth Ortiz, Coordinadora de País de Hábitat para la Humanidad, dijo que los estudios sobre la situación de la vivienda en Nicaragua indican que en nuestro país existe la necesidad urgente de reconstruir casi 400 mil. También reflejan cómo la casa es una necesidad primordial en la familia nicaragüense.

El censo de viviendas realizado en 2005 demostró que próximamente 354 mil viviendas --el 31% del parque habitacional del país-- están en mal estado y requieren reposición. Según esa misma fuente, habría que sumar otras 66 mil viviendas para familias que se encuentran allegadas, necesitándose para ese año al menos 411 mil nuevas casas.

Las proyecciones de crecimiento indican que cada año la demanda adicional es de 22 mil nuevas viviendas. Ortiz señaló como un esfuerzo que el país haya aprobado este año la Ley de Vivienda Digna, y lo calificó como un paso importante en el país. “Es un logro histórico para Nicaragua, ya que va a guiar y unir los esfuerzos de todos los actores involucrados en esta problemática”, expresó.

Añadió que “en dependencia de las capacidades de cada sector habrá que aunar esfuerzos de cara a lograr el bien común, y beneficiar con una vivienda digna a las personas, cuya extrema pobreza les ha mantenido en condiciones de vida infrahumana”.