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Más de 400 mil nicaragüenses emigrarían del país en 2010, y se sumarían a los 800 mil nacionales que han abandonado el terruño entre 1990 y 2005, de acuerdo con datos y estimaciones del Informe de Desarrollo Humano 2009 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Los datos del informe se refieren a cifras obtenidas de censos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe en 2007.

En este informe Nicaragua aparece en la posición 124 de 182 naciones medidas por los consultores del PNUD, con el índice de desarrollo humano más bajo de Centroamérica, y el segundo más pobre, sólo por encima de Haití, en América Latina.

Según el estudio, el desplazamiento humano era de 800 mil nicaragüenses fuera del país entre 1990 y 2005.

En 2007, los migrantes nicaragüenses alcanzaron el 13.3 por ciento de una población calculada entonces 5.5 millones de habitantes.

A Estados Unidos y Costa Rica

De acuerdo con el cuadro de datos del acápite “A”, sobre desplazamiento humano, “instantánea y tendencias”, a 2010, en Nicaragua se estima una migración, ese año, de 400 mil nicaragüenses, de una población de 5.5 personas en el territorio.

De acuerdo con el informe “Superando barreras: movilidad y desarrollo humano”, publicado esta semana, las proyecciones para 2010 “se basan en tendencias a largo plazo, y podrían no predecir con exactitud los efectos de fluctuaciones inesperadas de corto plazo como la crisis económica de 2009”.

De acuerdo con los datos del citado informe, de la población nicaragüense migrante, el 44.4 por ciento vive en Estados Unidos, y el 48.4 se esparce en América Latina (otros estudios calculan que 600 mil nicaragüenses radican en Costa Rica y resto de países centroamericanos).

Dólares: el dolor de la migración

La cantidad de nicaragüenses que trabaja en el extranjero --siempre de acuerdo a las cifras del estudio del PNUD-- produjo 740 millones de dólares en remesas, que equivalían entonces al 12.1 por ciento del Producto Interno Bruto del país.

El informe de Desarrollo Humano también analizó las características socioeconómicas de los migrantes nacionales y sus niveles educativos.

La tasa de educación de los migrantes nicaragüenses se distribuye así: el 40.7 por ciento de los que emigran lograron niveles de estudios menores a secundaria; el 41.1 por ciento alcanzó estudios de educación secundaria o más, pero no educación terciaria o superior.

Los migrantes con estudios superiores o terciaria alcanzan el 18.1 del total de la población que sale de las fronteras en búsqueda de mejores niveles de vida.

Como el cangrejo…

Si en el último informe de desarrollo humano Nicaragua aparece estancada en pobreza con datos de 2007, actualmente ya habríamos superado esos niveles, consideraron organizaciones de derechos humanos y de la sociedad civil.

Marcos Carmona, Director de la Comisión Permanente de Derechos Humanos, dijo que a lo anterior hay que agregar la actual crisis económica, la ausencia de un plan de Nación viable, la caída de la recaudación de impuestos, la baja en las remesas, la disminución del Producto Interno Bruto, la situación política interna que aleja la inversión, y el fraude electoral y sus resultados de cese de la cooperación externa.

“Estamos seguros de que en el próximo informe también lamentaremos aún más nuestra situación. Si el gobierno y el sector productivo no llegan a concertarse y a trabajar juntos, nuestro desarrollo estará a la par de los países africanos (subsaharianos), que son los más pobres”, expresó Carmona.

Indicó que se debe recordar “que de nada sirve la voluntad, cuando no se está invirtiendo lo suficiente en educación, y para que haya desarrollo humano se debe incidir en la enseñanza para aumentar capacidades”.

Migración y pobreza

Bayardo Izabá, Director del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh, indicó que uno de los aspectos del desarrollo tiene que ver con la migración, la cual a su criterio refleja el nivel de descontento y falta de oportunidades que presenta un país para sus ciudadanos.

Izabá estima que por cada cinco nicaragüenses, uno vive en el extranjero, lo que representa al 20 por ciento de la población fuera del territorio.

“Según los estudios de 2008 sobre migración de nicaragüenses, sólo en los últimos 10 años, 1 millón de ciudadanos han abandonado nuestro país, en busca de oportunidades de empleo y de mejores salarios”, comentó.

Izabá señala que hay una serie de elementos que influyen en la fuga de capital humano, y aunque no es nuevo, en la actualidad está empeorando.

“Desde 2004 estamos prácticamente estancados con un 47.9 por ciento de la población en el umbral de la pobreza, pero este año tenemos a 25 mil trabajadores de la maquila lanzados a la calle, además, hay al menos 10 mil despedidos del Estado en los últimos tres años”, enumeró.

Diáspora de pobres

El director del Cenidh comentó que en el ámbito gubernamental no se conocen planes para enfrentar la crisis económica ni contra el desempleo.

Mencionó la existencia de programas asistencialistas como “Hambre Cero” y “Usura Cero”, pero a su juicio éstos no son suficientes. Además, estimó que su activación tiene que ver con el clientelismo político, pues se beneficia principalmente a los simpatizantes del partido de gobierno.

“No sólo se trata de culpar a Daniel Ortega en el gobierno, sino a toda la clase política interna que, por 40 años, se ha aprovechado de la población. El estudio es una alerta sobre la necesidad de un diálogo nacional y unificar acciones para salir adelante”, dijo Izabá.

Sin presupuesto

Mario Quintana, miembro de la Junta Directiva de la Coordinadora Civil, indica que para aumentar el desarrollo humano debe haber mayor inversión en educación.

Dijo que si bien hay avances en planes educativos y la baja del analfabetismo cayó a un 3.5 por ciento en la población, también existe falta de inversión en mantenimiento e infraestructura, y la necesidad de contratar a 10 mil nuevos maestros para bajar el déficit de cobertura de 500 mil niños y niñas fuera del sistema escolar.

Asimismo, recalcó lo imperativo de establecer políticas educativas de Estado, que se sostengan sin importar los cambios de gobierno. Además, recomendó que no se siga reduciendo el presupuesto para educación, ya que en que las últimas reformas presupuestarias se redujo en 210 millones de córdobas.