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Sin importar que cada día hay más restricciones de ingreso y peligros al migrar a otros países, los nicaragüenses mantienen el flujo de salidas en busca de un horizonte que les permita un empleo y mejores salarios, dijo José Luis Rocha, Director del Servicio Jesuita para Migrantes de Centroamérica.

Luego de la presentación del Informe de Desarrollo Humano, del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, en el que se ubica a Nicaragua en el bajo puesto 124 de 182 naciones --lo que refleja que nuestro país es uno de los más bajos en el índice de desarrollo humano--, lo que los especialistas consideran que los nicaragüenses, prácticamente, están escapando para mejorar sus condiciones de vida y las de su familia.

Migrar para sobrevivir

Para el especialista, lamentablemente, desde hace mucho nuestros compatriotas no encuentran oportunidades en Nicaragua y deciden migrar. En esto confluyen varios factores, pero en las encuestas las motivaciones principales de la migración son la falta de empleo y los bajos salarios, que no permiten llenar las aspiraciones de buena parte de la población. Así, la mayoría se va al exterior con planes específicos, y con el fin de enviar dinero para sus familias y sus estudios.

Sobre recepción de remesas, según la Encuesta de M & R, de marzo de 2009, el 25.2 por ciento de los hogares urbanos, el 18.9 por ciento de los semiurbanos y el 16.1 por ciento de los rurales, recibe remesas.

De los que reciben, el 46.1 por ciento de los hogares urbanos reporta reducción en la recepción de dinero, al igual que el 39.1 por ciento de los hogares semiurbanos, y el 51.1 por ciento de los rurales que reciben estos fondos.

La importancia de las remesas familiares radica en que llegaron a representar casi un 13 por ciento del Producto Interno Bruto en 2008, y su reducción afectará la capacidad adquisitiva de ese amplio segmento de la población, lo que aumenta los niveles de pobreza.

Rocha comentó que hasta el momento es difícil poder medir cuantitativamente si la crisis mundial está afectando las migraciones, o si la está reteniendo por la crisis económica y el desempleo, pues no existe una encuesta de la problemática.

El peligro no los detiene

“Lo cierto es que conocemos que las cifras de salidas se mantienen e igual las deportaciones, con flujo de rechazados de entre 30 y 40 semanales. Así, la migración se sostiene a pesar de los peligros que representa migrar cuando se hace sin documentación, porque hay grupos que han descubierto que esto es un negocio lucrativo.

Los migrantes, a pesar de todo, en el camino se arriesgan a ser víctimas de la corrupción de agentes de migración, de las maras, de los secuestros, de extorsiones y hasta de asesinatos perpetrados por los “Zetas”, en México; de los abusos, de las violaciones sexuales, además del viaje en el llamado Tren de la Muerte”, para los que buscan pasar la frontera a Estados Unidos”.

Indicó que los principales puntos de migración de los nicaragüenses para residir son: Estados Unidos, donde oficialmente hay 62 mil 500 nicas y son ciudadanos 41 mil 765, y España.

En tanto, Costa Rica es un lugar con un fenómeno híbrido, pues residen de forma permanente 226 mil nicaragüenses y 150 mil entran y salen constantemente.

Si bien en El Salvador hay 50 mil nicas y en Guatemala la cifra es similar, estos últimos son puntos más de migración temporal, por ser lugares riesgosos con hasta 5 veces más inseguridad que Nicaragua. La mayor parte de migrantes varones y jóvenes.

Estado no es serio

Bayardo Izabá, Director del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh, constató que hay mayores restricciones para ingresar a países como Costa Rica, México y Estados Unidos, que prácticamente han declarado una guerra a los migrantes, y se les ve como delincuentes, mientras en Nicaragua no tienen una política para frenar la problemática de la fuga de capital humano.

“No hay un compromiso sincero de resolver muchos problemas”, comentó, agregando que este año el Cenidh presentó un informe al Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas, que incluye las violaciones a esos derechos, sin que hasta el momento el Estado de Nicaragua haya presentado una respuesta efectiva en el cumplimiento de los mismos.