•  |
  •  |
  • END

No todos los ex guerrilleros tienen la misma opinión sobre el “Museo de la Victoria Sandinista”. No todos creen que se esté distorsionando la historia, pero todos coinciden en que el presidente Daniel Ortega no estuvo en todos los frentes de lucha, y cada uno tiene su explicación sobre la omnipresencia del hoy mandatario.

Dora María Téllez, quien con 21 años y 24 guerrilleros más asaltó el Palacio Nacional, avizora un cambio drástico en la historia de la lucha insurreccional que derrocó a la dinastía somocista: “Pronto Ortega, que es el único líder de su facción, será el único combatiente, el único revolucionario, el único gobernante, el único libertador, el indispensable”.

Ella no está en el mural que aborda la historia del Frente Occidental “Rigoberto López Pérez”. En su lugar y en el de aquellos sin nombre que combatieron por la misma causa está una foto de Ortega con Tomás Borge.

Luis Carrión, Comandante de la Revolución Popular Sandinista, tiene un recuerdo al saber de esto: “Me recuerda el culto a la personalidad de Kim Il-Sung de Corea del Norte, que era protagonista de todo, aunque fuera imposible que pudiera estar (en todos lados)”.

“Los dictadores en general han pretendido manipular la historia para lograr sus propósitos”, agrega Carrión, quien tampoco forma parte del Museo.

El “Museo a la Victoria Sandinista”, cuyo “propósito es educativo”, costó 1 millón 700 mil córdobas, y está compuesto por siete paredes donde se resumen los frentes insurreccionales con sus respectivas ilustraciones.

En cada uno de los murales está al menos una fotografía del presidente Daniel Ortega, aunque éste no haya pertenecido a ningún Frente guerrillero.

Pastora: “Estamos los que estamos”

“Eso se debe a que todos se fueron y sólo se quedó Daniel (Ortega)”, justifica Edén Pastora, jefe del Frente Sur “Benjamín Zeledón”, sin explicar dónde se quedó en tiempos de guerra.

Pastora, el “Comandante Cero”, tiene otra explicación: “En 1980 que no estaba con ellos Tirado López me borró de la historia, decía que quien dirigía (la toma a) el palacio era Dora María Téllez, todos decían que yo no había estado en el Palacio. Así es la política, mi reina”.

Víctor Tirado López, miembro de la Dirección Nacional Histórica del FSLN, con el grado máximo de Comandante de la Revolución, dirigente del Frente Norte “Carlos Fonseca Amador” y del Frente Sur “Benjamín Zeledón”, fue quien denunció la ausencia de los verdaderos protagonistas y la catalogó como una “distorsión histórica”.

“La historia no la pueden borrar, ni siquiera colocando personas que no participaron en los grandes combates fuera y dentro de la montaña”, escribió Tirado López.

En eso coincide el comandante guerrillero René Vivas, quien antes de todo insiste en reconocer los méritos de Daniel Ortega y Tomás Borge.

“A Tomás no se le pueden discutir méritos, estuvo años en la lucha, Daniel estuvo preso. Nos caiga bien o nos caiga mal, Daniel estuvo en Tipitapa, no estuvo hospedado en el Hilton”, dice Vivas, quien es otro ausente en el museo.

Y agrega: “Lo correcto es que estén quienes estuvieron, lo cual no le quita ningún mérito a Daniel ni a Tomás, aunque no pudieron haber estado en todos los frentes”.

“La historia no se cambia”

“La historia no la vas a cambiar”, sostiene René Vivas. El mural dedicado al Frente Norte “Carlos Fonseca Amador”, dirigido por Germán Pomares, “El Danto”, y por Francisco Rivera, “El Zorro”, tiene además de la foto de Pomares, una donde también aparece Ortega, quien no tiene nada que ver con ese grupo guerrillero.

“Creo que esa exposición refleja el desesperado y deplorable culto a la personalidad y al caudillismo de Daniel Ortega, haciéndolo aparecer en dónde estuvieron otros y otras, vivos y muertos”, considera Dora María Téllez.

En su artículo de opinión, Víctor Tirado López se refiere a Ortega y a Tomás Borge, diciendo que “ellos no participaron en ningún combate de significación extraordinaria, sólo la fama de ‘revolucionarios’ con ocho erres les da campo para hablar”

Sin embargo, Luis Carrión sostiene que “los méritos no se pueden contar si estuvo en el combate más grande o más pequeño”, y que lo criticable es el “deliberado culto a la personalidad”.