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Ética. Una palabra fundamental para cualquier muralista. Así lo dice el arquitecto Federico Matus, iniciado en ese arte en la década de los 80, con la Revolución Popular Sandinista, y para quien el “Museo a la Victoria Sandinista” es un “collage fotográfico con una función más propagandística que ideológica”.

“El que diseña un mural, sobre todo de hechos históricos, debe tener la responsabilidad de plantear los hechos tal como son, tal como sucedieron”, sostiene Matus, quien advierte que los murales representan el criterio, ideología, formación profesional y la ética del artista.

Matus es también vicedecano de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), y no se explica por qué “no se aprovecha a los elementos preparados” para hacer murales.

“Nosotros, incluso, teníamos el proyecto de Managua como ciudad cultural, donde pudiéramos desarrollar cantidad de obras, de monumentos públicos, de figuras culturales, que dijeran algo, pero que además embellecieran la ciudad”, dice Matus, refiriéndose a los planes que un grupo de muralistas reconocidos han presentado a todos los gobiernos municipales sin que éstos se interesen.

La diferencia

El “Museo a la Victoria Sandinista” fue construido en esta administración con propósitos educativos, y le costó a la alcaldía 1 millón 700 mil córdobas, pero ha sido muy criticado porque los siete murales de los frentes insurreccionales no contienen imágenes de quienes realmente estuvieron en esas gestas.

El Museo está compuesto por siete paredes donde se resumen los frentes insurreccionales con sus respectivas ilustraciones.

Para explicar con mayor claridad el concepto de ética en un mural, Matus habla de uno que se está restaurando ahora: “En el Templo de la Música hay un relato de la historia, está hecho en relieve, por período cronológico, desde la llegada de los españoles hasta la modernidad, y se representa con veracidad. Aunque hay una serie de críticas, pero al final son hechos que están referidos en los textos”.

El “Museo a la Victoria Sandinista”, a su criterio, “tiene un significado propagandístico y no plantea una idea, dice cosas, pero no tiene propiamente una composición, no tiene un orden, el recorrido visual no está guiado”.

Borge reacciona

Hasta ayer, el comandante de la Revolución, Tomás Borge, reaccionó a las críticas de antiguos compañeros de armas, que sostienen que la “historia fue falseada en el mural”.

Borge, Embajador de Nicaragua en Perú, afirmó que no sabía de la existencia del “Museo a la Victoria Sandinista”, y que a él no le interesa aparecer en fotografías en ese lugar, porque eso significaría que ya pasó a la historia.

“¿Para qué voy a ir a ese museo?, me parece mediocre eso de andar indagando si aparezco o no aparezco, me parece mediocridad, mezquindad, me parece un alto grado de complejo de inferioridad si aparezco o no aparezco, si me mencionan o no me mencionan. Me vale un comino, nunca voy a ir a ese museo”, aseveró Borge en respuesta al cuestionamiento que han hecho algunos dirigentes de la Revolución Sandinista sobre la ausencia de fotografías de otros importantes guerrilleros.

Destaca papel de Ortega

En otro momento de la entrevista, el comandante Borge parece haber recapacitado y reconoció que “sí, bueno yo creo que sí deberían aparecer, es decir, no con el papel relevante que tienen otros como Daniel Ortega”.

Borge criticó a los ex dirigentes del Frente Sandinista que cuestionan el papel protagónico del mandatario en el museo.

“Daniel Ortega estuvo preso, y el mismo René Vivas lo dijo, y no es lo mismo estar en un hotel que estar en la cárcel, y los que hemos estado presos sabemos, y Daniel fue uno de los prisioneros que estuvo más tiempo en la cárcel, junto con Lenín Cerna, Jacinto Suárez y otros. El hecho de que aparezca Daniel es natural, pues él es el dirigente del Frente Sandinista, es el presidente de Nicaragua, entonces los que hacen esos museos tienen presente esas realidades objetivas”, consideró.