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El motivo: no tienen recursos suficientes para pagar las cuotas de sus viviendas adjudicadas en el proyecto gubernamental “Casas para el Pueblo”, y sienten temor a perderlas.

Trabajadoras de la salud y maestros se armaron de valor y decidieron expresar su temor a EL NUEVO DIARIO, para hacer del conocimiento público algunas situaciones que consideran anómalas en la transacción habitacional con la que creían habían sido beneficiados.

¿De dónde sale Caruna?

Para comenzar, les cobra Alba-Caruna, entidad privada que no se sabe qué papel juega en este negocio, que nació con un papel del Estado firmado por el propio presidente Daniel Ortega.

Es la misma confusión Estado-Partido que deja a los habitantes de esas casas pagando a alguien que no les garantiza ninguna legalidad, y con quien nunca han hecho contrato alguno.

“El problema es que Antonio Zepeda, Secretario General de la Asociación de Educadores de Nicaragua, Anden, y el doctor Andrés Zamora (miembro de la Federación de Trabajadores de la Salud) acordaron fijar la cuota mensual de las casas en 80 dólares, y no nos consultaron a los que las íbamos a pagar”, aseguró un trabajador de la salud.

Zepeda niega

Los beneficiados del sector Educación criticaron a Zepeda, supuestamente por haber propuesto que la cuota mínima mensual para el pago de las casas fuera de 120 dólares.

Al ser consultado Zepeda, éste lo negó. “Eso es falso, yo sé que son manejos que andan haciendo, pero yo te quiero decir que nosotros no hemos puesto ninguna cuota, nuestra responsabilidad como organización sindical, como Anden, fue seleccionar a los maestros y maestras, y se hicieron asambleas, se hicieron reuniones antes de asignar la vivienda, entonces yo creo que aquí no hay que andar mintiendo”, dijo.

El dirigente sindical explicó que al inicio llegaron a Anden solicitudes de maestros que querían tener su casa propia, pero sólo 150 fueron beneficiados.

Explicó que dada la ubicación y el material usado en las casas, se habló inicialmente de una cuota de 120 dólares, la cual fue negociada con el gobierno central hasta reducirla a 80.

Aseguró que los maestros estaban conscientes del compromiso que adquirieron, y se comprometieron a pagar. Señaló que a esa instancia sindical no ha llegado ningún maestro a plantear problemas de pago.

“Son cinco personas las que no quieren pagar, pero la mayoría está pagando y van mensualmente a Alba-Caruna a pagar sus cuotas. Yo no puedo hablar de otro sector, yo te hablo del magisterio”, aseveró Zepeda.

La Ley Especial para el Fomento de la Construcción de Vivienda y de Acceso a la Vivienda de Interés Social, en su artículo 24, referido a los sujetos o destinatarios de crédito, en el inciso 5 determina “que los pagos de otras deudas sumados a la cuota de crédito de la casa no deben afectar más del 20 por ciento de ingreso familiar, cuando sea familia de bajos ingresos, y el 25 por ciento, cuando son familias de ingresos moderados o ingresos medios”.

Temor a Alba-Caruna y malos tratos

Los beneficiados con las casas también manifestaron su temor por la forma, según ellos, no clara de pago a la financiera Alba-Caruna, debido a que cuestionan que están realizando pagos a una empresa privada y no a una gubernamental.

“El problema es que Caruna sólo entrega recibos donde sale la firma de la cajera, y de nadie más. A la hora de un reclamo no sabemos a quién le vamos a reclamar; tampoco hemos firmado un contrato de pago por las casas con Caruna, y ellos no nos dan un desglose de la deuda ni del monto total”, expresaron.

Los habitantes de las casas tendrán que pagar 15 mil 100 dólares por las viviendas construidas de bloque, y 14 mil por las hechas con losetas. Otro problema que denunciaron es que son maltratados verbalmente y amenazados con ser sacados de la vivienda por Juan Carlos Gutiérrez e Ivana Castillo, encargados del Centro Hipotecario de Caruna, cuando se atrasan en el pago de sus cuotas o buscan arreglos de pago.

“Es mejor deberle a un banco, que aunque son más caros, al menos hay cuentas claras”, dijeron.

Zepeda señaló que “en estas cosas hay que ser honestos, las casas hay que pagarlas, hay compañeros que están pagando más de 100 dólares de alquiler”, les recordó. Buscamos la versión de los dirigentes de Alba-Caruna para conocer su posición sobre los hechos denunciados, pero éstos no dieron respuesta a nuestra solicitud.

Debido al informal cobro que realiza Alba-Caruna, los denunciantes expresaron su temor a ser desalojados de las viviendas al llegar otro gobierno y no reconocer nada de lo pagado a una financiera privada.

“Tenemos miedo, porque si no hay cuentas claras, entonces puede venir otro gobierno y nos puede
sacar, diciendo que estamos habitando en zona sísmica o que no tenemos título en propiedades que son del Estado”, consideraron, además, que desconocieron pagos a una entidad privada.

La solución de Zepeda

“Para esto, hay una solución simple”, expresó el dirigente sindical, Antonio Zepeda, “votar por el Frente Sandinista en las elecciones de 2011”.