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En representación de la Confederación Sindical de Trabajadores “José Benito Escobar”, CST-JBE, el dirigente sindical Miguel Ruiz aseguró que la problemática entre las dirigencias sindicales no se da por luchas de poder, sino por el cuestionamiento a los estilos y métodos de dirección del doctor Gustavo Porras, Secretario General del Frente Nacional de Trabajadores, FNT.

Indicó que si bien la CST-JBE es miembro del FNT, como principio básico no aceptan la prepotencia, la imposición y represión.

“Reclamamos en FNT mayor democracia sindical y activismo sindical. Sentimos que en el FNT ya no se discuten los problemas de los trabajadores, sino otros tipos de problemas, con otra naturaleza. Aquí hay despidos en las maquilas, en las instituciones estatales e irrespeto de las leyes en el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social, INSS, en la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados, entre otras, sin que el FNT se pronuncie. No lo veo en posición beligerante, reclamando por los derechos. Eso nos parece inaudito. Ese tipo de sindicalismo debe revisarse”, expresó.

Prepotencia y arrogancia

Señaló que si son progresistas, si realmente se quiere un cambio de sistema, como el que en varias ocasiones ha mencionado el doctor Porras, se debe combatir la prepotencia, la arrogancia y a funcionarios ineptos que avasallan a los trabajadores.

“Por su parte, el presidente Daniel Ortega debe actuar, debe tutelar los derechos de los trabajadores, debe tutelar los derechos de aquella gente que está más desprotegida. En ese sentido es que debemos avanzar con esos temas en una gran mesa nacional, donde no discutamos no sólo el tema de los despidos y de los salarios, sino también la inversión que requiere este país, la generación de empleo para el próximo año y cómo crecer en el agro y la industria. Esa es la estrategia que se debe impulsar y no la del enfrentamiento, la represión y el chantaje”, añadió.

Menciona que la gente no votó por el Frente Sandinista por ese tipo de estrategias negativas, sino por vivir mejor y en mejores condiciones laborales. Por un empleo, una vivienda digna y por la salud, que era el programa del Frente Sandinista. Por lo tanto, la CST-JBE demanda la unidad sindical, sin sesgos partidarios, para enfrentar la crisis que es global y golpea tanto a países ricos como pobres de manera dramática”, dijo Ruiz.

Porras quedándose solo

El FNT como una alianza de diferentes centrales sindicales sandinistas, surgió después de la derrota electoral sandinista en 1990. En el FNT están los servidores públicos, pero la Asociación de Trabajadores del Campo decidió no acompañar este proceso, así como la Central Sandinista de Trabajadores, dirigida por Roberto González, que también decidió salirse del FNT, que poco a poco se está quedando solo.

Sobre esto, EL NUEVO DIARIO solicitó una entrevista con el doctor Porras, quien no nos atendió por tener otro compromiso. Hasta el momento, el FNT se mantiene sin una posición oficial a las críticas contra su dirigente.

Otro despedido

Mientras tanto, otro afectado por las purgas políticas en las organizaciones sindicales del Estado fue Marlon Roberto Padilla Zeledón, ex trabajador del INSS como analista de cobranza de la sucursal “Óscar Turcios”. Él es uno de los recientes despidos en esa institución, que alega ser uno de los trabajadores más cumplidores en recuperación de cartera, con poco más del 90 por ciento de su asignación, sin embargo, le enviaron varios memorandos por supuesto mal desempeño en sus labores y luego prescindieron de sus servicios.

El afectado alega que una de las razones de su despido, ejecutado la semana pasada, tiene que ver con el rechazo del carné de militante del Frente Sandinista y por haber aceptado ser parte de la directiva de un sindicato que estaba en formación. Tanto él como el que se perfilaba como secretario general, terminaron con cartas de despido.

Más desempleo

Por su parte, Marcos Carmona, Director de la Comisión Permanente de Derechos Humanos, CPDH, señaló que por la pugna entre facciones sindicales del mismo partido, lo más lamentable es que al final sólo quedarán más ciudadanos sin empleo.

“Este gobierno se está caracterizando por ser el enemigo número uno de la clase trabajadora. No le importa si son o no de su partido, lo que les interesa es que las personas que no comparten íntegramente su visión, simplemente sean borradas. Algo que violenta sus derechos aunque el afectado esté protegidos por leyes como la de Carrera Administrativa, la Ley de Derechos Laborales Adquiridos, los convenios internacionales suscritos con la Organización Internacional del Trabajo. Entre otros abusos y arbitrariedades, los nicaragüenses están quedando en la indefensión, ya que ni la liquidación les quieren dar”.

Carmona también dijo lamentar que en la Asamblea Nacional, ni la Comisión de Derechos Laborales ni la de Derechos Humanos se han preocupado por enfrentar el problema de la crisis económica que agobia a miles de nicaragüenses, de los cuales unos 12 mil han sido despedidos en las instituciones estatales y otros miles en el área de las maquilas. Así, el papel de los diputados se ha limitado a aprobar con continuas reducciones al Presupuesto General de la República.