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Una “pasada de cuentas” contra el Consejo Nacional de Universidades, CNU, fue la aprobación del Consejo Nacional de Evaluación y Acreditación del Sistema Nacional para el Aseguramiento de la Calidad de la Educación, CNEA, al que, desplazando al CNU, ahora dispusieron como el único órgano competente del Estado responsable de acreditar a las instituciones educativas tanto públicas como privadas, especialmente a las universidades.

Lo anterior lo expresó Bayardo Izabá, Director del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh, mientras el ex vicerrector de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua y de la Universidad Centroamericana, Julián Corrales, dice que el CNEA no debió nacer, porque le han dado atribuciones que chocan a lo dispuesto constitucionalmente por la Ley de Autonomía Universitaria.

Afán revanchista

Izabá comentó que si bien tiene que haber una institución que regule la certificación para el funcionamiento de nuevas universidades y su calidad, la creación del CNEA crea suspicacias.

“Lo que veo en esto es un afán revanchista de particulares que fueron afectadas en determinado momento por resoluciones del CNU, que evitaron su ingreso a esa organización, o que les desaprobaron la acreditación, y que ahora ven la oportunidad de pasarle la cuenta”, dijo el director del Cenidh.

Comenta que por el revanchismo con que nace el proyecto aprobado por la Asamblea Nacional, siente poco compromiso en el desarrollo de una enseñanza de calidad en las universidades.

Criticó que si bien al CNU le ha hecho falta ser más propositivo en los ámbitos social y económico, no sólo se trata de arrebatarle su función al CNU y que otra instancia lo tome.

CNEA innecesario

Para Corrales, con 30 años de experiencia en educación universitaria, el CNU debe mejorar, pero también considera que “la aprobación de la Ley del CNEA --ni siquiera su iniciativa-- no debió ocurrir, ya que la generación de más instituciones deja a un lado lo que hemos adquirido de experiencia y por eso no avanzamos. La educación superior lo que necesita es más calidad, participación de quienes se encargan de aplicarla y generarla, en vez de estar en controversias innecesarias que no conducen a nada”, expresó Corrales.

Indicó que desde el punto de vista legal, la Constitución de la República es clara, al igual que la Ley de Autonomía Universitaria, pues al CNEA le están dando facultades que corresponden al CNU, que ha venido trabajando en la línea de aprobar las nuevas carreras y universidades de acuerdo con el desarrollo que van obteniendo.

“Esta autorización no es una cosa que se hace de manera inspirativa o arbitraria, sino que debe ser fundamentada de manera técnica y legalmente. El CNU siempre ha estado compuesto por las distintas universidades, y a éstas, al momento que hacen una solicitud, se les sugiere todo un procedimiento. Una universidad es una responsabilidad muy seria, y la aprobación no es lo único, sino que se debe dar seguimiento a la misma en su calidad y avances”, expresó Corrales.