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En el décimo aniversario de la Procuraduría en Defensa de los Derechos Humanos, su procurador, Omar Cabezas, se declaró presupuestariamente “en cueros”, por los continuos recortes de fondos estatales y que tienen a la institución a punto de colapsar.

“El principal reto para la PDDH es buscar plata. Hubo recortes en el Estado, pero veo que le dieron dinero a otras instituciones. Yo no tengo nada en contra de eso, pero a esta institución le cortaron como 200 mil córdobas más de lo que le habían cortado y ya no aguanto. Casi me tienen en cueros”, expresó el procurador.

Comentó que están subsistiendo prácticamente con el espíritu de la gente que trabaja en la PDDH, pues no hay gasolina, el papel lo utilizan a los dos lados para escribir o sacar fotocopias, y el funcionamiento de la institución se redujo a un tercio de su operatividad cotidiana.

Asegura que bajo la política de la búsqueda de financiamiento exterior es que han podido subsistir como institución, y que han sido los donantes de las organizaciones internacionales los que le han dado un respiro.

La celebración del décimo aniversario de la PDDH se dio en el parqueo de la institución. En el acto hubo reconocimientos a trabajadores destacados y fundadores de la institución. Entre estos al ex procurador Benjamín Pérez, actual procurador voluntario de los adultos mayores, y al ex viceprocurador Julián Corrales.