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La Fuerza Aérea de Nicaragua realiza las investigaciones pertinentes para determinar las causas del desplome del avión AN-2, propiedad del Ejército Nacional, que era piloteado por el capitán Ángel Sequeira, de 29 años.

El general Adolfo Zepeda, vocero del Ejército, expresó que se creó una comisión de accidentes de la Fuerza Aérea, encabezada por el inspector de vuelo teniente coronel Denis Ruiz, para que investigue el origen del accidente y luego emitir los resultados pertinentes.

“No puedo adelantar nada porque no conozco los resultados del informe, la comisión está trabajando. Entiendo que ya fue trasladado (el AN-2) del área del accidente a los hangares de la Fuerza Aérea, para continuar en el proceso de investigación. Esperaríamos ver lo que informa la comisión para darlo a conocer”, enfatizó Zepeda.

El vocero agregó que la aeronave AN-2 estaba en un proceso mayor de reparación de su motor, cuando optaron por realizar un vuelo de prueba. Según Zepeda, luego de verificar que todo estaba en orden decidieron despegar, y fue en pleno vuelo que hubo anomalías, por lo que el piloto decidió aterrizar de emergencia en un potrero, perteneciente a la hacienda Santa Elena.

El accidente ocurrió entre las tres y las cuatro de la tarde del pasado miércoles, en las inmediaciones del Aeropuerto Internacional Augusto C. Sandino. En la aeronave viajaban, además del capitán Sequeira, el teniente primero Silvio Sanabria, copiloto; la suboficial Grisli Mendoza, técnico de vuelo, y los dos mecánicos que trabajan en la Fuerza Aérea, Miguel Ángel Castro y Sergio Toruño.

Después del percance, los tripulantes fueron sometidos a un chequeo médico en el Hospital Militar, donde los galenos determinaron que los pasajeros estaban ilesos, excepto uno de ellos, que presentaba contusiones menores en muslos, rodillas, hombros y caderas, sin embargo, esto no ameritaba mayores atenciones, por lo que fueron dados de alta y les mandaron guardar reposo, mientras superaban el susto.