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El procurador de Derechos Humanos, Omar Cabezas, también presidente de la Federación Iberoamericana del Ombudsman, FIO, es hombre de comportamiento histriónico y dado a expresiones subidas de tono. Por eso lo tildan de un verdadero “guasón”, ya sea en una plática informal o en una conferencia de prensa.

Esta característica de su personalidad le ha granjeado la antipatía de personajes de la vida económica, política y empresarial, quienes no lo toman en serio, acumulándose a esto su abierta militancia política, por lo cual la Procuraduría en Defensa de los Derechos Humanos, PDDH, no consigue ser vista como un instrumento idóneo.

Se va en dos meses

El período de Cabezas expira en dos meses, sin embargo, aunque no lo niega ni lo afirma, extraoficialmente y de fuentes confiables, se conoce que tanto él, como el subprocurador Adolfo Jarquín Ortel tienen pretensiones de reelegirse en sus cargos.

Cabezas, para bien o para mal, deja su huella en una institución tan importante, cuya misión es vigilar el respeto de los derechos humanos desde el propio Estado. Aunque para algunos de sus trabajadores, el respeto a sus derechos laborales nunca se cumplió a cabalidad en lo interno de esta institución que está al borde del colapso por falta de presupuesto.

“Estoy prácticamente en la calle”, nos dijo, argumentando que por su gestión y por señalar a cualquiera, sin tomar en cuenta militancia, él se pronuncia si hay violación a los derechos humanos. “Por eso me tienen así, porque no le gusta a mucha gente. Por eso estamos a un tercio de la operatividad cotidiana, siendo ésta una de las instituciones más rentables para la buena gobernanza del país”.

“Anda ve la modestia de cómo estamos trabajando. Me parece injusto que los honorables diputados no nos den presupuesto, viendo el trabajo que estamos haciendo, además que no hemos partidizado la institución. Hemos criticado por parejo a instituciones de gobierno, al INSS, a la policía, al Corte Suprema de Justicia… Aquí no hemos hecho concesiones ni políticas, ni ideológicas a las violaciones de derechos humanos”.

Argumentó que “siendo sandinista y por ser sandinista, es que tengo ese coraje de fajarme con el más peinado en la defensa de los derechos humanos”, dijo comentando que la falta de fondos se refleja en la retardación en la investigación y en las resoluciones sobre violaciones a derechos humanos, de los nicaragüenses”.

Realidades de su gestión

Lo dicho anteriormente contrasta con algunas de sus acciones. Se recuerda que durante su gestión paradójicamente avaló los allanamientos policiales y del Ministerio Público contra las organizaciones civiles Movimiento Autónomo de Mujeres y el Centro de Investigaciones para la Comunicación, Cinco, luego que el Ministerio Público procediera violentamente contra estas organizaciones.

Entonces, señaló “yo creo que les han levantado las naguas, porque definitivamente ahora se van a saber todas las bandidencias, todas las cosas que se estaban haciendo ahí --en Cinco y el MAM--”; meses después, el caso por supuesta utilización de donaciones para desestabilizar el gobierno de Daniel Ortega, no pasó a más y el mismo presidente Ortega se reunió con los donantes de esas organizaciones y les dijo que lo único que quería su gobierno era información.

Cabezas, Procurador de Derechos Humanos y presidente de la FIO, también pidió al gobierno no permitir el ingreso al país de directivos de la organización Human Rights Watch, y calificó de "delincuente" y "fascista" a José Miguel Vivanco Vivanco, Director para las Américas de HRW, a quien catalogó como "uno de los tentáculos del imperio" estadounidense.

Favoreció a turbas

Manifestó estar de acuerdo con las agresiones de los militantes orteguistas contra grupos opositores al gobierno en sus manifestaciones pacíficas, y señaló a los medios de comunicación independientes de sostener una supuesta guerra mediática que propicia la violencia, como parte de un plan para desestabilizar al gobierno. Todo porque solicitan que se investiguen actos de corrupción y se aplique la justicia a los perpetradores de la violencia política.

Descalificó a las organizaciones políticas y civiles que critican la mala gestión del gobierno orteguista por sus abusos de poder, por el irrespeto hacia la Constitución de la República, y por el fraude en las elecciones municipales del año pasado. Para contrarrestar las críticas, Cabezas certificó la “limpieza” de las elecciones municipales que favorecieron a su partido.

Otras “perlas”

Asimismo acusó de “genocida” al general Douglas M. Fraser, Jefe del Comando Sur de los Estados Unidos, quien vino a Nicaragua en visita oficial y se reunió con el Presidente Daniel Ortega Saavedra.

Si eso fuera poco, en junio del 2007, ante las críticas de organizaciones de derechos humanos independientes, salía con cada frase: “A mí me da asco”, fue la expresión del procurador Cabezas, refiriéndose al Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh, y la Comisión Permanente de Derechos Humanos, CPDH, organizaciones sobre las que duda de su credibilidad y que sus denuncias no son más una forma de figurar ente los medios de comunicación.

Procurador tiene que enfrentar al poder

El ex procurador de derechos humanos, Benjamín Pérez Fonseca, durante la celebración del décimo aniversario de la PDDH, comentó que ve a esa institución como la criatura que vio nacer y hablar de la Procuraduría de Derechos Humanos es hablar de su procurador, quien siempre estará en confrontación.

“El papel del procurador es controlar y enfrentarse al poder, hablando que éste sea económico, laboral, empresarial, no sólo las autoridades. Así como en ocasiones son muy positivos en otras pueden ser muy nefastos. Por lo tanto, el procurador debe tener una visión integral de protección de los derechos humanos de la ciudadanía”.

Señaló que uno de los grandes problemas para un procurador de derechos humanos es que el mismo poder que se investiga, es el que da los recursos para trabajar. Algo que crea situaciones difíciles, comprometiendo la independencia de criterio.

Otro más del danielismo

Bayardo Izabá, director del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh, comentó que como organización contribuyeron desde la constitución de su ley creadora en la constitución y organización de la PDDH, pero a diez años de su nacimiento considera que hay muchas deficiencias, principalmente por el sesgo partidario.

Así, el director del Cenidh tildó a Cabezas de ser un azuzador, agitador, y un propagandista más del danielismo, pero también un instigador de la violencia contra los sectores independientes que quieren expresar sus puntos de vista.

“Creemos que tuvo un buen nacimiento con el entonces procurador Benjamín Pérez y el subprocurador Julián Corrales, que a pesar de pertenecer a dos partidos opuestos, electos en el contexto de pacto entre el liberal Arnoldo Alemán y el sandinista Daniel Ortega, se logró distinguir la PDDH del resto de instituciones que ciegamente seguían las ordenanzas de los caudillos del partido”.

Aunque en su momento hubo algunas críticas sobre la gestión de Pérez, también reconoció que Pérez desempeñó mejor labor en el cargo por su posición de independencia, que logró sostener en medio de continuas reducciones en el presupuesto para su institución, distinguiéndose en comparación con la gestión de Cabezas.

Cabezas lo ha desnaturalizado

Consideró que hay una diferencia entre lo que es la labor de los funcionarios públicos y lo que es la institución. “En el caso de la PDDH, podemos decir categóricamente que en la administración de Cabezas hay un retroceso, por desnaturalizar sus funciones, convirtiéndola en un instrumento más del danielismo”.

Sobre los avances que Cabezas alega haber logrado, principalmente con la constitución de 9 delegaciones a nivel nacional, y el nombramiento de cuatro procuradurías especiales, Izabá se preguntó: ¿De qué sirven si él no les da recursos? ¿Entonces de qué sirven la Procuraduría Espacial de Pueblos Indígenas, el Procurador de Participación Ciudadana, la Procuraduría de la Mujer, la de Niñez y Adolescencia, la de Personas con Discapacidad, o la de Cárceles?

Cuestionamientos sobre gastos
Sobre los fondos de la institución han recaído cuestionamientos de la Contraloría General de la República por una serie de irregularidades, según el Informe Ejecutivo del avance de la auditoría que realizaron en las cuentas de esa entidad, y que abarca el período del 1 de enero de 2005 al 30 de junio de 2006.

El documento fechado el 15 de marzo del año pasado confirmó abuso en el uso de combustible, viáticos para viajes al exterior sin justificación, y los famosos aumentos de salarios que se recetó Cabezas, y que después justificó como pago de vacaciones.

De igual forma, en su momento los auditores reflejaron en su informe que en el presupuesto de 2005 no se contempló el rubro de “Pasajes” y “Viáticos al Exterior”, sin embargo, se gastó bajo esos conceptos la cantidad de 667 mil 329 córdobas. Cabezas alega que es cierto lo de sus continuos viajes al exterior por ser el presidente de la FIO, pero afirma que estos gastos no corrieron a cargo de la PDDH.

También el informe indicó un supuesto mal manejo de 163 mil 686.56 córdobas, dinero que habría sido utilizado para fines que no se corresponden con el objetivo de la PDDH, como pago de servicios de restaurante, discotecas y compra de licor, así como regalos de boda, entre otros que Cabezas dijo eran parte de los gastos de fin de año celebrado con periodistas y por el gasto de café durante las conferencias de prensa.

Otros 718 mil 841.66 córdobas de las arcas de la PDDH fueron utilizados en desembolsos que carecen de justificación y por los cuales se recomendó a los contralores dictar responsabilidades administrativas en contra del procurador Omar Cabezas.

En derechos laborales

Entre otras anomalías de Cabezas en la PDDH, se recuerdan los despidos injustificados a trabajadores. Aduciendo reordenamiento, se sacó de la institución al menos nueve personas, incluyendo a directivos del sindicato de la institución.

A pesar de las resoluciones judiciales, el procurador Cabezas se negó a acatar las disposiciones de reintegro y nunca se les entregó la correspondiente liquidación a los trabajadores lanzados a la calle.

Los despidos se realizaron el 12 de febrero de 2008 y los trabajadores continúan esperando sus indemnizaciones que obligatoriamente debieron recibir hace casi dos años.

Hasta hoy Cabezas, sigue aduciendo que los despidos se realizaron legalmente y que es el Ministerio de Hacienda y Crédito Público el encargado de entregarle sus liquidaciones, pero en Hacienda ya le habían advertido que al estar en saldo negativo no podía hacer movimientos de personal. Otros trabajadores de diversas áreas han puesto sus cartas de renuncia, sin embargo tampoco hay respuesta de sus liquidaciones.