Edgard Barberena
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La comunidad nicaragüense radicada en Tokio, Japón, es de unas 100 personas, según lo constató en esa nación el Vicepresidente de la República, Jaime Morales Carazo, quien sostuvo un encuentro con unos 60 de esos paisanos radicados en nación nipona.

La reunión tuvo lugar en la embajada nicaragüense en Tokio, dirigida por Saúl Arana, según confirmó a END el propio vicemandatario en una reciente visita no oficial que llevó a cabo al “País del Sol Naciente”, para participar en un foro de Ciencia y Tecnología que se desarrolló en la ciudad de Kyoto.

Morales Carazo, en declaraciones formuladas a EL NUEVO DIARIO, dijo que esos nicaragüenses que residen en el Japón, tanto hombres como mujeres, conocieron a sus parejas en Nicaragua a través de las misiones de cooperación y solidaridad japonesa que en los últimos años han visitado nuestro país.

La mayoría (de las parejas japonés-nicaragüense) se formaron en Nicaragua con jóvenes de ambos sexos del Japón que estuvieron en Nicaragua en brigadas de solidaridad y equipos técnicos que han apoyado al país en diversos programas de cooperación.

Calles de Tokio parecen “quirófanos”

El vicemandatario dijo que quedó admirado del orden y de la limpieza extrema de la metrópolis (Tokio), “porque eso parece la sala de operaciones de un hospital de primera clase y no de los chapiollos nuestros, donde a veces te encontrás algunas irregularidades en materia de higiene”.

Dijo que en la ciudad de Tokio --con más de 30 millones de habitantes, y de la cual Morales Carazo recorrió grandes trechos--, “solamente me encontré en la calle un papelito en una zona industrial, por lo que ahí hay una limpieza total y todo un espíritu de orden, de disciplina y de seguridad”.

Morales Carazo también se convirtió en el primer nicaragüense que puso un pie en una de las plantas de la fábrica japonesa de vehículos y motocicletas Honda Motor Co. Ltd., y de paso conoció el robot Asimo, que lo creó la Honda con un aspecto humanoide, capaz de interactuar con las personas y de ayudarles, haciéndoles la vida más fácil y agradable.

Don Jaime considera que la tecnología del Japón es de primer nivel. También tuvo la oportunidad de viajar en el tren bala de Tokio a Kyoto, distantes en más 500 kilómetros. El vicemandatario lo recorrió en poco tiempo.

También conoció una inmensa tienda de toda clase de equipos electrónicos que, en ocho pisos, ubica la cantidad de tiendas que se pueden construir en ocho manzanas de tierra, y “la verdad es que estando ahí no hallás ni qué comprar”.

Las frutas tropicales

Las frutas tropicales “valen oro” en Japón, porque según dice don Jaime, un melón en un supermercado, cuesta 100 dólares; el precio de un aguacate pequeño oscila entre 4 y 5 dólares; un gramo de carne cuesta 20 dólares; un mango grande, 40 dólares; un racimo de uvas, 60 dólares.

Japón importa el 60% de su comida de todas partes del mundo, “por lo que ese país es un campo enorme de potencialidad al que nosotros podríamos exportar”. Constató que en Japón hay un gran interés por la pitahaya, a la que los japoneses le llaman “la fruta del dragón”

La moneda japonesa, el yen, se ha revalorizado con respecto al dólar estadounidense. Hace unos meses estaba el cambio a 120 yens por un dólar, y ahora está a 89 por 1. En el comercio del Japón no aceptan los dólares, uno primero tiene que ir a cambiarlos en el banco para poder comprar cualquier cosa.

Morales en su visita al Japón entregó a las autoridades de ciencia y tecnología de esa nación un proyecto de la Universidad Centroamericana (UCA), referido a un programa de investigación y capacitación en biodiversidad y biotecnología, una iniciativa del doctor José Alberto Huete Pérez, Director del Centro de Biología Molecular.