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Un verdadero drama del estado en que se encuentran decenas de escuelas del país, quedó claramente reflejado en el centro escolar de primaria y secundaria de la comunidad indígena de Veracruz, de la ciudad de Rivas, donde alumnos de cuarto, quinto y sexto grados reciben sus clases bajo árboles, debido a que en abril de 2008, un pabellón de tres aulas se desplomó, y ni el gobierno central ni el local lo han reconstruido.

La directora del colegio Santa Cruz, Fany Pérez Bustos, explicó que en el centro escolar, fundado en 1977, se imparten clases de primaria en el turno matutino, y de secundaria en el vespertino.

El pabellón que se derrumbó, según ella, era prefabricado, ya había dado su vida útil.

“Habíamos previsto el riesgo que corrían los alumnos, y por eso no usábamos las aulas, ya que de lo contrario, cuando se desplomó, los alumnos hubiesen resultado lesionados”, explicó.

Ya habían advertido

Pérez Bustos añadió que desde mucho antes que se desplomara el pabellón, los miembros del Consejo Directivo Escolar habían solicitado tanto a la alcaldía como las autoridades del Ministerio de Educación y del FISE, el reemplazo de las tres aulas, pero es la fecha y no hay repuesta de ninguna de las partes. Los niños están expuestos a suspender sus clases a la hora de un aguacero.

En la actualidad, el colegio cuenta con una matrícula de 100 estudiantes de secundaria y 124 de primaria. Para evitar que más alumnos reciban clases en los patios del colegio, el área de la dirección del centro esta súper saturada, ya que una parte es usada para impartir clases a alumnos de secundaria y el resto también sirve hasta de bodega.

Ni toldos les consiguen

Cabe señalar que los miembros del Consejo Directivo Escolar, han solicitado toldos a diversas instituciones, para evitar que el sol y la lluvia afecten a los estudiantes, pero tampoco han obtenido respuestas, y al parecer sus hijos culminarán el año escolar recibiendo las clases bajo árboles de nim.

Sin embargo, la esperanza de los docentes, padres de familia y alumnos, es que la empresa privada los rescate, ya que según la profesora Pérez Bustos, el presidente ejecutivo de Enatrel, Salvador Mansell, se comprometió a buscar ayuda con la empresa eólica Amayo, por lo que esperan que ésta les financie la reconstrucción del pabellón del cual sólo quedan vestigios.