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Un documento denominado “Proyecto Socialismo Siglo XXI, Hermandad Revolucionaria”, cuya autoría algunos opositores le achacan al gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional, que dirige el presidente Daniel Ortega, habla de un plan para gobernar al país por 15 años mediante varias estrategias, incluyendo el adoctrinamiento y reclutamiento del Ejército de Nicaragua y de la Policía Nacional.

El documento llegó a la redacción de EL NUEVO DIARIO por medio de correos electrónicos enviados a reporteros y a trabajadores de este medio, con copias a decenas de contactos de la sociedad civil, organismos no gubernamentales, estudiantes universitarios, empresas privadas y una que otra institución estatal.

Una de las personas que públicamente reconoció el documento fue el coronel en retiro Víctor Boitano, abiertamente opositor al orteguismo.

Se lo filtraron, dice

Dijo que a él se lo filtró un alto militante del partido de gobierno que fue compañero de armas durante la insurrección y luego en los años 80. Y que supuestamente el documento habría sido orientado desde las altas estructuras del gobierno a los distintos niveles de mandos departamentales del FSLN, para implementarlo mediante foros y reuniones internas del partido desde febrero de 2009.

“A mí me dijo esa fuente, que no voy a revelar para que no lo manden a matar, que el proyecto se ha estado implementado poco a poco a lo largo del año, y la meta era lograr la reelección de Ortega para mantenerlo en el poder al menos durante 15 años”, acusó Boitano.

Nadie lo reconoce

Boitano asegura haber recibido toda esa información de inteligencia por medio de contactos con personas allegadas al círculo de poder.

EL NUEVO DIARIO intentó comunicarse con las personas aludidas, pero no fue posible ubicarlas. Incluso se llamó al embajador Tomás Borge, pero dijeron en su oficina que se encontraba en la sede diplomática de Nicaragua en Perú.

El documento señala que el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, le propuso en una reunión privada en enero pasado al presidente Daniel Ortega Saavedra, el “Proyecto del Socialismo del Siglo XXI, Hermandad Revolucionaria”, como una plataforma latinoamericana de sostenimiento del poder en los países de la Alianza Bolivariana para las Américas, que integran Cuba, Venezuela, Honduras, Nicaragua, Bolivia, Ecuador y otros, a los que se sumarían El Salvador y República Dominicana.

¿Gobiernos de 15 años?

Según el documento, entre los ejes rectores del citado “Proyecto”, la principal condición es mantener el control de los gobiernos de los países mencionados en plazos mínimos de 15 años, con sucesiones continuas en el poder de los líderes “revolucionarios” Manuel Zelaya, Daniel Ortega, Evo Morales, Rafael Correa, Raúl Castro y Hugo Chávez.

“En Nicaragua y Honduras, donde todavía no está asegurada la sucesión revolucionaria de los presidentes actuales, debería arrancar de lleno, con una campaña ininterrumpida iniciándose con el próximo congreso sandinista a realizarse en octubre de 2009. En el caso de Honduras se trabajará en la reelección de Zelaya para Noviembre 2009”, reza el documento, que no está escrito en papelería con membrete y sellos oficiales ni firmas del FSLN.

En el texto se habla de “Recuperación de los Derechos Revolucionarios Perdidos” y otros planes que requieren “una Nueva Constitución Política”.

¿Ejército Popular Sandinista?

“En donde se reformen todos los Poderes del Estado, restándole y quitándole completamente las cuotas del poder a la derecha, así se terminará para siempre con el chantaje el pacto y nuestros adversarios no podrán recuperar el poder en los próximos 15 años”, se lee.

Además, dentro de los planes principales, se lee que “es importante ganar adeptos en las filas de las Fuerzas Armadas que apoyen al sandinismo, haciéndolos comprender que de esa manera están asegurando y protegiendo los intereses del pueblo entre hermanos sandinistas revolucionarios”.

“Estas reformas garantizarían las transformaciones necesarias en los campos políticos, económicos, sociales, culturales y religiosos. Abarcando la cuidad y el campo, principalmente en la posesión de la educación, salud, viviendas populares, agricultura y otros programas emblemáticos claves, como el Poder Ciudadano, resurgimiento de las cooperativas y reconversión de la Policía y el Ejercito”.

“Parece descabellado”

Otros miembros de partidos políticos consultados por EL NUEVO DIARIO, dijeron desconocer el mencionado “proyecto”. Uno de ellos, del Movimiento de Renovación Sandinista, dijo haber leído “algo” sobre ello “que parece descabellado, pero no hay que descartarlo. Daniel Ortega es capaz de todo”.

Entre los lineamientos descritos en el supuesto plan del FSLN, se habla de “reestructurar al partido con un nuevo liderazgo, donde el Comandante Daniel Ortega y el Poder Ciudadano será el símbolo de la matriz de la Segunda Revolución Sandinista”.

Además, se lee que se deberá “transformar a las instituciones del Estado en bastiones inexpugnables del sandinismo, incluyendo a las Fuerzas Armadas, Policía y Ejército, vinculándolos directamente con el partido y sus organizaciones del Poder Ciudadano”.

“Rápidamente se tiene que volver a sentir entre el pueblo a las Fuerzas Armadas del Poder Ciudadano. Para esto se implementarán jornadas revolucionarias nacionales, en donde participen juntos sin ninguna delación, militantes, militares y policías junto al pueblo”.

“Tareas claves”

“Se debe romper el vínculo que pueda existir de los miembros de las Fuerzas Armadas con la derecha y adoctrinarlos en nuevos conceptos revolucionarios, bajo la cooperación de nuestros hermanos venezolanos y cubanos”, dice el texto.

El documento, que tampoco lleva el sello oficial de Unida Nicaragua Triunfa, que instauró en sus comunicaciones oficiales la oficina de comunicación de la Primera Dama, establece una serie de “tareas claves” para afianzar el proyecto, como la carnetización de dos millones de personas y una alianza con la empresa privada para darles espacios de “participación”.

Además, señalan como tareas la “recuperación” de los niveles de credibilidad mediática del proyecto, mediante la inversión en medios alternativos para contrarrestar a los medios opositores; la creación y promoción de bloques independientes en los partidos de oposición, la reestructuración de las bases tradicionales sandinistas en los barrios, y cederle lugar a las nuevas generaciones de dirigentes, y el fortalecimiento de los grupos de defensa de los logros y conquistas de “la segunda etapa de la revolución”.