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Con solemnes misas, cantos, himnos y rezos, miles de nicaragüenses conmemoraron hoy el Día de los Difuntos, en los diferentes camposantos del país.

En Managua, al igual que en otros departamentos, las calles adyacentes de los principales cementerios quedaron bloqueadas por agentes de la Policía Nacional que resguardaron el orden en los cementerios ante la presencia de familias enteras que llegaron a depositar ofrendas florales a sus seres queridos, ofrecerles cantos de mariachis y orar por su eterno descanso.

"Este es un momento muy hermoso" para los nicaragüenses, declaró el Arzobispo de Managua, Leopoldo Brenes, durante una de las misas que los obispos celebraron en los cementerios. La Iglesia Católica envió a los camposantos a grupos juveniles religiosos, mientras los obispos instaban a los feligreses a creer en la resurrección.

Por su parte, los mariachis contratados por los deudos cantaban: "no lloren por el que muere, que para siempre se va. Velen por los que se quejen, si los pueden ayudar". "Nadie es eterno en el mundo, ni teniendo un corazón, que tanto siente y suspira por la vida y por el amor", pero "todo se acaba con los años. Dime que te llevas tú, si con el tiempo no queda ni la tumba, ni la cruz", recordaban los mariachis.

En las entradas de los cementerios, decenas de vendedores pregonaban coloridos arreglos florales, estampitas con imágenes religiosas, comidas, refrescos, dulces y helados; y en el interior, los limpiadores de tumbas, con sus machetes y palas en mano, no perdían tiempo para ofrecer sus servicios a las personas que poco a poco iban llegando a los panteones.

El Día de los Difuntos es una herencia prehispánica en América que fue reconocida por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, UNESCO, como "Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad", el 7 de noviembre de 2003.