Luis Galeano
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La investigación periodística del diario La Nación, de Costa Rica, ha dejado al descubierto el porqué el titular del Consejo Supremo Electoral, CSE, Roberto Rivas, no ha sido procesado por el delito de enriquecimiento ilícito, fraude y peculado en contra del Estado, y explica por qué este funcionario aplaude y avala todo lo que favorece al presidente Daniel Ortega, afirmó uno de los más férreos críticos del magistrado presidente.

Gustavo García Prado, miembro del grupo de seguimiento de la Convención Interamericana Contra la Corrupción, asegura que el descubrimiento del diario costarricense de que Rivas a través de la sociedad Chilibú del Oeste S.A., es dueño de cuatro casas en una exclusiva zona de San José, Costa Rica, y que en ellas aloja a dos hijos del presidente, sólo confirma que el funcionario electoral es protegido y socio del gobernante nicaragüense.

La Nación detalló en su publicación de ayer, cómo Chilibú --la firma de la que son dueños Roberto Rivas y su esposa Ileana Delgado Lacayo-- adquirió las cuatro propiedades entre marzo de 2005 y octubre del año pasado. El magistrado conformó esta sociedad el 21 de enero de 2005, según consta en el protocolo del abogado Efraín Carvajal Madrigal, quien inscribió a su nombre las propiedades.

Las mansiones de Villa Real son valoradas entre 950 mil y tres millones de dólares.

Rivas devenga actualmente un salario de 5 mil dólares, y el origen de su fortuna es cuestionado desde que en 1996 logró que el Estado le pagara a su madre, Josefa Reyes, de manera irregular, una indemnización de un millón 83 mil dólares, por la finca conocida como “La Garnacha”.

Confirma delitos, dice García Prado
“Esto confirma la existencia de los delitos de fraude, peculado, malversación y enriquecimiento ilícito que este ciudadano a cometido, porque es lo único que puede explicar el aumento desproporcionado de capital de su parte, porque no existe otra justificación”, dijo García Prado.

“Ortega es cómplice”

El diario también demostró con documentos, que Laureano Ortega Murillo --el asesor de la agencia de inversiones ProNicaragua-- y su hermano, Maurice, viven en la casa del titular del CSE en San José.

Ambos viven en Costa Rica desde 2007, cuando ingresaron a estudiar en la Universidad Véritas, es decir, el presidente Ortega confía más en la educación que brindan las universidades del país vecino que la que imparten las casas de estudios superiores locales --tanto públicas como privadas--, y por ello prefiere que sus hijos estudien allá.

“La presencia de los dos hijos del presidente Ortega en la casas del señor Rivas sólo demuestra la complicidad del presidente de la República a todo lo que ha hecho el señor Rivas, y por eso es que se está obstruyendo los procesos de investigación para obtener la verdad sobre la fortuna que ha hecho el señor Rivas a través de actos ilícitos”, dijo García Prado.

Una denuncia interpuesta por el mismo Gustavo García Prado en la Fiscalía, a inicios de este año, por delitos de fraude, peculado, defraudación aduanera, asociación para delinquir y enriquecimiento ilícito, fue desestimada por el Ministerio Público, después que la Contraloría también archivó el caso, por considerar que el denunciante no brindó suficientes elementos para soportar sus señalamientos.

“Voy a comunicarme con mis colegas de la Convención Interamericana Contra la Corrupción en Costa Rica, para que le demos seguimiento a lo publicado por La Nación, y vamos a seguir recogiendo pruebas contra este señor, y que no vaya a creer que se va a salvar de la justicia, porque nosotros vamos a insistir, hasta que la justicia resplandezca”, dijo García Prado.

Vocero: “El doctor no está”
El vocero del CSE, Félix Navarrete, al ser consultado ayer sobre la investigación del diario costarricense, dijo que no podía concertar una entrevista con el titular de ese poder del Estado, porque se encontraba ocupado.

“Llamame mañana en la mañana para ver si se puede hacer algo, por hoy imposible”, dijo Navarrete ayer.

En mayo de este año, Rivas llegó hasta la Contraloría General de la República, CGR, para presentar su declaración de probidad, la que supuestamente se había extraviado en el ente fiscalizador.

“En los documentos (que entregué) a la CGR se encuentra todo, todo lo que son mis bienes, las sociedades en las que participo, las sociedades que probablemente le dijeron a algún funcionario de que yo tenía en Costa Rica y que no había declarado, eso también está en esa declaración de probidad”, dijo en esa ocasión.

Sin embargo, en esa ocasión negó tener casa en Costa Rica y otros bienes. “No existe casa, y tengan la certeza de que todo lo que poseo, lo que poseen mis hijos y mi esposa, o son comprados antes de mi cargo o tienen su debida justificación, como lo podrá verificar la Contraloría en su momento”, enfatizó Rivas Reyes.

El presidente de la CGR, Guillermo Argüello Poessy, tras conocer de la publicación del diario costarricense, dijo: “Recordá que nosotros (el Consejo de Contralores) aprobamos revisar las declaraciones de probidad de todos los magistrados judiciales, electorales, diputados, ministros, directores de entes autónomos, y en eso estamos”.

“Si es cierto o no lo que han venido diciendo los medios acerca del honorable presidente del CSE, ahí lo vamos a ver, cuando toque el turno de él”, dijo el colegiado, quien aseguró que nunca se ha interesado en conocer lo declarado por Rivas, “porque la mejor manera de guardar un secreto es nunca saberlo”.

Harold Rivas: “En la vida privada no me meto”

Harold Rivas, hermano del presidente del CSE y embajador de Nicaragua en Costa Rica, dijo no tener opinión sobre las propiedades descubiertas por La Nación a nombre de la sociedad de su hermano y por el hecho de que éste hospede a dos hijos del presidente Ortega.

“Mirá, hermanó, ahí si ni me meto, porque son asuntos personales. De eso no quisiera opinar”, dijo el embajador Rivas al ser preguntado.

“Es que yo vivo aparte, no sé si los hijos viven o no viven ahí, y si así fuera, son asuntos privados, personales en los que nada tengo que ver”, añadió.

“Tienen derecho a pasaporte diplomático”

El canciller nicaragüense Samuel Santos, indicó que “los hijos del presidente tienen derecho a portar un documento diplomático, porque es una norma general internacional, que los hijos de embajadores, de funcionarios que viajan y hasta de diputados, lo hagan de esa forma, no hay nada irregular en ese sentido”.

La Convención de Viena establece que el derecho a disfrutar del estatuto diplomático, con privilegios e inmunidades plenos, no se obtiene por el solo hecho de portar un pasaporte diplomático. “Para esto será necesario que el Estado que expide tal documento acredite debidamente al titular del mismo ante el Estado receptor para la ejecución de una misión (o encomienda) de carácter diplomático”, señala.

“El pasaporte diplomático ha sido reconocido desde su origen como el documento legal de viaje de mayor categoría. Éste se otorga en casi todos los Estados, con sujeción a su legislación interna, a los altos dignatarios de la nación, a los agentes diplomáticos, y por extensión, a los miembros de la familia de éstos que formen parte de su casa”, añade.

Las pinceladas de Rivas

A Roberto Rivas, además de la indemnización por “La Garnacha”, se le vincula las exoneraciones de Coprosa, introducción de un yate sin pagar impuestos, donaciones ilegales de fondos del CSE a la iglesia Santa Marta, por la cual la Contraloría lo enviaría a los tribunales, pero luego de una reunión del cardenal Miguel Obando con el presidente Ortega, en 2002, todo fue revertido.

Se le señala de ser uno de los más opulentos funcionarios públicos de Nicaragua y de viajar en avioneta privada a Costa Rica.

En noviembre de 2008 avaló el fraude electoral que favoreció a los candidatos del oficialismo, y por el cual la comunidad internacional decidió congelar parte de la ayuda financiera al país.

El 19 de octubre pasado, tres horas después de que la Sala Constitucional integrada sólo por magistrados afines al partido de gobierno resolvió abrir la reelección continua del presidente Ortega, Roberto Rivas, sonriente, dijo era de ineludible cumplimiento y “grabado en piedra”.