Luis Galeano
  •  |
  •  |
  • END

El millonario proyecto de ALBA Forestal que ha emprendido el próspero consorcio Albanisa, en la Costa Caribe Norte, es desconocido por el Consejo Regional, por las comunidades y por cooperativas que se han dedicado al cuido y manejo adecuado de los 10 millones de metros cúbicos de maderas aprovechables que dejó en el suelo el viento del huracán Félix.

Harold Wilson Cirilo, aliado del gobierno a través del partido indígena Yatama, quien funge como presidente de la Comisión de Recursos Naturales del Consejo Regional, aseguró que no saben nada del proyecto que el gobierno a través de los medios oficiales asegura se llevará a cabo en las comunidades autónomas por etapas y para el que ya cuenta con los recursos financieros, en este caso, 18 millones de dólares del Banco de Venezuela.

“De ese ALBA Forestal nosotros no sabemos nada, y desconozco totalmente los contenidos, no sé con quién se ha trabajado, pero al menos con la Comisión de Recursos Naturales, no ha planteado nada sobre eso”, dijo Harold Wilson Cirilo.

“Hay una cantidad de recurso ahí, que siendo aprovechado de una forma humana  y de forma responsable, puede beneficiar a sus legítimos dueños que son las comunidades”, afirmó a los medios oficialistas Lumberto Campbell, Secretario del Consejo de Desarrollo de la Costa Caribe, quien añadió que el proyecto forestal ha venido a las comunidades indígenas “como anillo al dedo”, porque es una propuesta de financiar a estas comunidades para que ellos mismos puedan aprovechar su recurso natural.

Millones y más millones

“Nosotros venimos con la única condición de que este proyecto sirva para proteger el ambiente y para lograr que ustedes los habitantes de acá, por primera vez en 500 años, sean los que tengan el provecho de ese desarrollo, porque Venezuela siempre entrará a cooperar con los países hermanos con absoluto respeto de la cultura y leyes que tienen los pueblos. Venezuela nunca vendrá a explotar a los pueblos”, expresó por su lado, el ministro de Agricultura y Tierras venezolano, Elías Jaua.

¿ALBA qué?

Pero lo más extraño es que los que menos saben son las autoridades regionales y quienes han estado trabajando por la explotación adecuada y reforestación de lo que derribó el Félix.

Carlos Alemán, representante del partido de gobierno en el Consejo Regional, se negó a brindar declaraciones a este medio, indicando que nadie le garantizaba que se trataba de un periodista de EL NUEVO DIARIO y que se respetarían sus declaraciones.

Wilson Cirilo indicó que en la última reunión del Consejo Regional del Caribe Norte celebrada el mes pasado en el municipio de Rosita, se abordaron temas forestales, pero nada que tuviera que ver con el nuevo proyecto de la polémica firma ALBA de Nicaragua, Albanisa.

“El Consejo Regional debe aprobar ALBA Forestal”

“Este tema de ALBA Forestal no es algo de lo que nosotros como concejales tengamos conocimiento, no sabemos si es un anteproyecto o si ya es una realidad, cómo va a trabajar, yo como Comisión no sé nada de eso”, dijo Wilson Cirilo.

La vicealcaldesa de Rosita, Aurelia Patterson, según reportaron los medios oficialistas, dijo que la comunidad está muy contenta por haber sido tomados en cuenta en el desarrollo de este gran proyecto, y que tienen la confianza que el mismo tendrá grandes resultados.

“Es un proyecto estratégico para desarrollar las comunidades indígenas que por primera vez se da, y tenemos la certeza de que se logrará y será de mucha importancia para nosotros”, supuestamente dijo Patterson.

“Desconozco lo que dijo la vicealcaldesa de Rosita, pero lo cierto es que cualquier proyecto que se pretenda hacer, debe ser aprobado por el Consejo Regional, porque antes, hemos dado todas las facilidades para que inversionistas vengan a la región y puedan trabajar asociados, porque ellos tienen la plata y las comunidades, los recursos”, dijo Wilson Cirilo.

Comunitarios tampoco saben

Antonio Saballos, administrador financiero de la Cooperativa Masangni, que después del paso del huracán se encargó de canalizar los planes del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés), tampoco sabe nada de ALBA Forestal.

Masangni es una cooperativa de profesionales forestales que luego del paso del meteoro ha instalado viveros en tres comunidades del Caribe Norte: Layasiksa, Butku (que pertenece al bloque SIPBAA, formado por las comunidades de Sagnilaya, Iltara, Panua, Butku, y Auhya Pihny), y Las Crucetas.

La mayoría de esas comunidades se encuentran en el trecho que cubren los caminos y carreteras que van del Triángulo Minero hacia Waspam, en donde maderas como cedro macho, caoba y cedro real, así como la madera dura, entre la que se destaca el guapinol, fueron las que más derribó el huracán.

“Para mí eso es totalmente nuevo, no tengo información sobre eso”, dijo Saballos, cuya cooperativa también cubre comunidades del Litoral del Caribe Sur, entre ellas Prinzapolka en Las Crucetas.

“En las reuniones que he tenido con los líderes comunitarios, últimamente no he escuchado nada que tenga que ver con eso que usted me dice de ALBA Forestal, así que no podría darle mayor información, porque ni yo la tengo, tal vez en Inafor le ayudan”, recomendó Saballos.

Titular del Inafor sabe poco

Llamamos al director del Inafor, William Schwartz, para que nos brindara mayores datos, pero se excusó de hacerlo, indicando que acaba de llegar de Cuba, en donde fue sometido a una operación y que se recuperaba de ella.

“Estoy desconectado del Inafor, sé que anduvo una comisión de Venezuela con funcionarios nuestros allá en el Caribe Norte, y sí sé de la grannacional forestal, es un proyecto viejo, que se está tratando de conformar con la colaboración de Venezuela, y continuar con la forestaría comunitaria con las pequeñas empresitas que están allá”, dijo Schwartz.

“Es decir, hay un proyecto del que tenemos información general, no estoy muy al tanto de lo último, pero tendría que hacerse por medio de las vías que se ha hecho siempre, con los comunitarios participando, esa es la vía”, concluyó.