Leonor Alvarez
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El sermón de la misa dominical que se celebró ayer en la Iglesia Catedral Metropolitana fue un llamado persuasivo para “romper las ataduras de la corrupción, de la cantidad de políticos que se enriquecen a costillas de los pueblos”, y a los nicaragüenses les hizo un llamado para que no sean títeres de las intenciones “demoníacas” de los políticos del país.

El padre Edgar Estrada, que fue el que ofició la homilía, expresó firmes críticas al gobierno y a la clase política en general.

“Los que hablan del poder del pueblo”

En clara alusión a las consignas del gobierno del presidente Daniel Ortega, dijo que “hoy vemos por allí a muchos gobernantes que hablan del poder del pueblo, del gobierno del pueblo, y viven en mansiones lujosas.

También señaló que “hay otras clases políticas que dizque trabajan por la liberación del pueblo, pero también vemos que lo que quieren es llenarse sus bolsillos de dinero”.

Contextualizando los acontecimientos donde simpatizantes orteguistas han agredido a todo el que se atreve a criticar y protestar contra el Gobierno, el padre Estrada expresó que “el Señor invita a construir la paz, pero no con morteros, no tirando piedras, no siendo vándalos en la calle, sino a través del diálogo y de la sabiduría que viene de Dios”.

“Hoy el Señor nos invita para que como nación, para que como patria aportemos nuestro granito de arena para construir una Nicaragua más justa, para que de una vez por todas rompamos en el nombre de Jesús las ataduras de la corrupción, las ataduras de la cantidad de político que se enriquecen a costillas del pueblo de Dios”, dijo el sacerdote.

“Hoy vemos en Nicaragua una clase política totalmente viciada, que no vela por los intereses del pueblo, sino que por sus propios intereses”, agregó.

El sacerdote hizo un reproche a los altos funcionarios que justifican e incitan a la violencia, y en ese sentido explicó que mientras los líderes políticos “comen en el mismo plato”, la gente se mata en las calles por ellos.

Marcha debe ser sin violencia

“Somos nosotros, hermanos, matándonos. Hermanos contra hermanos, pegándonos piedras los unos contra los otros. Y los otros allá arriba, riéndose a carcajadas, viendo el caos, y la pobre gente es enviada como esclavos, como títeres, a hacer sus intenciones demoníacas”, dijo el sacerdote, al tiempo que invitó a orar a la feligresía para lograr la paz en Nicaragua.

El sacerdote hizo un llamado final para que todo el que vaya a participar en la marcha que se realizará el 21 de noviembre, lo haga con democracia y justicia, sin violentar los derechos de las otras personas.

Y a “aquellos que están calentando cabezas” les hizo un llamado para que se pongan a pensar que las personas “no son animalitos, son seres humanos cristianos, que tenemos dignidad”.