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En un pequeño cuarto colmado de sillas de ruedas habitadas por niños con parálisis cerebral y Síndrome de Downs, la música invadió el ambiente y cada uno de los personajes empezó a sonreír y a mostrar que estaban vivos. La instructora se colocó al centro y al escuchar su voz, todos se motivaron aún más y comenzaron a seguir sus indicaciones en la medida que se lo permitían sus limitantes motoras.

“Vamos Gladicita, mueve la cabeza”, decía la maestra. Gladicita, con su tutú rosado impregnado de flores, se movía al ritmo de una canción infantil mientras levantaba las manos y esbozaba una enorme sonrisa que buscaba ser congelada por la cámara de END.

Al cambiar de ritmo, sones nicaragüenses entusiasmaron aún más al grupo, y Pili, una niña con Síndrome de Down, pasó al centro del círculo para tomar el control del escenario y seguir la voz de la maestra. Mientras tanto, la instructora levantaba las manos de Karla para estimularla, algo que logró, pues al instante, Karlita comenzó a moverse rítmicamente.

Al terminar la música, vinieron las felicitaciones y la maestra con dulce voz les dijo que “hoy estuvieron fabulosos mis amores, vamos a cambiarnos porque la clase terminó”. Los que podían aplaudir lo hicieron mientras que los que tenían parálisis cerebral seguían agitando sus manos, en señal de motivación.

Todo esto ocurrió en una sesión de psicoballet, una técnica psicoterapéutica y psicocorrectiva diseñada para atender a niños, jóvenes y adultos con discapacidades mentales, sensoriales y físicas, valorando y estimulando sus capacidades especiales para relacionarse con el medio y mejorar su nivel de vida.

Psicoballet Nicaragua

Para conocer acerca de esta extraordinaria fusión entre arte y terapia, nos acercamos a la maestra de la danza nicaragüense, Patricia López, de quien los escenarios ya no delatan la belleza que marcaban sus pasos, sin embargo, guardan los eternos recuerdos de su gran trayectoria artística.

Miles de kilómetros la separan de su natal Colombia, no obstante, aunque su sólida carrera como intérprete quedó atrás, sigue entregada al arte nacional a través de su proyecto Psicoballet Nicaragua, que nació de la inquietud de ayudar a los niños con capacidades diferentes.

“Hace algunos años, una amiga de Los Pipitos me invitó a que implementáramos clases de danzas como terapia, en el Distrito VI. Acudí a su llamado y me gustó, sin embargo, me di cuenta de que necesitaba metodologías específicas para trabajar con las diversas patologías”, asegura.

Movida por esa necesidad, López viajó a Cuba y estudió en el Departamento de Psicoballet del Hospital Psiquiátrico de La Habana, donde tuvo como maestras a las internacionalmente conocidas por el dominio de metodologías en este campo, Georgina Fariñas y María José Arisso.

Proyecto en Pajarito Azul

Aunque ya en 2006 había brindado un Taller de Introducción al Psicoballet en el Centro Cultural Batahola, al concluir sus estudios, retornó a Nicaragua decidida a ayudar a los niños y adultos con capacidades diferentes del Hogar Pajarito Azul, donde lleva alrededor de tres años de estar realizando su obra de manera voluntaria.

Cuando el equipo de END visitó este albergue en el que la necesidad de agradecer a Dios por habernos regalado una familia es una obligación, nos sentimos admirados al ver cómo estos niños responden al estímulo de la música y a la voz de la maestra que con sus manos guía sus cuerpos de un lado a otro con el único objetivo de ver una sonrisa dibujada en sus siempre tristes rostros.

El trabajo en Pajarito Azul es intenso. Doña Patricia atiende dos grupos de bailarines, el primero se llama “Conejitos Rojos”, conformado por niños con deficiencias motoras y parálisis cerebral, a ellos “les ayudamos a moverse y luego los dejamos para que se esfuercen y se muevan solos, en dependencia de sus capacidades”, dijo López.

“Arco iris” está integrado por personas de mayor edad cuyos problemas son retraso mental, esquizofrenia, Síndrome de Down, deficiencia visual y autismo.

Fuimos parte de una sesión con ambos grupos y en realidad que es regocijante ver cómo sucumben al dulce vibrar de las notas melódicas y sonríen a la vida llenos de alegría y esperanza en medio de su difícil entorno.

De la mano de su instructora y de la psicóloga del hogar, bailan canciones infantiles y piezas folclóricas de nuestro país, desafiando la absurda premisa de que si tu cerebro está paralizado tu vida también, pues la música puede despertarnos del letargo y enseñarnos a volar con el corazón y el deseo.

La licenciada María Isabel González, psicóloga de Pajarito Azul, comentó que el psicoballet “es un excelente método para ayudar a los niños, sobre todo a los depresivos, porque trabajamos su parte emocional, que es muy vulnerable, partiendo del hecho de que todos fueron abandonados por sus padres”.

“Años mágicos”

El otro componente a través del cual está trabajando Psicoballet Nicaragua es “Años Mágicos”, una fundación en la que la maestra de la danza realiza el mismo trabajo que en Pajarito Azul, con la variante de que estos niños cuentan con el apoyo de sus padres.

En “Años Mágicos” también existen dos grupos con diversas patologías y están abiertos para recibir a los niños cuyos padres estén interesados en ayudarlos a integrarse a través del empleo de métodos encaminados a estimular sus respuestas al sonido, a moverse coordinadamente y a ejercer el habla.

López explicó que utilizan el Programa Teacch (Programa para el tratamiento y Educación de Niños con Autismo y discapacidades de Comunicación Relacionadas) con el fin de mejorar las dificultades esenciales intensivamente y desarrollar sus niveles de habilidades básicas. Cabe resaltar que el método ha sido adaptado para trabajar con niños que no son autistas y brinda a los padres herramientas para que pongan a sus hijos a trabajar en el hogar.

El Teacch es complementado con psicoballet, el primero refuerza la motora fina, la coordinación motora y visual, mientras que con el segundo se desarrolla la motora gruesa, el sentido estético y artístico, además de la integración social.

“Patricia es un ángel que nos mandó Dios”

Es digno de destacar que los padres acompañan a sus hijos a las sesiones en “Años Mágico”, ahí conversamos con don Francisco Torres, quien tiene dos niños, uno con problemas de hiperactividad y falta de concentración y el otro con deficiencia de habla. “Tengo un año de traer a mis hijos a psicoballet y he visto avance en ellos. Es un proceso lento, pero con el paso del tiempo se va viendo el buen resultado. La profesora del Melania Morales me ha dicho que ha notado cambios en el hiperactivo porque ahora pone más atención”, compartió.

“Patricia tiene un carisma único para hacer de este programa un espacio de desarrollo integral y esparcimiento para nuestros hijo, es un ángel que nos mandó Dios”, dijo don Salvador Enríquez, padre de Carlitos, quien tiene 27 años y poco a poco ha ido insertándose en la sociedad, hoy en día, según testimonio de su padre, realiza tareas domésticas en el hogar y habla más.

Ambos señores se mostraron orgullosos al hablar acerca de la reciente presentación que tuvieron sus hijos en el Instituto Nicaragüense de Juventud y Deporte, donde mostraron a Nicaragua el talento que llevan dentro y que están aprendiendo a desarrollar. En esa ocasión bailaron dos piezas de artistas nicaragüenses: “Corazón de jilingoche”, de Mario Montenegro, y “Amigo especial”, del proyecto Dos Generaciones.

Finalmente, don Francisco Torres instó a los padres de niños con capacidades diferentes a no esconderlos y a darles una oportunidad de vivir sana y plenamente.

Puertas abiertas

Patricia López invitó a todos los padres a llevar a sus hijos con capacidades especiales a “Años Mágicos”, sin importar la edad, porque recibirán atención especializada por parte de las cuatro psicólogas que colaboran en el proyecto. Las sesiones terapéuticas duran hora y media, y se realizan los días sábados en la Casa Benjamín Linder, en Monseñor Lezcano.

Este local Patricia López lo alquila, por lo que pide a los padres una contribución mínima, debido a que carece de apoyo económico, así que también está la posibilidad abierta para que personas generosas contribuyan con esta noble causa. Para mayor información llamar al teléfono número 8912-6654 o escribir a psicoballet.nicaragua@gmail.com.