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CHINANDEGA

Un reo muerto, dos lesionados graves y catorce intoxicados por gases lacrimógenos dejó como resultado el amotinamiento de al menos 300 prisioneros de los pabellones uno, dos y tres del Sistema Penitenciario de Occidente con sede en Chinandega.

Desde las siete de la mañana de ayer, el grupo de reos con objetos cortopuzantes destruyeron el techo de las celdas, candados y barrotes en demanda de mejor alimentación, agilización de las penas, mejor atención médica y el supuesto maltrato de parte de funcionarios del Sistema Penitenciario.

Los prisioneros intentaron bajar y fueron repelidos por miembros de la brigada de antimotines de la Policía de Chinandega, que usaron bombas lacrimógenas. Se conoció que funcionarios del Sistema Penitenciario que están apostados en los torreones dispararon sus fusiles AK de reglamento contra Héctor Estrada Picado, de 23 años, originario de la ciudad de El Viejo, quien recibió un balazo en el antebrazo y otro en el pectoral izquierdo que le provocó la muerte.

Wilton Javier Poveda, de 22 años, resultó con herida de bala en el pie izquierdo, y José Luis Méndez, de 29 años, con refilón en el costado izquierdo, cuando estaba escondido y presuntamente pretendía escapar.

Con intoxicación por gases lacrimógenos salieron los reos: Germán Corrales Beltrand, Carlos Humberto Sierra Núñez, Luis Alberto Jiménez Sánchez, Carlos Pantoja Acevedo, Mauricio Rivas Meza, Marcelo Lezcano Lindo, Félix Pedro López Pérez, Óscar José Munguía Vílchez, Juan Pablo Velásquez, José Armando Martínez Mendoza, Juan Carlos Vásquez Martínez, Donerlin Hernández Méndez, José Noel Álvarez Martínez y Wilber José Cuadra Corea.

Varios habitantes de barrios aledaños al penal resultaron intoxicados también y fueron atendidos por miembros de la Cruz Roja, Bomberos Federados y por Voluntarios de Chinandega.

Hacinamiento otra de las causas del amotinamiento

El hacinamiento en que se encuentran más de 800 reos del Sistema Penitenciario de Occidente ha provocado malestar, y desde hace varias semanas varios habían expresado a familiares inconformidad.

“Ellos quieren que les bajen la condena, que les mejoren la comida que es pésima, suministro de medicamentos y atención médica, y que les traten como seres humanos”, expresó la familiar de un reo condenado a diez años de prisión.

Personeros de los Derechos Humanos se hicieron presentes en el penal para tratar de apaciguar los ánimos caldeados de los prisioneros.

Las autoridades penitenciarias sólo permitieron la entrada de los miembros de equipos de socorro, de funcionarios de los Derechos Humanos y del juez de Ejecución de Sentencia y Vigilancia Penitenciaria de Chinandega, Juan de Dios González Quintana.

El juez dijo que en lo que respecta al asunto de las penas no hay inconvenientes, y varios prisioneros con enfermedades graves han sido beneficiados con la ejecución diferida que permite el Código Procesal Penal.

Familiares del fallecido llegaron desde El Viejo hasta los portones del Hospital España, a demandar justicia. Mientras, los reos heridos e intoxicados eran vigilados por un fuerte dispositivo del penal.

A la hora de nuestro cierre hacían recuento

A la hora de nuestro cierre, bajo fuertes medidas de seguridad autoridades del penal hacían recuento de unos 500 reos que fueron evacuados al campo de fútbol del disciplinario, y retornaron a sus celdas.

Familiares de los reos urgieron que se cumplan las demandas que hacen los mismos para que no se repita otra situación similar que puso en zozobra a parientes y vecinos del Sistema Penitenciario Regional.

Miembros de la Dirección de Auxilio Judicial de Chinandega a cargo del subcomisionado Luis García, se presentaron al lugar para investigar los hechos sangrientos, así como un incendio provocado en la galería de menores.

No fue posible conocer la versión del alcaide Ramiro Jáenz Castillo, y de miembros de la jefatura de la Policía Nacional.