•  |
  •  |
  • END

Decir adiós a las armas implica un profundo estado de nostalgia, cuando fue por medio de ellas que llegó al sitió que ahora se alista a dejar por ley. El general Omar Halleslevens lo reconoce con sobriedad, pero también lo acepta con serenidad frente a su retiro definitivo como miembro del Ejército de Nicaragua.

Ayer, cuando colocaba solemnemente una ofrenda floral frente al Monumento al Soldado Nicaragüense, el general se despedía del último acto de este tipo como jefe de una sólida institución de 16 mil hombres armados.

¿Qué piensa sobre su retiro después de una administración de cinco años que inició el 21 de febrero de 2005?
“Los cargos son como el proceso de la vida, nacen y mueren, es natural. Lo que debe perdurar es la institución. El Ejército como institución profesional debe seguir fortaleciéndose”, dijo este hombre que entregará el bastón de mando en febrero de 2010.

“Vamos a decir que hemos logrado avanzar en estos cinco años, sobre todo con dificultades económicas. Hemos logrado llevar a nuestra institución, con esa lógica que hemos tenido de profesionalismo, de fortalecer su credibilidad en la sociedad, en medio de las limitaciones económicas”, comentó, haciendo énfasis en esos datos que reflejan las encuestas de opinión que ubican al Ejército como una de las instituciones más prestigiosas del Estado.

“La credibilidad es un valor a respetar, nosotros manejamos un discurso único para todo el país, bajo esa lógica de responsabilidad la fortalecemos la credibilidad”, comentó, revelando el “secreto” de ese éxito.

“Tenemos un norte muy claro: ha sido hacer lo que podemos hacer, todo lo que beneficia a la sociedad y sus instituciones, si el Ministerio de Salud pide un apoyo para una jornada de abatización, nosotros allá vamos estar: si el Ministerio del Ambiente pide apoyo para ayudar en la parte del medio ambiente, ahí vamos a estar, si el Inafor pide apoyo, ahí vamos a estar”, explica.

Lo que les da el éxito

“Y bajo esa dirección es que hemos venido trabajando y nos ha dado éxito, hay un reconocimiento a la institución como una institución seria que nos fortalece y que nos plantea nuevos retos de seguir en ese misma dirección de ayudar en todo lo que sea posible”, dice, para luego, discretamente, cambiar el tema hacia otro lado.

Halleslevens inició sus vínculos con las guerrillas sandinistas en 1969, y se fue a la clandestinidad en 1974, cuando participa en el asalto a la casa de Chema Castillo. Fue fundador del Ejército Popular Sandinista en 1979, y ante la inminencia de su retiro dice que no tiene más planes que regresar a la tierra donde nació, Chontales, a hacer lo que más le gusta: vivir en el campo.