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Mientras en Honduras, bajo algunas reservas y temores, la población se aprestaba ayer sábado a participar en las elecciones generales, el gobierno de Nicaragua cerró sus fronteras hacia el hermano país del norte en la víspera de los comicios en una medida que hasta anoche no se conocía una explicación lógica que justificara tal decisión.

El gobierno de Nicaragua, en un aparente gesto solidario con el depuesto Manuel Zelaya, cerró sus aduanas con Honduras, confirmaron fuentes policiales, hecho del cual el gobierno de facto responsabilizó al presidente venezolano Hugo Chávez, a través del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega..

“Las aduanas con el hermano país de Nicaragua se han cerrado; desde las seis de la mañana , se confirmó el cierre de las aduanas de El Espino, Guasaule y Las Manos, informó a la estación local hondureña HRN el portavoz policial Orlin Cerrato.

El comisionado mayor Edgar Sánchez Aguilar, jefe policial en Nueva Segovia, dijo que la medida estará vigente hasta las seis a.m. de mañana lunes, dependiendo de cómo se desenvuelvan los acontecimientos en Honduras.

Orden superior

Tanto las autoridades policiales como migratorias de Nueva Segovia ni siquiera permitían que las personas se acercaran a la línea divisoria, mientras una cola de furgones se iba agrandando en el lado nicaragüense. Algunas personas rogaban a los agentes de migración les permitiera el paso hacia Honduras, pero la respuesta era negativa, porque se cumplían “órdenes superiores”.

Sánchez dijo que se trataba de medidas de seguridad, en tanto transcurran las elecciones hondureñas, cuya legitimidad no reconoce el gobierno nicaragüense.

Se conoció que los “pasos ilegales”, colindantes con este paso migratorio, también eran vigilados por patrullas policiales y del ejército. En el trayecto de carretera Ocotal y este paso fronterizo se observaron tres retenes de policía, que paran los vehículos para verificar su documentación.

Igual en Chinandega

En tanto, desde Chinandega se reporta que con el cierre de las fronteras con Honduras, los nicaragüenses que tienen doble nacionalidad y habitan en sitios fronterizos no podrán transitar por El Guasaule para ejercer su derecho al sufragio.

Se espera que ante esa medida algunos nicas-catrachos se trasladen a través de pasos ciegos a votar por su candidato de preferencia, en las aldeas de El Triunfo, Namasigüe, Las Hormigas, Concepción de María, El Corpus, entre otras pertenecientes al fronterizo departamento de Choluteca, la zona sur del vecino país.

El coronel Juan José Sevilla Núñez, jefe del Segundo Comando Militar Regional del Ejército de Nicaragua que comprende los departamentos de León y Chinandega, dijo que este domingo priorizarán el patrullaje en la comarca Vado Ancho perteneciente al municipio fronterizo de Santo Tomás del Norte donde hay bastante flujo de comercio y tránsito de personas.

Dijo que la situación en la frontera es normal, no hay clima de tensión y el personal militar hace sus actividades rutinarias que incluyen la protección contra el narcotráfico, tráfico de indocumentados, contrabando, armas y otras manifestaciones del crimen organizado.

Los señalamientos de Micheletti

El presidente hondureño de facto Roberto Micheletti responsabilizó del cierre de la aduanas al mandadatario de Venezuela, Hugo Chávez, con el propósito de “boicotear del derecho que tenemos los hondureños a ser libres”.

Micheletti aseguró que el cierre de las fronteras se debe a una alianza del presidente de Nicaragua Daniel Ortega con Chávez, quienes formaban con el depuesto presidente hondureño, Manuel Zelaya y otros mandatarios la Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA).

“Todo esto (el cierre de las aduanas) es a través de Ortega o a través de cualquier otro mandatario de los países de América del Sur que está bajo su égida”, precisó el presidente de facto.

Micheletti predijo que el gobierno que asuma el 27 de enero del 2010, como resultado de las elecciones hondureñas de este domingo, seguirá siendo sometido a la presiones de Chávez, quien ha estado respaldando a Zelaya, refugiado en la embajada de Brasil desde el 21 de septiembre pasado.

“Vamos a llevar a un nuevo presidente, pero tenemos que apoyarlo porque van a haber influencias enormes tratando de boicotear el proceso y boicotear precisamente el nuevo mandato presidencial”, señaló Micheletti, quien asumió el 28 de junio tras el derrocamiento de Zelaya mediante un golpe de Estado.

Decomisan explosivos y nicas detenidos

Hay que destacar que la policía hondureña incautó ayer sábado un cartucho de dinamita con un detonante, un manual para fabricar explosivos, camisetas del FSLN nicaragüense, y una bandera venezolana en un aparente complot contras las elecciones del domingo, informó un portavoz oficial.

“En la colonia Tiloarque (sur de la capital) se allanó una vivienda donde se halló una barra de dinamita, un cordón detonante, un manual para fabricar explosivos, camisetas del FSLN y una bandera de Venezuela”, detalló a la AFP el portavoz policial Orlin Cerrato.

Indicó que las pertenencias eran “probablemente de grupo de personas interesadas en boicotear las elecciones o perpetrar actos terroristas”.

Por otro lado, confirmó que nueve nicaragüenses fueron detenidos en San Manuel, departamento de Cortés, 220 km al norte de Tegucigalpa, para ser investigados.

Las autoridades del gobierno de facto de Roberto Micheletti, que asumió el 28 de junio tras el derrocamiento del presidente (2006-2010) Manuel Zelaya, habían advertido que desde Nicaragua podrían infiltrarse personas con intenciones de provocar problemas en el proceso electoral enviadas por los presidentes Daniel Ortega y Hugo Chávez.

Hondureños convocados, resistencia pide no votar

Los hondureños están convocados este domingo por el gobierno de facto a elegir a un nuevo presidente que remplace al depuesto Manuel Zelaya, en tanto la resistencia llamó a no votar y la comunidad internacional está dividida respecto a reconocer o no los comicios como válidos.

Efectivos del ejército terminaban de distribuir ayer sábado material electoral en algunos colegios electorales de la capital y efectuaban inspecciones para garantizar que todo esté listo.

“La seguridad está garantizada al 100%”, dijo el coronel Jorge Hernández a la AFP, mientras inspeccionaba el centro de votación de la escuela Modesto Rodas Alvarado, en la periferia sur de Tegucigalpa, sin presencia de miembros del Tribunal Supremo Electoral.

Desde el gobierno y los cuarteles generales de los partidos políticos se hacen constantes llamados a que los 4,6 millones de hondureños convocados no tengan miedo y salgan a votar.

Un anuncio anónimo espeta: “Si no votas, es que votas por (Hugo) Chávez”, el presidente venezolano, al que muchos hondureños acusan del giro a la izquierda que dio Zelaya, refugiado desde hace más de dos meses en la embajada de Brasil y al que espera un futuro incierto: el exilio o la justicia, que lo acusa de 18 delitos, entre ellos traición a la patria.

La resistencia contra el golpe de Estado del 28 de junio, del que se cumplieron ayer sábado cinco meses, ha pedido a sus seguidores quedarse en sus casas y no ir a votar, en lo que consideran un “toque de queda popular”.

El miedo, y por ende la abstención, será uno de los principales enemigos de estos comicios, en un país donde en las últimas elecciones sólo votó la mitad de los electores.

“La situación está tranquila, pero tengo miedo de ir a votar, no se sabe lo que puede pasar”, dice José, vendedor de un mercadillo popular de Comayagüela, la ciudad gemela de Tegucigalpa, en cuyos alrededores una decena de policías controla a transeúntes y vehículos para verificar que no lleven armas, en el marco de la campaña de desarme temporal lanzada por el gobierno de facto.

Los dos candidatos con mayores posibilidades de asumir el poder a partir del 27 de enero, Porfirio Lobo, del Partido Nacional (PN, derecha), y Elvin Santos, del Partido Liberal (PL, derecha), han repetido en las últimas horas los llamados a la reconciliación y a pasar página en esta crisis política que fracturó al país.

De hecho, en sus respectivas campañas electorales la crisis apenas ha sido abordada, pues sólo tendría incidencia en el voto del 15 al 20% de la población, según sus propios sondeos.

(Con apoyo de Leoncio Vanegas, Róger Olivas y AFP)