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Harold, Mario y Roberto. Tres hermanos. Todos de apellidos Rivas Reyes. Ellos son ciudadanos nicaragüenses y funcionarios públicos que pese a que se han visto envueltos en escándalos de manejo irregular de fondos públicos, fraudes electorales y graves sospechas de enriquecimiento ilícito, han salido bien librados de las amenazas y gozan de una suerte de inmunidad que los hace “diferentes” ante la justicia, en comparación con la mayoría de los nicaragüenses.

A los tres los cubre una especie de manto sagrado que los protegió en los gobiernos “neoliberales” y ahora los súper protege en el gobierno “del pueblo presidente”.

Dos hermanos fueron nombrados como funcionarios de la actual administración por el mismo presidente Daniel Ortega. El tercero, desde su posición de presidente del Consejo Supremo Electoral (CSE), acciona en línea directa con los movimientos y discursos de la actual administración, a tal punto que se le acusa de haber perpetrado en el fraude electoral en noviembre del 2008 y de jugar a la carambola con el recurso que abrió la posibilidad de la reelección presidencial del comandante Ortega.

La relación del magistrado electoral con el partido de gobierno es tan buena, que a pesar de ser uno de los funcionarios públicos que causan más animadversión entre la población nicaragüense, la bancada de los rojinegros ya tiene listos sus 38 votos para apoyar su reelección.

“Es obvio que la bancada sandinista lo va a respaldar (a Rivas)”, afirmó el pasado jueves el Magistrado vicepresidente de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), Rafael Solís, uno de los principales negociadores de los arreglos políticos del partido gobernante.

Mario: Ungido por Ortega

Ortega nombró como Coordinador Técnico de la ahora desaparecida Unidad de Coordinación del Programa de Reforma y Modernización del Sector Público (Ucresep), a Mario Rivas Reyes (52 años), en uno de los primeros cargos que designó después de asumir la Presidencia en enero del 2007.

El nombramiento de Rivas Reyes fue publicado en La Gaceta, Diario Oficial, número 18 del 25 de enero de 2007. Ese año la Ucresep ejecutaría 13 millones de dólares financiados principalmente por el Banco Mundial, más una contrapartida gubernamental.

Ucresep era una entidad que funcionaba en el edificio de la Vicepresidencia de la República, pero actualmente la oficina está desaparecida y nadie sabe dar razón de su destino ni del de los funcionarios que trabajaban en ella.

“Ellos se fueron del edificio de la Vicepresidente hace como un año, creo que ya no existe y los trabajadores fueron distribuidos en diversas entidades, al menos eso fue lo que nos dijeron”, indicó una de las funcionarias del despacho del vicepresidente Jaime Morales Carazo.

Extraoficialmente conocimos que Mario Rivas Reyes, supuestamente, es actual empleado del Ministerio de Hacienda y Crédito Público y que se destaca en el Sistema Integrado de Gestión Financiera, Administrativa y de Auditoría (Sigfa). En esa entidad nadie nos supo responder por él.

Glosas por C$ 29 millones

Antes de ser nombrado como coordinador de la Ucresep, en el año 2004, Mario Rivas Reyes se había visto involucrado en un sonado caso de manejo irregular de fondos del Estado en Cobranzas Bancarias (Cobanicsa) “La Cobra”, por el cual, la Contraloría General de la República (CGR), le estableció junto a otros ex funcionarios una responsabilidad civil, para que por medio de glosas resarcieran el daño al patrimonio público.

De acuerdo al informe de auditoría de aquel momento, la sanción fue por haber mal aplicado una normativa del Banco Central de Nicaragua, ocasionando pérdidas para el Estado por más de 28.2 millones de córdobas.

“La Junta Directiva conformada por Mario Rivas Reyes, Presidente; Julio Ruiz Galeano, ex Vicepresidente; Arturo Elí Tablada, ex Secretario; Oscar Bonilla Henríquez, ex Vigilante; concedieron descuentos sin que los beneficiarios de éstos descuentos cumplieran con los requisitos establecidos en las Normativas emitidas por el BCN, ocasionando perjuicio económico por el valor de C,246,509”, dice el informe de la CGR en 2004.

Rivas Reyes se amparó de esa decisión y hasta la fecha la CSJ no se pronuncia sobre su caso. Sin embargo, en la Procuraduría General de la República, aparece en la “lista de ex funcionarios de administraciones anteriores pendientes de arreglos extrajudiciales con el Estado”.

El Señor Embajador

Harold Rivas Reyes es el hermano menor de la triada. Tiene 49 años y tampoco ha escapado de los escándalos públicos. Ahora mismo ocupa el cargo de embajador de Nicaragua en el vecino país del sur.

La semana pasada le estalló un escándalo en San José, capital de Costa Rica, después que el diario La Nación publicó una investigación periodística que demostró que su hermano Roberto Rivas, la esposa de éste y su hijo, usan indebidamente tres vehículos de lujo que fueron exonerados del pago de impuestos en Costa Rica y que circulan con placas diplomáticas asignadas a la embajada nicaragüense.

De acuerdo a las investigaciones periodísticas, se trata de un Mercedes Benz S 500 modelo 2009, a nombre de Harold Rivas, un Porshe 911 y un BMW M3, del mismo año, que se encuentra a nombre de Guillermo José Matus Cortés, Tercer Secretario de la sede diplomática de Nicaragua.

Los tres vehículos cuestan no menos de 400 mil dólares. Harold Rivas aseguró a EL NUEVO DIARIO que son de su propiedad, que él los compró. Fuentes de la Cancillería afirmaron que el embajador Rivas tiene un salario mensual es de 2,500 dólares, y con los gastos de representación, alcanza los 3,200 dólares.

“¿Cómo hice para comprarlos? Es un asunto privado, son asuntos personales míos y de mi familia, y que no le competen ni a La Nación ni a ningún medio de comunicación”, dijo a EL NUEVO DIARIO el embajador, quien se ha caracterizado por algunas excentricidades como alquilar una casa en San José, aun cuando Nicaragua como Estado tiene una residencia para sus diplomáticos en ese país.

Harold tiene un largo recorrido en la vida pública. Fue cónsul de Nicaragua en Washington durante la administración de la ex presidente Violeta Barrios de Chamorro (1990-1996); se mantuvo todo el período del ex presidente Arnoldo Alemán (1997-2001) y durante un período del ex presidente Enrique Bolaños, en medio de señalamientos de manejo irregular de fondos públicos.

A Harold Rivas se le señaló de haber “desaparecido” entre enero y septiembre del año 2006, 85 mil 800 dólares del Estado nicaragüense e incurrido en otras irregularidades, según un documento de auditoría de la Cancillería en poder de EL NUEVO DIARIO.

Harold usó indebidamente, según la auditoría, 65 mil 800 dólares de los ingresos consulares al girar 14 cheques y no documentar el destino de los mismos. También solicitó un préstamo de 20 mil dólares en el Banco Wachovia, dejando en garantía los ingresos del Consulado.

El Hermano Mayor

Roberto, con sus 55 años, es el hermano mayor de los tres Rivas Reyes. Figura polémica desde el año 2000, los escándalos públicos lo han perseguido desde entonces y a la fecha escapan de las fronteras.

Surgió a la vida pública bajo el manto protector del Cardenal Miguel Obando y Bravo, como magistrado del Consejo Supremo Electoral en 1995. En 2000 fue electo presidente y desde entonces sigue en el cargo y su nuevo partido, el FSLN, busca cómo reelegirlo en 2010 cuando se le acaba el período.

En el año 2000 le estalló un escándalo, cuando se conoció una sospechosa maniobra legal mediante la cual los terrenos y mansiones donados por la señora Margot Gutiérrez viuda de Lalinde a la Iglesia Católica nicaragüense, terminaron en manos del protegido del Cardenal Obando, quien ahora bendice las obras del presidente Ortega y preside la oficial Comisión de Reconciliación, Verificación, Paz y Justicia.

Se trataban de 17 manzanas de valiosos terrenos en Carretera a Masaya que tras donados a la Iglesia Católica, terminaron inscritos a nombre de una sociedad cuyo presidente era Roberto y su esposa, quienes la hipotecaron ante un banco por una suma de más de 150 mil dólares.

Ahora mismo, en el escándalo que involucra a su hermano Harold en Costa Rica, se le achaca a Roberto el uso de varios vehículos de lujo con placas y beneficios diplomáticos propios de funcionarios extranjeros, que no pagaron impuestos de introducción al país del sur.

Viejo lío con las libres

La vinculación de Rivas a escándalos relacionados con vehículos de lujo que no pagan impuestos, es cosa de vieja data. Entre los años 2001 y 2002, su nombre apareció en el conocido caso de las llamadas “libres”, o introducción de autos sin el pago de impuestos.

Se le señaló entonces de introducir supuestamente para la Comisión de Promoción Social Arquidiócesana (COPROSA), institución de beneficencia de la Iglesia Católica, varios vehículos de lujo que luego aparecían vendidos a particulares, haciendo competencia desleal a los distribuidores autorizados de vehículos e impidiendo al Estado percibir impuestos por las transacciones mercantiles.

Poco a poco, con el paso de los años, el origen de su riqueza se fue conociendo y convirtiéndose en una historia fantástica: una jugosa indemnización de un millón 80 mil dólares por una propiedad familiar que inicialmente, según familiares del funcionario, había 404.6 manzanas de tierra con 750 cabezas de ganado y un burrito de Kentucky que murió de un disparo accidental en 1959.

Cuando lo indemnizaron en los años 90, el Estado le pagó por la finca “Ranchería Reyes & Cia. Ltda”, según la resolución emitida por la Oficina de Cuantificación de indemnizaciones, el equivalente a 730 manzanas de tierra y 6 mil cabezas de ganado.

La cifra de animales fue considerada “imposible de alcanzar” en tan reducido espacio por un Contralor de la República porque en Nicaragua el promedio es de una res por manzana.

Entre los semovientes pagados por el Estado, quién sabe por qué influencia celestial, iba incluido el famoso burrito de Kentucky que mataron por error hace 50 años, pero que fue incluido como “vivo” en 1979 cuando los sandinistas invadieron las fincas del complejo Ranchería Reyes & Cia. Ltda. Hace unos días en una carta que envió a la CGR, afirmó que la indemnización fue “justa”.

Su fortuna crece y crece

Ahora de Roberto Rivas se dice que posee un yate, propiedades y vehículos, una isleta en Granada, casas de playa, una finca de un mil 500 manzanas en Matagalpa, que le genera 6 mil 500 quintales de café cada temporada.

Fuera del país, su fortuna también ha crecido. Dicen que viaja en avión privado y actualmente es el socio y accionista de una sociedad anónima y propietario de un complejo de mansiones en una de las zonas residenciales más lujosas de San José, Costa Rica, llamada Villa Real, en el distrito conocido como Pozos de Santa Ana.

Las investigaciones del diario La Nación de Costa Rica indican que dos hijos del presidente Daniel Ortega, que estudian en el vecino del sur, tienen por dirección de residencia el complejo de mansiones donde pernocta Roberto Rivas y sus perros de raza japonesa Akita.

Eduardo Montealegre, político opositor y férreo crítico del polémico personaje, dijo algo que habla mucho de la intimidad de Ortega con el mayor de los Rivas Reyes: no a cualquier hombre le confía uno a sus hijos. De estas cosas Rivas nunca ha hablado detalladamente. “Es privado”, dice cuando estalla algo nuevo.

El gigantesco fraude

El último, y quizás más gigante escándalo público de Roberto es el llamado fraude electoral de noviembre de 2008, que le ha costado a Nicaragua el corte de cuantiosa ayuda externa como la Cuenta Reto del Milenio y la cooperación presupuestaria de la Unión Europea.

La oposición política de Nicaragua, organizaciones de la sociedad civil, la empresa privada, grupos religiosos, organizaciones no gubernamentales, medios de comunicación internacionales, media Europa, Estados Unidos, Centroamérica, Sudamérica, a excepción de los países del ALBA, ven a Roberto como el coautor, cómplice y encubridor de las diferentes facetas del último y más escandaloso fraude electoral en América.

Se calcula que más de medio millón de votos y más de 30 alcaldías fueron adjudicadas por Roberto al partido que dirige el presidente Daniel Ortega.