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“Yo culpo a Daniel Ortega y a su esposa por ordenar el atropello que nos están haciendo en Solentiname”, dijo con voz enérgica el sacerdote Ernesto Cardenal, tras enterarse de que Bosco Centeno, quien participó en el ataque al Cuartel de San Carlos en 1977, junto a su hijo, fue enchachado y obligado a salir del Hotel Mancarrón.

El también coronel retirado del Ejército y Bosco Jr. fueron conducidos a las celdas de la Policía Nacional en San Carlos, pero después de ser mantenidos en una lancha por espacio de tres horas, fueron liberados.

Para el sacerdote trapense, que en Solentiname creó la conciencia revolucionaria y sandinista entre un puñado de hombres y mujeres, nadie más que la pareja presidencial pudo ordenar semejante atropello, usando a la Policía, un domingo, e igual a un juez, violentando las leyes y la Constitución de la República.

Con firmeza, por el hilo telefónico el poeta y sacerdote dijo: “Estamos dispuestos a todo por defender lo auténtico de la revolución del 79”, en tanto informó que ha hecho la denuncia ante la comunidad internacional.

La captura de Centeno y de su hijo se produjo a eso del mediodía de ayer, domingo, cuando una lancha con unos15 efectivos de los Grupos de Intervención Rural (GIR), con su jefe, el capitán Rodríguez y el capitán Omar Marenco, de Auxilio Policial, llegaron desde San Carlos a Solentiname, y mientras los lugareños se aglomeraban alrededor de la iglesia para el acto de promoción escolar, observaron impávidos como eran conducidos con sus manos esposadas.

Centeno lanzó vivas al FSLN y a los mártires

El coronel retirado y su hijo no opusieron resistencia, y al salir del hotel custodiado por los policías, alzó las manos enchachadas, luciendo en su pecho la medalla en oro Camilo Ortega Saavedra, que recibió en la primera promoción que se realizó en los años 80.

Bosco lanzó vivas al FSLN, a los Héroes y Mártires del 13 de Octubre, a Solentiname y cantaba el Himno Nacional. Bosco, desafiante, dijo que jamás la Guardia somocista puso un pie ni en las costas, mucho menos tocarle a él, y ahora no iba resistirse ante policías que eran usados por “cobardes”.

Amenazas para esposa e hija

Sobre su esposa, Esperanza Guevara, quien era la depositaria del hotel, también hubo amenazas de correr la misma suerte, igual que su hija Xóchitl.

Muchos isleños les siguieron hasta la lancha donde la Policía los mantuvo, y se ofrecían a acompañarlos a la cárcel. Los cooperantes que han apoyado a la Asociación para el Desarrollo de Solentiname, APDS, no salían de su asombro.

El conflicto, que viene desde hace unos 15 años, por la posesión del Hotel Mancarrón, volvió a luz pública desde el pasado viernes, cuando el juez Gregorio Orozco se presentara al hotel para, según él, cumplir una resolución del Tribunal de Apelaciones de la Circunscripción Central, poniendo en calidad de depositaria a Nubia Arcia.

Acta sin firma

Según Esperanza Guevara, quien fuera cuñada de Arcia, y ambas miembros de la APDS, fundada en 1978, el juez las intimidó para que desalojaran, y después que habían sacado del inmueble todos los bienes, a eso de las 10 de la noche de ese viernes, dijo cerrar el acta, pero esta no fue firmada. Asegura que del juez no obtuvieron documento alguno que amparase la legalidad del acto, por lo que sin alterar el orden, su familia decidió mantenerse en el hotel.

Bosco Centeno, Vicepresidente de la APDS, calificó a Arcia de “usurpadora”, porque pretende la posesión del Hotel Mancarrón, después que como miembro de la APDS fungiera como administradora, y de haber falsificado un contrato de arriendo.

A su juicio, el caso que se ha ventilado en los tribunales se volvió político, porque el presidente de la APDS es el poeta Ernesto Cardenal, y Arcia ha usado la influencia de la pareja presidencial, dado que una sobrina de ella es la pareja de un hijo de Daniel Ortega. “Han violentado la institucionalidad y la autoridad de la Policía”, resintió Centeno.

El coronel retirado advirtió que la lucha continúa, y que harán uso de los derechos que les confieren las leyes de Nicaragua.

EL NUEVO DIARIO insistió ayer en todo momento, antes y después de la intervención policial, en una entrevista con la señora Nubia Arcia, y a pesar de que asintió, al final su abogado dijo que no quería hablar.

Un escrito de Arcia

En tanto, se conoció un escrito de Nubia Arcia, en el cual expone su versión de que el hotel señalado “me fue arrebatado con gente armada, completamente, en el año 2003, cuando dejó de operar, y fue destruido por los ciudadanos Bosco Centeno y Esperanza Guevara, ambos miembros de la APDS…”.

Precisa que el juez Orozco y la Policía ejecutaron el viernes pasado “en presencia mía y de mi hijo, Felipe Alejandro, la Sentencia Ejecutoria, contra la Testaferro Depositaria, Esperanza Guevara, para entregar el hotel a mi persona y poder estar en posesión del bien como manda el Tribunal de Apelaciones de Juigalpa”.

Arcia descalifica al poeta Cardenal y llama nacional e internacionalmente a que no le hagan caso a su “desinformación”.