Tania Sirias
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Las escuelas del país estrenaron este año un nuevo currículo escolar, en donde a diferencia de los anteriores, el proceso de evaluación cambió de pruebas sistemáticas, a tareas en clase y trabajos en casa. Se espera que con este nuevo modelo educativo, el número de aplazados sea menor, pero implica mayor atención de los padres”, explicó la pedagoga Dora Marina Cano.

Cano, quien trabaja en la Unidad de Consejerías Escolares del Ministerio de Educación, comentó que muchos padres no sabían del cambio en sistema de evaluación, y por eso no le prestaron atención al cuaderno y a los trabajos del niño.

“El resultado a final del año fue que buena parte de los padres no estuvieron pendiente de lo que el pequeño copió en clase, o de los trabajos que llevaron a casa”, dijo la pedagoga.

Afirmó que la educación no es sólo responsabilidad del Mined, sino de los padres de familia.

“Lamentablemente, hasta cuando el niño sale aplazado a final de año es que conocemos a los padres. Algunos nunca asistieron a la escuela, ni siquiera cuando se entregaron los boletines, que es un indicador de cómo va el estudiante en clases, expresó la consejera del Mined.

¿Y cuándo se pierde el año?

Además, dijo que un promedio de tres a cinco niños se presentan a los exámenes de reparación, donde Matemática, Español y Ciencias Naturales, son las clases con mayor grado de dificultad para el estudiante.

La pedagoga recomendó al estudiante que hará el examen de reparación, que se concentre en la materia que más le costó, además de buscar la ayuda de personas adultas o de alumnos monitores.

“Si el padre tiene un nivel académico bajo, el estudiante puede buscar ayuda en el mismo colegio, donde hay alumnos monitores que le pueden ayudar a entender la materia”, explicó Cano.

Pueden ir a cursos de verano

Otra de las opciones que tiene el padre es mandar al estudiante a la escuela de verano, donde le brinden reforzamiento escolar.

Algo importante es revisar los cuadernos, ya que los apuntes les ayudarán a entender la materia. “Los cuadernos no se deben botar, por el contrario, le ayudan al estudiante a la hora de repasar los contenidos que van a ser parte del examen de reparación.

La consejera escolar dijo que los maestros entregan una guía sobre cuáles pueden ser los contenidos del examen, y eso ayuda al estudiante a la hora de repasar los temas.

Nada de burla

Cano comentó que es triste para el alumno dejar una o más materias, y por eso es muy importante la motivación que el padre debe dar al niño.

“Si desde la casa comenzamos a burlarnos porque el estudiante dejó el año, no se está motivando, y, por el contrario, puede alentar que el niño vuelva a repetir el año próximo, o incluso desertar del sistema académico”, afirmó la pedagoga.

Agregó que el padre debe hacer un examen de conciencia y analizar si le brindó la ayuda necesaria al niño. Afirmó que los niños que dejan el año son los que tienen poco apoyo de la familia, porque el padre le pregunta si dejaron tarea, pero no revisa el cuaderno para ver si las operaciones están correctas.

No cambiarlo de escuela

La pedagoga destacó que no es bueno que el niño repitiente sea cambiado de escuela, ya que sacan al pequeño de su núcleo.

Comentó que en la escuela el niño tiene su grupo de amigos y conoce a los profesores, así que no sería recomendable cambiarlo de centro de estudios, ya que los ex compañeros no se burlan de los que pierden el año.

“Por el contrario, el estudiante hace una reflexión y lo obliga a establecerse metas para el próximo año. Los obliga a dedicarse más al estudio para no volver a perder el año,”, concluyó Cano.