Amparo Aguilera
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En el país, al igual que en México y en Argentina, la demanda de cirugía estética va en aumento, y quienes más echan mano del servicio siguen siendo las mujeres relativamente jóvenes. Entre éstas, esposas de altos funcionarios y de empresarios, así como trabajadoras del Estado.

El doctor Armando Siu, experto en el tema, dice que en los últimos dos años hay un incremento en las cirugías descritas, que oscila entre el 66 y el 75 por ciento al mes.

“Hace dos años, por ejemplo, un cirujano atendía entre 2 y 4 pacientes mensualmente. Hoy, en cambio, al mes se atienden entre 5 y 7 pacientes”, estima. De ese total, el 30 por ciento son clientes que provienen del exterior porque aquí les resulta bueno y barato.

“Nos referimos principalmente a nicaragüenses que radican en países como Estados Unidos”, aclara, y luego agrega: “La demanda va creciendo, cada vez hay más personas que quieren corregir partes del cuerpo que no les satisfacen”.

Siu especifica que manejan clientes con estatus alto y medianamente alto. “En el estatus alto hablamos de personas que tienen un ingreso mensual, en el hogar, por encima de los 600 y 800 dólares, esta gente busca, más que todo, cirugías de cara y de abdomen”, apunta.

“Quieren especialmente cirugías con procedimientos pequeños, cositas pequeñas, menos invasivas, que no implican una recuperación de días, y se logran grandes resultados, como rellenos como el botox o inyecciones de grasa en la cara”.

Algunas ahorran todo el año

En el segmento medio alto figuran empleadas del Estado con un sueldo mensual que oscila entre 500 y 600 dólares.

“Pero hay muchas secretarias, que claro, pasan ahorrando por un buen período para hacerse la cirugía en Navidad, se operan la nariz o bien se hacen implantes de mama, cuyo costo es hasta de 2,200 dólares, en mi caso es lo que cobró”, precisa el especialista.

Las mujeres de ese segmento son generalmente solteras y sin hijos. Sus edades oscilan entre los 21 y los 30 años. “En realidad, tienen pocas obligaciones --sólo sus propios gastos--, tienen un trabajo relativamente estable, y se hacen la cirugía como un regalo en la Navidad”, menciona.

Hay riesgo pero es controlado

De acuerdo con el médico, el riesgo de las cirugías es controlado. “Como en toda operación hay sus riesgos, puede ser, por ejemplo, que la paciente rechace una inyección de grasa por una infección, pero todo eso se le explica al paciente antes de operarse, uno les dice los riegos, las bondades, y, al final, firmamos un contrato de servicio, donde yo le doy X resultados y el paciente se compromete a tomar el riesgo”, explica.

Porque “las operaciones que hacemos son lesiones controladas para corregir algo, que después sanan y quedan en buen estado, eso es lo que hacemos”, añade.

Siu resalta, en ese contexto, que en los últimos ocho años sólo se conoce oficialmente de un muerto por cirugía estética. “Se trató de un paciente que sufrió complicaciones por su estado de salud, no necesariamente por el procedimiento”, enfatiza.

Luego, hace tres años, “nos enteramos de otro fallecimiento, no confirmado oficialmente, en León, pero fue una mujer que recurrió a un médico que no es cirujano plástico. Desde entonces no se ha conocido de ninguna muerte al respecto”, subraya. A la fecha, los meses cuando hay más demanda de las cirugías estéticas son agosto y septiembre, y en menor medida, diciembre.

A modelo se le aplicó sustancia no validada

El doctor Armando Siu explica que la modelo argentina Solange Magnazo murió porque le aplicaron un líquido para levantarle los glúteos, que no está validado por la comunidad científica.

“A ella --incluso a la cantante Alejandra Guzmán-- le aplicaron un producto que utilizan los neurocirujanos y ortopedistas conocido como cemento de hueso, que es para reponer los huesos, y está hecho de una variante de plástico, éste lo mezclaron con inyecciones de rellenos, en una forma muy diluida”, explicó.

“¿Qué pasó? Obtuvieron una emulsión que al final desaparece y sólo quedan diferentes pelotas de la sustancia que pueden emigrar en el sistema y provocar fallas pulmonares masivas, que es lo que causó la muerte de la modelo”, expuso.

“Lo que nos llama la atención es que las personas afectadas tienen un alto poder adquisitivo, de manera que bien pudieron recurrir al mejor cirujano, pero las embaucaron, así que el llamado es informarse bien antes de someterse a este tipo de cirugías, y recurrir a profesionales expertos”, insistió.

En Nicaragua, de acuerdo con Siu, para levantamiento de glúteos se usa la inyección de grasa, porque es más barata y tiene doble propósito.

“Por un lado, logramos arquear en el paciente la cintura, las caderas, porque se extrae grasa de los rollitos que tienen en ambas partes, y luego ésta se coloca en los glúteos para levantarlos”, comentó. Una cirugía de ese tipo cuesta entre 2,500 y 3 mil dólares.