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El vicepresidente de la Contraloría General de la República, CGR, Luis Ángel Montenegro, admitió que su percepción sobre el magistrado presidente del Consejo Supremo Electoral, CSE, Roberto Rivas, a quien en el pasado calificó duramente, ha cambiado, y esa es una de las razones por las que votó en contra de que se haga pública la declaración de probidad del polémico y cuestionado funcionario.

Montenegro, el contralor que otrora convocaba a los medios de comunicación hasta para decir que tenía una copia del original del Himno Nacional, escrito por Salomón Ibarra, y que ahora se mantiene escondido de las cámaras y de los micrófonos, a excepción de los oficialistas, ayer en un acto público se vio obligado a responder a preguntas incómodas.

Montenegro, junto al liberal Fulvio Palma y al contralor suplente militante del partido de gobierno, Christian Pichardo, votaron en contra de que este medio de comunicación obtuviera una copia de la declaración de probidad de Rivas. Los liberales Guillermo Argüello y Lino Hernández, se abstuvieron de votar en ese caso.

Montenegro indicó que la Ley de Probidad dice que existen dos condiciones para poder decir que sí o que no a una solicitud de hacer pública declaración de probidad de cualquier funcionario, y la primera de ellas es consultar al propietario de la misma para conocer su posición del asunto.

Saber lo que tiene Rivas no es de interés nacional

La segunda razón por la que se puede hacer pública una declaración de probidad, según Montenegro, es la de interés nacional y cuando el Consejo Superior de la CGR, así lo determine.

En ese sentido, consideró que lo de Rivas no es un asunto de interés nacional, a pesar de ser uno de los funcionarios públicos más cuestionados en el pasado hasta por él mismo, y en el presente, por los que se preguntan cómo ha hecho para alcanzar la fortuna que posee. Además, se le señala de haber dirigido el fraude electoral de noviembre de 2008.

“¿Dicen que lo protegemos? Es pura percepción”

Se le indicó que la percepción que existe en la población es que los contralores que decidieron no entregar la declaración de probidad, están protegiendo al magistrado Rivas y dijo:
“Si nosotros trabajáramos en el Consejo por razones de percepción, lo que estaríamos haciendo es permanentemente violentando la ley, porque los criterios con base en los que tenemos que trabajar en el Consejo, es la ley, la ley es la que nos establece los criterios, y si la ley dijera désela (la declaración de probidad) al Canal 2, a EL NUEVO DIARIO o a cualquier otro medio, estaríamos obligados, porque la Constitución Política y las leyes de la República, establecen que los funcionarios sólo debemos hacer lo que nos manda la ley, no lo que interpretamos, de manera que si nos ponemos a ver las percepciones, estaríamos obviando la ley”.

El alimento de percepciones

Este medio le indicó que las percepciones negativas sobre Roberto Rivas, él mismo había ayudado a formarlas en el pasado, y que hasta se había negado a firmar una resolución en la que se cambiaba la presunción penal en su contra por una civil y administrativa porque le parecía “vergonzoso”.

Su respuesta: todo cambia

“Y nunca la he firmado, estamos hablando de la percepción, y ahora me salís con lo de la resolución que no he firmado, yo digo los criterios que tomamos para decidir, ya que si he cambiado o no, pues todos los ciudadanos cambiamos, cambiamos de edad, cambiamos de peso y cambiamos de forma de pensar, el que tiene catorce años no puede pensar igual a los sesenta años”.

¿Ha cambiado su percepción sobre el magistrado Rivas?, se le preguntó, y en ese momento disimuló, sonrió nervioso e incómodo por las preguntas, y llegó el neumático salvavidas de un periodista oficialista que le consultó “el caso de los Cenis, por ejemplo, ¿por qué se tocó ese tema?”

El contralor presidente, Guillermo Argüello Poessy, que escuchaba atento lo que decía Montenegro y lo que preguntaban los medios, al oír la consulta del periodista de Canal 4, lo interrumpió y le preguntó: “¿Qué tiene que ver Roberto Rivas con los Cenis?”, a lo que el joven dijo: “No es una pregunta cualquiera para ver qué criterios se tomaron en ese caso”.

La ayuda había llegado, Montenegro aprovechó para hablar del tan sonado caso, y mientras eso ocurría, en el ambiente que se había enrarecido, el jefe de prensa decidió poner fin al período de preguntas y respuestas.