• |
  • |
  • END

El coronel retirado Bosco Centeno se presentó a las oficinas de la Policía Nacional, en Plaza El Sol, a interponer formal denuncia en contra del capitán Omar Marenco, jefe de Auxilio Judicial de San Carlos, y contra el juez Gregorio Orozco, a quienes acusa de abuso de autoridad por haberlo desalojado del Hotel Mancarrón, propiedad de la Asociación para el Desarrollo de Solentiname el pasado 27 de noviembre.

Centeno habló con los medios después de que interpuso la denuncia. Al momento de exponer su queja se hizo acompañar de su hijo y de dos representantes del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh.

El ex coronel expresó: “Mi intención es hacer valer mis derechos como ciudadano, y agotaré todos los recursos que la Constitución me da para castigar el mal proceder del capitán Marenco, quien me sacó de la propiedad, siendo yo el vicepresidente de la Asociación, que es dueña del hotel, sin ninguna razón lógica”.

Indicó que la propiedad fue vendida por el papá del fiscal de la república Julio Centeno, en 1991, cuando pasó a manos del poeta Ernesto Cardenal, quien posteriormente se la cedió a la Asociación, y que tiene escrituras que lo comprueban, por lo cual no comprende el cambio de depositario.

“Órdenes de arriba”

Centeno reveló que el capitán de la Policía al momento del desalojo les comunicó que la orden era “de arriba”, y que no podía hacer nada al respecto.

“Espero que esa persona no esté tan arriba para que pronto le podamos brindar los datos completos, con nombres y apellidos, a los responsables de este acto cobarde”.

El coronel retirado dijo tener interés en conversar con el presidente Ortega de la situación, pero indica que es algo difícil. Recordó la época de los 70, y dijo que tal vez puede hablar con el presidente, ya que fue jefe de una escuadra que protegió a Ortega en el Frente Sur.

Sobre el documento que presentó Nubia Arcia para efectuar el desalojo y quedar como depositaria, Centeno dijo que “ella lo que tiene es un contrato de arriendo por 15 años, el cual falsificó y nunca pagó, porque puso en lugar de lo que iba a pagar, una cifra de apenas un mil córdobas”.