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La propuesta del presidente Daniel Ortega de “flexibilizar” las leyes para garantizar la permanencia indefinida de altos oficiales en los cargos de mando del Ejército y la Policía Nacional, estaría sentando las bases para la creación de una fuerza armada al servicio del proyecto político del mandatario, tal y como lo hizo el dictador Anastasio Somoza García.

Ése es el análisis del general retirado Hugo Torres, a la propuesta que hizo Ortega el pasado 3 de diciembre, durante la clausura del Sexto Curso de Defensa y Seguridad Nacional del Ejército de Nicaragua y el Ministerio de Defensa.

En principio, Torres vio la “invitación” de Ortega a modificar las leyes como “contradictoria”, en el sentido de que a juicio del general en retiro, fue el mismo mandatario quien propició la salida de mandos policiales en marzo de 2008, que no estaban en tiempo de ley para pasar a la vida civil.

Lo que dijo Ortega

“Es contradictorio porque lanza al retiro a oficiales policiales que no estaban en tiempo de ley, y asciende a otros que tampoco estaban en términos de ascenso, pero que él los identifica como simpatizante de su proyecto político-familiar”, observa el militar retirado.

“Tenemos normas que nosotros debemos buscar cómo flexibilizar, porque la verdad es que tanto en la Policía como en el Ejército se nos retiran los cuadros enteros. Imaginen cómo vamos a decir que el general Halleslevens va jubilado… ¡Cómo vamos a decir eso! ¡Es imposible! ¡Está entero!”, expresó textualmente Ortega el pasado jueves.

“Lo mismo nos pasa con la Policía. En otros ejércitos, ahí vemos generales de 60 años, 70 años, y están campantes ahí los generales; aquí no, tenemos unas normas que por lo nuevo de nuestro Ejército…, que tendremos que ir viendo cómo mejorar, cómo perfeccionar, para potenciar la experiencia que tienen todos ustedes acumuladas”, dijo el presidente.

A criterio del ex guerrillero sandinista, al presidente Ortega no le importan los métodos para afincar su proyecto de poder: “Ha recurrido al fraude electoral, al fraude jurídico, a la privatización de las instituciones del Estado, y en este plan de reelección, lo único que le falta para completarlo es tener en la mano a la Policía y al Ejército”.

Las armas de Somoza

“Estas son instituciones estatales vitales para el equilibrio entre la gobernabilidad y la democracia, y el caos y la dictadura, que es el terreno donde él quiere llevar las cosas”, opinó Torres, para quien Ortega va avanzando en sus planes de someter ambas instituciones a su proyecto político.

“En el caso de la Policía el proyecto de Ortega ha ido avanzando, ha logrado meter mano y es evidente su avance para golpear la institucionalidad a su favor”, dijo, advirtiendo que lo mismo pasa con el Ejército aunque con menos intensidad.

“Pero creo que en el caso del Ejército, Ortega también ha avanzado, aunque no sea tan evidente como en la Policía por la naturaleza funcional de cada institución”, dijo Torres, resaltando que las armas empleadas por el presidente son las mismas que utilizaba Somoza para afianzar lealtades dentro de la fila de la Guardia Nacional.

“Hay un arsenal de armas que tienen los regímenes autoritarios y dictatoriales, que usaba Somoza para ganar la confianza de la oficialidad de la Guardia Nacional, como el tráfico de influencia, la prebenda y regalías, el amiguismo y el compadrazgo, las ofertas de grandes negocios, y además, el chantaje y la presión a la norma, para forzar a los oficiales de la Policía y el Ejército, a plegarse a su proyecto, aprovechándose de los orígenes del Ejército con el FSLN”, expresó.

¿Tiene Ortega su trompo enrollado?

Torres cree que para que Ortega haya lanzado esa propuesta delante del alto mando del Ejército, general Omar Halleslevens, es porque “debe haber venido realizando junto sus operadores políticos un proyecto de identificación, captación y convencimiento de algunos oficiales en líneas de ascensos”.

El argumento de Ortega, es que al pasar a retiro los mandos militares y policiales, las instituciones pierden valiosos conocimientos recaudados por decenas de años de experiencias.

El general en retiro reconoció que efectivamente hay cierta pérdida de recursos humanos valiosos en la Policía y el Ejército, cuando mandos experimentados pasan a retiros en plenitud de funciones, pero que del mismo modo se ganan nuevos recursos con el ascenso del relevo generacional que vienen con menos experiencias, pero con mayores ímpetus y sed de trabajo
“El relevo generacional es natural en todas las instituciones, los más jóvenes vienen sustituyendo a los más veteranos, pero no es un proceso desorganizado, cada institución, policial y militar, lleva un plan de entrenamiento en que cada alto mando viene forjando a subalternos para capacitarlos al cargo”, observó.

Relevos son necesarios

“Es decir, que todo eso es planificado a largo plazo, y que el Ejército y la Policía tienen sus métodos para garantizarse relevos, pero la ley dice que la carrera militar es a 30 años, y la ley debe respetarse y cumplirse, aunque los oficiales pasen a retiros en plenitud de fuerzas, y lo grave es torcer la ley para forjar un proyecto personal de apoderamiento de poder por las vías ilegítimas”, opinó.

Peligroso e irresponsable

De acuerdo a Torres, el presidente, como jefe supremo del Ejército, podría estar creando incertidumbre entre las filas castrenses y alimentando contradicciones “lo cual es peligroso e irresponsable para el país”.

“Con esas propuestas de hacer carrera militar no por méritos de los oficiales, sino por criterios de lealtades políticas y personales, se crean ambiciones personales que buscarían la venia del presidente para permanecer más allá de lo que estipula la ley”, dijo Torres.