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Un juez capitalino ordenó la exhumación del cuerpo de la señora Viola Rebeca Archibold Rodríguez, sepultada con otra identidad en el cementerio “Milagro de Dios”.

La orden fue emitida por el juez Tercero Penal del Crimen, Enrique William Larios, quien también fulminó con prisión preventiva a Orlando Bency Thomas, por lo que hace al robo de la camioneta de la señora Archibold.

Hasta el cierre de la presente edición, las autoridades todavía no ejecutaban la exhumación. Extraoficialmente se informó que la misma podría ser hoy a las 10:00 de la mañana.

En la misma audiencia donde dejó en prisión a Thomas, el judicial ordenó la captura de Michael Ángelo Pérez, considerado el autor intelectual del crimen, orden que ya fue cumplida por la Policía. Durante varias horas, equipos periodísticos de distintos medios de comunicación se apostaron en la entrada al cementerio “Milagro de Dios” a la espera de la exhumación del cuerpo.

Ni flores ni lágrimas

Melvin Mora Avilés, quien labora como sepulturero en el referido campo santo, narró que extrañamente quienes llegaron a sepultar a la señora Viola Rebeca Archibold, exigieron que la sepultaran de forma expedita.

“El hombre de cabeza rapada --Michael Angelo Pérez-- dijo que la muerta era su suegra y que tenía 105 años”, relató Mora, a quien también le llamó la atención que las tres personas que llegaron al entierro no lloraban ni llevaron flores.

Sin embargo, la supuesta edad de la difunta llamó la atención de los panteoneros, porque la misma no se correspondía que con el peso de aquel cadáver que iba debidamente sellado en la caja rústica de madera café. Otro detalle que llamó la atención de los sepultureros fue que una de las mujeres que asistió al sepelio, y quien dijo ser hija de la difunta, declinó verla por última vez en el ataúd, como es la costumbre.

La caja que llevaron para enterrar a doña Viola Archibold fue donada en la Alcaldía de Managua, contaron los extraños dolientes a los sepultureros, a quienes les pagaron 300 córdobas por hacer la fosa.

Una estaca por cruz

Francisco Torres, miembro del personal de seguridad del cementerio Milagro de Dios, dijo que el día en que enterraron a la señora Archibold, el hombre que llegó a solicitar el terreno se miraba urgido por el entierro.

“Ese hombre --Michael Angelo Pérez-- estaba desde las siete de la mañana esperando que abrieran la oficina para comprar el terreno, y luego hacer los trámites se fue a pagar a la Alcaldía”, relató. A Torres también le llamó la atención que Pérez y las mujeres que lo acompañaron al extraño sepelio, se fueron del lugar antes de que el cajón fúnebre bajara a tierra.

“El ataúd con la muerta lo dejaron a la orilla de la tumba y se fueron rápido”, recordó Torres.

La estaca con una flor que se ve sobre el tumulto de tierra, que cubre la sepultura donde fue enterrada doña Viola Archibold, fue puesta por los panteoneros para que sirva de seña a la Policía y a los forenses que harán la exhumación.