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El fervor mariano inició ayer en Jinotega, donde muchas familias celebran a La Purísima Concepción de María. Una de las familias muy devotas es la del sacerdote Norvin García García, donde todos los 6 de diciembre, desde hace 42 años, engrandecen a la Concepción de María en altares a la altura de la “Reina del Cielo”.

A la Purísima de la familia del padre Norvin, asisten centenares de niños y adultos, y sobre todo familiares se reúnen para cantarle a la Virgen.

El tradicional grito de “¿Quién causa tanta alegría?” se escuchó durante las celebraciones a la Virgen María, donde se repartieron brindis como gofios, golosinas tradicionales para esta época, objetos de barro, canastas de palma, y no faltó la rica y tradicional agua loja, bebida jinotegana que se prepara a base de maíz, jengibre y dulce.

La tradición inició con doña Mirian García de García (q.e.p.d) hace 42 años, como una promesa, y ella la heredó a sus hijos y esposo. Este último es quien prepara la rica agua loja.

“Mi madre le hizo esta promesa a la Virgen, de celebrarla siempre, por un favor que recibió mi papá. Cuando ellos estaban recién casados se les presentó un problema serio, y fue la Virgen quien intercedió y les ayudó”, recordó al padre García.

El amor hacia la Madre de Dios es tan grande, que el padre Norvin es quien se encarga de arreglar el altar todos los años, y recordó que en años anteriores, cuando el Instituto de Turismo promovía concurso de altares, fueron ganadores del primer lugar.

Altar representa cita bíblica

Este año el altar de la Virgen representa a la cita bíblica Lucas. 1,31 que dice “Concebirás en tu vientre y darás a luz a un hijo y le pondrás por nombre Jesús”, es por ello que al fondo del altar detrás de la imagen de la Virgen se observa al niño Jesús.

La imagen colocada esta vez no es la que tradicionalmente exponen a los devotos y que conserva desde hace años la familia, sino que fue la imagen que le obsequiaron al padre durante su ordenación, la cual es de yeso y bañada de oro de 14 quilates.

Para el padre García, la mejor forma de expresarle cariño y honrar a la Santísima Madre de Dios es imitando sus virtudes.