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Amor, Dios, solidaridad, cristianismo y fe. Son algunos de los elementos que, aunque no de forma novedosa, pero sí exagerada, se han hecho notar en los discursos de la pareja presidencial, Daniel Ortega y Rosario Murillo, durante los dos últimos meses.

El pasado 21 de noviembre, en el acto partidario que realizó el oficialismo para celebrar la cuestionada victoria del Frente Sandinista de Liberación Nacional, FSLN, en 109 municipios, la primera dama exaltaba un “ideal cristiano, socialista, solidario”.

“Los nicaragüenses de buena voluntad, trabajando, desde nuestros corazones y de nuestra conciencia, por el ideal cristiano, socialista, solidario, que nos compromete a crear paz y bien en nuestra Nicaragua, paz y bien en América Latina y el Caribe; paz y bien hacia el mundo, desde Nicaragua libre; paz y bien para salvar el mundo”, expresó en esa ocasión frente a miles de nicaragüenses.

¿Una nueva Virgen?

Mientras, Ortega dio gracias a Dios por estar ahí, señaló que ese día se celebraba a Nuestra Señora de la Paz, y le pidió iluminar “a aquellos que todavía llevan dentro sentimientos egoístas, individualistas, de violencia, de odio”, además, recordó que “cumplirle al pueblo es cumplirle a Dios”, proclamó que el ALBA es cristianismo, es solidaridad, es socialismo”, y dio vivas a una “Nicaragua bendita”.

“Dios, a través del pueblo, quita y pone reyes. Yo tengo fe en Dios y en la humanidad, que vamos a salir adelante de esta amenaza, tengo fe”, dijo más adelante, cuando hizo un llamado a luchar contra la destrucción del medio ambiente.

En los actos posteriores, el gobierno declaró 2010 como año de la solidaridad, y aparecieron por toda la capital vallas de propaganda oficialista que exaltan a Nicaragua como país miembro del ALBA cristiana, socialista y solidaria.

La simbología

Sin embargo, Manuel Ortega Hegg, sociólogo de la religión, señala que ese uso del lenguaje religioso de parte de la pareja presidencial comenzó en un momento en particular: la campaña electoral 2006.

“Yo creo que ya desde la campaña electoral de 2006, el presidente, en ese momento candidato, utiliza mucho el lenguaje religioso, incluso no solamente el lenguaje, sino algún tipo de simbolismo que ya había usado en campañas anteriores, como aparecer vestido de blanco; colocarse contraluz, apareciendo como una especie de aureola, es decir, hay un uso de una simbología e imágenes de tipo religioso”, advirtió.

“Incluso, en algún momento Daniel Ortega parecía más un pastor protestante predicando que un candidato político lanzado a campaña”, agregó.

Una justificación

Pero el teólogo José Miguel Torres se remonta al primer gobierno sandinista, en la década de los 80, para explicar el uso del lenguaje religioso en los discursos del presidente y de la primera dama, pues recuerda que “la Revolución Sandinista afirmó, rescató y valorizó la presencia de lo cristiano en un proceso revolucionario”.

Torres dice que “el sandinismo planteaba que entre cristianismo y revolución no hay ninguna contradicción, que se podía ser cristiano y marxista (aunque) eso no lo aceptaba el Vaticano”.

“Entonces, siempre se supo clarísimamente que el sandinismo tenía esa dimensión cristiana y no había ningún objetivo de trasfondo”, aclaró. Además, recordó que Ortega y Murillo se bautizaron y contrajeron matrimonio a través de la Iglesia Católica.

Ocasiones propicias

“Ellos quisieron hacerse católicos, yo respeto su conversión, no tengo por qué poner en tela de duda que son cristianos sólo porque no son evangélicos o porque no son protestantes, entonces como católicos, ellos actúan como tales”, sostiene este teólogo evangélico.

Pero Ortega Hegg explica que ese discurso religioso se puede ver acrecentado en determinados momentos, y en este caso, dice, las fiestas marianas y navideñas de diciembre se lo han facilitado al gobierno.

“Yo creo que hay coyunturas en el país, de la cultura misma del país, que facilitan el uso del lenguaje religioso”, analizó.

Legitimar poder o hacer clientelismo

No obstante, advierte que ese uso del discurso religioso en estos tiempos puede significar dos cosas: “…intereses en legitimar políticas o el propio poder político del presidente, y utilizar la fiesta religiosa con fines como los que estamos viendo, con fines clientelistas, es decir, utilizar la Purísima por ejemplo para fines de redistribución social de manera totalmente clientelsita… todo eso puede ser”.

“El fenómeno no puede analizarse de manera simplista, sino que hay varios elementos que están ahí (…) no es un uso forzado del fenómeno religioso, sino que la ocasión lo facilita, pero a la par, el poder político ve la oportunidad también de usar los símbolos religiosos en beneficio de sus propios propósitos políticos”, enfatizó Ortega Hegg.

Sin embargo, Torres insiste en que afirmar que el Gobierno podría estar utilizando lo cristiano con fines políticos “no es tan sensato, no es tan serio, no es tan profundo”.

“Juegan con el nombre de Dios”

Por su parte, la teóloga Michel Najlis y el vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, CEN, monseñor Abelardo Mata, coinciden en que el alto contenido de elementos cristianos en los discursos del presidente responde a intereses políticos.

“Hay toda una manipulación de la simbología religiosa para tratar de jalar agua a su molino, es un irrespeto a la religión, es un irrespeto a la Constitución, que dice que Nicaragua es un Estado laico, y es un irrespeto a la ciudadanía, porque entre los nicaragüenses hay cristianos, hay nicaragüenses musulmanes, hay nicaragüenses budistas y hay nicaragüenses agnósticos o ateos”, criticó Najlis.

Y, a propósito, recordó que “el segundo mandamiento dice: ‘No invocar en vano el nombre del Señor’, pero eso es lo que están haciendo, y la violación de ese mandamiento es muy grave, porque están jugando con el nombre de Dios”.

Para Mata, lo que pasa es que “se instrumentaliza la religión para incorporar proyectos políticos, justamente en estos meses que son de amor, de paz…”.

Religión y política
La exaltación de que Nicaragua es parte del “ALBA cristiana, socialista y solidaria”, es para Ortega Hegg una forma de demostrar que “el cristianismo es una fuente de un modelo político que se quiere implementar en los países de América Latina”.

“Por lo tanto, yo no pienso que es adecuado juzgar si es una manipulación o no lo es, el hecho concreto es que desde el punto de vista estrictamente político, lo que se observa es claramente el uso de una serie de recursos de tipo religioso en el ámbito político”, advirtió.

Para Torres, es más bien “una forma de testimonio de la historia latinoamericana”, pues considera que “la vida cristiana tiene que ver también con lo cultural, con lo ideológico, con lo político, con lo económico”.

No ve manipulación

“Entonces, yo no veo ninguna manipulación, más bien interpreto que es el producto de una nueva experiencia que ellos (pareja presidencial) están viviendo como cristianos convertidos y como católicos”, agregó.

Según Najlis, es un intento de legitimar los proyectos del ALBA, “pero que no convence”. “¿Qué tiene que ver el ALBA con la religión? Son maniobras bien burdas, yo creo que en la mayoría de la población produce rechazo”, expresó.

Opiniones encontradas

Para Ortega Hegg, la población ha aprendido a diferenciar la religión de la política, y, por tanto, “no necesariamente el uso de estos recursos religiosos dan como resultado una fuerte influencia política en el comportamiento de la población”.

“Hay un sector que puede ser influido, pero es minoritario, la verdad es que en términos generales, sí diferencian lo que es su convicción religiosa, sus prácticas religiosas, sus creencias como tales y el mundo de la política”, señaló.

A juicio de Najlis, “hay un rechazo de ese discurso, porque es tan obvio y tan burdo que más bien produce rechazo”. No obstante, para Mata, la población nicaragüense es “naturalmente” vulnerable a este tipo de discursos.

Cuando en sus discursos el presidente Ortega defiende las 109 alcaldías sandinistas, dice que su gobierno no interviene en la elección de los representantes de las iglesias, en alusión a los pronunciamientos de la Iglesia Católica sobre el denunciado fraude electoral en los comicios municipales de 2008.

“Nosotros somos respetuosos de la forma en que se organizan las diferentes iglesias, no nos metemos en eso. Ese es un asunto de ellos, nosotros como pueblo, como nación, tenemos nuestras leyes para elegir a nuestras autoridades”, dijo el mandatario en un acto el mes pasado.

Dura advertencia a la Iglesia

La vez que Ortega se jactó de que en el país hay “libertinaje de expresión”, dijo que ese derecho “es para todos”, y que “si las abortistas quieren marchar en contra de nuestro gobierno, que marchen, no hay problema”.

“Que vayan ahí con las otras fuerzas políticas que van a marchar, si algún obispo las quiere acompañar también que las acompañe, porque de repente aquel obispo que sólo habla de matar se entusiasma y las acompaña”, retó.

Para Ortega Hegg, “ese discurso de ataque directo a algunos de lo jerarcas católicos obedece a que no se considera que estos jerarcas pueden ser utilizados para los propios beneficios políticos”.

“En el discurso político, el mundo suele ser un mundo dividido en buenos y malos, los buenos son los que están conmigo y los malos son todos aquellos que no están conmigo”, puntualizó.

De misma forma opina Najlis, pues considera que “para este gobierno la Iglesia ha tenido un valor de una clase o de otra según si logran manipularla o no”. “En la medida en que la Conferencia Episcopal mantenga una posición critica, va a ser un estorbo para este gobierno”, expresó.

José Miguel Torres: “Mata es de la línea de Reagan”

Mientras tanto, monseñor Mata dice que “si fuera verdad que el presidente quiere escuchar, haría un poquito de silencio y reflexionaría sobre lo que se le quiere decir”.

“Si se habla es porque se quiere el éxito de un gobierno, porque su éxito va a depender en mayor bienestar de las grandes masas populares”, agregó el jerarca católico.

Pero para José Miguel Torres, monseñor Mata “está al lado de los sectores que defienden los intereses pro norteamericanos de la contrarrevolución, de la línea de (Ronald) Reagan”.