•   Madrid / El País  |
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Cada año, alrededor de 40 personas (una o dos personas por millón de habitante) con síntomas aparentemente catarrales toman un antibiótico u otro medicamento de uso común que le causa una reacción tal que se le desprende la piel. Se trata de necrólisis epidérmica tóxica (NET), una enfermedad rara, de origen inmunológico, todavía bastante desconocida, y con una tasa de mortalidad de entre el 30% y el 50%.

Los casos graves deben ser atendidos en Unidades de Quemados Críticos. El hospital universitario La Paz de Madrid es el único centro de España y uno de los pocos europeos que ha creado una unidad multidisciplinar específica para esta dolencia y desarrollado un ambicioso protocolo terapéutico y de investigación.

‘La necrólisis epidérmica tóxica existe desde que hay medicamentos, pero todavía es poco conocida. No está muy claro si se produce por el cuadro gripal --malestar general y fiebre, que aparece antes de tomar el medicamento--, por la asociación entre el cuadro gripal y el medicamento, o sólo por el medicamento, pero, lo cierto es que casi siempre hay medicación por medio. Tampoco se puede afirmar que lo desencadene más un fármaco que otro, y no hay un perfil de paciente. Lo que sí sabe es quién evoluciona peor. Y esto ocurre sobre todo en las personas mayores de 40 años que han sufrido antes otras enfermedades importantes, y en las que tienen mayor afectación de la piel’, explica Abelardo García de Lorenzo, intensivista y responsable de la Unidad de Quemados Críticos.

Lesiones rojas y ampollas
La NET afecta a la piel y a las mucosas. Se manifiesta con la aparición de lesiones rojas y dolorosas, que luego se hacen ampollas, y más tarde se levanta la piel con sólo tocarla. En este proceso se produce lo que se denomina apoptosis masiva de queratinocitos, esto es, una muerte de estas células en todas las capas de la epidermis. Puede manifestarse en unas horas o en varios días.
Los casos más leves, de escasa afectación cutánea o mucosa superficial, como la ocular, se tratan en la planta del hospital, mientras que los graves, que afectan una zona extensa y mucosas internas como la intestinal, vaginal, o respiratoria, se deben tratar en la Unidad de Quemados Críticos.

Esta sección depende habitualmente del servicio de Cirugía Plástica. En 2007, el de La Paz creó una unidad polivalente para el tratamiento de los pacientes con NET, y diseñó un protocolo terapéutico y de investigación multidisciplinar, que ha atendido de momento a 17 pacientes, con una supervivencia superior al 70%.

‘El primer objetivo cuando ingresa un paciente de este tipo es salvarle la vida. En nuestro protocolo de actuación seguimos cuatro pasos básicos que se centran en retirar todo tipo de medicación, aplicar un tratamiento de soporte general para tratar la lesión cutánea, administrar un tratamiento dirigido a prevenir y tratar el fallo orgánico, riñón o el hígado, y aplicar un tratamiento específico sobre lo que pensamos que es el tratamiento inmunológico de la enfermedad’, explica García de Lorenzo.

En cuanto al protocolo de investigación, este experto señala que está asociado a la terapia del paciente y que, desde el momento en el que ingresa, se pone en marcha todo un sistema para tomar muestras, hacer biopsias, analizar líquidos, y evaluar todas las variables.
César Casado, coordinador de la unidad, insiste en que ‘si alguien toma un analgésico u otro fármaco y le salen ampollas tiene que consultar rápidamente al dermatólogo o a urgencias’. ‘

Estos pacientes pasan de estar bien a estar muy mal, y de estar muy mal a estar bien en poco tiempo si son correctamente tratados. Habría que crear también unidades de referencia en esta enfermedad, ya que el éxito de la medicina muchas veces no reside en hacer un caso sino el mayor número de casos para conseguir experiencia’, indica.