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Los parientes del finquero y dirigente del Movimiento “No Pago”, José Alberto Salazar Blanco, muerto a tiros, sitiaron durante casi una hora a los miembros de un jurado y a los familiares de los dos acusados de haber perpetrado el crimen.

La situación que obligó a la Policía a acordonar la entrada al Juzgado, se produjo luego de que el tribunal de jurado emitió el veredicto de no culpabilidad, leído a las 5 y 47 minutos de la tarde, pero emitido a las 4:15 pasado meridiano.

Tras la lectura del veredicto de no culpabilidad, los carceleros sacaron de inmediato a los acusados: David Flores, señalado como autor directo del crimen, y Geyler Rodríguez Rocha, señalado como cooperador necesario.

Mientras los reos eran sacados de manera rauda por sus custodios, los familiares del asesinado José Alberto Salazar rompían en llanto, y gritaban y maldecían al sistema judicial nicaragüense.

“¡Maldita justicia corrupta!”, exclamó Isabel Salazar, hermana del productor ultimado de seis impactos de bala el pasado 19 de marzo en una calle de Boaco, a manos de Flores, quien confesó el hecho, pero alegó temor a que su víctima le quitara la vida.

Luego de conocerse el veredicto de no culpabilidad, los ocho familiares que acompañaron a los acusados durante la audiencia pública --que se extendió desde las nueve de la mañana hasta casi la seis de la tarde--, se quedaron “congelados”, en sus sillas. Mientras, a sus espaldas, a menos de medio metro de distancia, los parientes de la víctima les gritaban toda clase de insultos, y juraban hacer justicia, lo que éstos oyeron en glacial silencio y con sus miradas clavadas en el piso.

En el otro extremo de la sala de juicio, los miembros del tribunal de jurado permanecieron durante varios minutos “clavados” en sus asientos, viéndose los uno a los otros, por algún momento, y en otros instantes bajando la mirada.

A la salida de los reos, uno de los carceleros impidió que el reportero gráfico de EL NUEVO DIARIO, Melvin Vargas, hiciera su labor sujetándolo de una mano.

Juez llama a la cordura

Por su parte, el juez William Howard López, quien instantes antes de que se conociera el veredicto de no culpabilidad llamó a la cordura, se quedó impávido oyendo los gritos y el llanto de los indignados familiares del productor asesinado.

López retrasó por casi una hora su fallo en lo que se refiere a Geyler Rodríguez Rocha, acusado por la Fiscalía en calidad de cooperador necesario, y cuyo juicio fue con juez técnico.

Como era de esperarse, la resolución del judicial fue en concordancia con el veredicto de no culpabilidad, porque al haberse declarado no culpable el señalado de ser el autor principal del crimen, no se podía declarar culpable al supuesto cooperador necesario.

Según la Fiscalía, Rodríguez era quien manejaba la camioneta donde Blanco anduvo buscado a su víctima por varios puntos de la ciudad, y fue quien presuntamente facilitó el arma homicida.

“De la justicia divina no escapará”

“¡De la maldita justicia que hay en Boaco te vas a salvar, asesino, pero de la justicia divina no te vas a escapar!”, gritó enardecida y con la voz quebrada la señora Ofelia Blanco, madre del productor asesinando.

Mayra Sotelo, esposa de Salazar, luego de contener el llanto, en voz alta desde el lugar ocupaba en calidad de víctima, exigió la inmediata devolución de las pertenencias de su marido, que fueron ocupadas como evidencia e incorporadas por la Fiscalía como pruebas.

“Que nos devuelvan las pertenencias de mi marido --José Alberto Salazar--, porque esto ha sido una burla de la justicia corrupta”, gritó la esposa de Salazar, mientras otros familiares la consolaban.