•  |
  •  |
  • END

El año 2010 representa un gran escenario de retos y de luchas para la recién creada Central de Cooperativas de Vivienda por Autoconstrucción y Ayuda Mutua, primera organización social de su género en la historia de Nicaragua, pues como dijo Mario Ordóñez, representante capitalino del Movimiento Comunal Nicaragüense (MCN), durante la ceremonia de juramentación de la directiva centralista en la primera semana de noviembre: “la vivienda digna es un sueño que construimos despiertos, en vida y con vida”.

Asistentes al acto de juramentación consideraron una afortunada convergencia el hecho de que la central se hubiera constituido precisamente en la primera semana de noviembre, mes del Día Mundial del Hábitat, y que el lanzamiento del nuevo organismo social-popular hubiera tenido lugar en los predios aún vacíos de las nacientes cooperativas habitacionales Coviamco Sur (23 socios) y Coviuni, integrada esta última por 29 docentes y empleados de la Universidad Nacional de Ingeniería.

Ambas cooperativas habitacionales, impulsadas por el Centro de Promoción del Desarrollo Local y Superación de la Pobreza (Ceprodel), ya cuentan con el subsidio del Invur. Actualmente gestionan un crédito bancario con fondos del INSS, o bien, un préstamo puente que les permita construir y pagar cuando las casas estén terminadas, y que el respectivo banco privado apruebe el financiamiento.

Comunidades solidarias y autosostenibles

No obstante, a la par de los predios de Coviamco Sur y Coviuni, la cooperativa por autoconstrucción y ayuda mutua “Lomas de Pochocuape”, con su casa comunal y sus 30 viviendas totalmente construidas y habitadas, ya tiene varios meses de estar construyendo su sueño “de segundo piso”, es decir, una comunidad solidaria y autosostenible.

“Lomas de Pochocuape”, con sus ventanas encortinadas, sus floridos jardines y sus salas arregladitas, es un ejemplo contagioso, pero como observa Mario Ordóñez: “¡cuidado!… Cuando hablamos de viviendas sociales, ahí nomás tenemos una gran fila de aspirantes. Pero organizarse y trabajar por una vivienda digna, eso es lo difícil.”.

Durante sus palabras en el acto, el director ejecutivo de Ceprodel, Miguel González Solórzano, destacó que la nueva Ley de Vivienda, aprobada por la Asamblea Nacional el pasado 11 de marzo, posibilita emprender estas luchas habitacionales sobre bases realistas y con apoyo del Estado y de las municipalidades que, de manera inequívoca, asumen sus compromisos y competencias con tareas coadyuvantes como la fundación de bancos de materiales, de tierras urbanizables, supervisión y financiamiento.

Más allá de los partidos

Además ―agregó― la ley protege a la población más allá de la alternancia de los partidos en el poder, y en medio de la lucha iniciada en 2002 por conquistarla ―relató― se formaron las primeras cooperativas habitacionales en 2004, de las cuales tres ya disfrutan de viviendas, como Cuevas del Cacique en Mateare, la citada “Lomas de Pochocuape”, y “Juntando Manos” en el proyecto de desarrollo urbano León Sureste de la Ciudad Universitaria.

Posteriormente, el movimiento cooperativista estableció una alianza estratégica con el Movimiento Comunal Nicaragüense, la cual permitió el gran impulso final que condujo a que el propio Gobierno de la República presentara el proyecto de ley ante la Asamblea Nacional, y que finalmente fuera aprobado en marzo del año que está finalizando.

“La vivienda es el principio. El final es la transformación de la forma de vivir de la gente… ¡La comunidad autosostenible!”, proclamó el director ejecutivo de Ceprodel.

Central, la base para más proyectos

La vocal de la central de cooperativas, contadora pública Cristina Santamaría, quien a la vez es vicepresidenta de Coviamco Sur, consideró que la nueva organización representa mayor independencia para el movimiento habitacional cooperativista, mayor fuerza, y al mismo tiempo, la base para formar nuevas cooperativas en todo el país.

Para el vicepresidente de la Central, ingeniero y docente de la UNI, Ricardo Javier Fajardo González, esta unión de cooperativas individuales es el nuevo nivel de organización que ya estaba haciendo falta para ganar más espacios de participación a nivel nacional y para tener mejor y mayor acceso a los costos racionales que le permitan a la población de escasos recursos tener viviendas dignas, dado que para lograr este sueño, la autoconstrucción con ayuda mutua representan una gran inversión en términos económicos. Esta es ―concluyó―“una estructura organizativa para las próximas generaciones”.

Por su parte, la presidenta de la Central, Faniz Jirón Valenzuela, dirigente de la cooperativa habitacional “Juntando Manos” de León, y la secretaria Dina González Fonseca, de “Lomas de Pochocuape”, señalaron finalmente que en 2004, con la configuración de los primeros proyectos, se sembró la semilla del cooperativismo habitacional en Nicaragua, y que ahora “las pioneras y las nacientes estamos cosechando los frutos”.

Estas cooperativas, y su nueva Central, manifestaron: “Constituyen herramientas para la conquista de muchos beneficios sociales y económicos para el pueblo de Nicaragua.”.