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60 niños de la comunidad El Chorizo, municipio de La Paz Centro, en el kilómetro 54 carretera a León, vieron “la sonrisa de un ángel”, tal como se denomina la Fundación, radicada en Miami, que les llevó juguetes, piñatas, comida, ropa y bebidas.

“Pretendemos adoptar esta comunidad, patrocinarlos en todo, especialmente en el área educativa. Estamos buscando en Miami a gente de buen corazón que quiera apoyar a estas familias, tenemos gente voluntaria que trabajan con mucho amor para los niños de Nicaragua”, dijo la presidenta de la Fundación La Sonrisa de un Ángel, Anielka Castellón.

Expresó que cuentan con el apoyo de la señora Luvy Argüello, prima del finado Alexis Argüello. “Recibimos donaciones de los padres de los niños que estudian en la Escuela “Ada Merrit”, de la ciudad de Miami, quienes donaron ropa, caramelos y juguetes”, dijo.

Informó que colaboran con la comunidad desde 2003. “También ayudamos a la comunidad de Miramar, pero este año venimos a El Chorizo”, dijo. En Managua hay otro grupo de niños que pertenecen a la Iglesia Resplandor del Cielo, cerca de El Mayoreo.

“A ellos se les entregará juguetes, refrigerios, ropa, caramelos y frijoles. Son 150 niños. A estos niños durante todo el año le hemos ayudado enviándoles ropa, zapatos, cepillos y pasta dental”, indicó la señora Castellón.

“Sin educación no hay nada”

De acuerdo con la presidenta de la Fundación, “nuestro objetivo principal es la educación de estos niños, que ellos asistan a la escuela. Sin educación no hacemos nada de nada, aunque ahora se les dé un juguetito”.

Adelantó que dentro de sus planes está el traer a mediados del próximo año, voluntarios de Miami, para que den charlas a los padres sobre la crianza de sus hijos, abordar el delicado tema de la violencia doméstica, hablar del cuidado familiar y de la nutrición.

“Queremos construir un centro comunitario para enseñar a las familias un oficio, no darles el pescado, sino darles la caña de pescar; me estoy llevando un censo para traerles uniformes, útiles escolares y mochilas en febrero de 2010”, dijo.

Don Guillermo Antonio Reyes Cruz es el líder de la comunidad con quien la Fundación ha trabajado en esta jornada de solidaridad cristiana. Pero no sólo los pequeños fueron beneficiados, sino también los adultos, para quienes hubo ropa, zapatos, champú, jabón, toallas, arroz, frijoles, y hasta les mataron un chancho.