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La Avenida Sandino, antes Roosevelt, se vio engalanada con la presencia de artistas, literatos, historiadores y familiares de los dos grandes personajes nicaragüenses homenajeados: El general de hombres libres, Augusto C. Sandino, y el Príncipe de las Letras Castellanas, Rubén Darío.

Entre los asistentes estaba doña Marta Lacayo de Darío, esposa de Rubén Darío Basualdo, nieto de Rubén Darío. Confesó estar muy emocionada por el homenaje, ya que al ver las fotografías expuestas en la avenida, evocó la humildad y el humanismo con que los familiares del universal poeta lo describen.

Agregó que el homenaje es muy merecido, ya que Sandino y Darío son personajes muy importantes en la historia de Nicaragua, pero sobre todo, son figuras mundiales que aportaron mucho al país.

Recorrió junto a su hijo, Rubén Darío Lacayo, toda la avenida donde se mostraban fotos y manuscritos de la obra del autor de “Azul…”.

“Esta calle es muy bonita, y casi nadie la utiliza. Está rodeada de bellos edificios, y todos los nicaragüenses podrán ver el legado de este poeta inmortal. Este homenaje en verdad me parece muy oportuno”, expresó aún conmovida doña Martha.

Conservan el legado

Rubén Darío Lacayo, bisnieto del Príncipe de las letras castellanas, es ingeniero industrial de profesión, pero comentó que el amor por las letras se mantiene, ya que siempre hay escritores en la familia.

Relató que su hermana, Martha Eloísa Darío Lacayo, quien radica en Argentina, es literata y ha publicado varios libros, siguiendo los pasos de su bisabuelo, Rubén Darío. Su otra hermana, Sandra Darío, es abogada, y radica en Washington.

“Nuestra sangre se ha mezclado y el apellido Darío sigue creciendo. Todos debemos estar concientes de que debemos mantener la unión de la familiar y el respeto a la patria, a los ancestros, y a todos los que han muerto por ella”, dijo, mientras observaba el testimonio de Darío.

Afirmó que la familia conserva las obras y fotografías de Rubén Darío. En todos sus documentos se le ve como un hombre sobresaliente, y muy preparado.

La descendencia

Al querer conocer un poco sobre la descendencia del innovador de la lengua de Cervantes, doña Martha refirió el linaje de su familia que proviene del matrimonio de Rubén Darío con Rafaela Contreras.

“De allí nace el primogénito de Darío, Rubén Darío Contreras, quien contrajo matrimonio con Eloísa Basualdo. De esta relación nacieron tres hijos, entre ellos el único varón, Rubén Darío Basualdo, mi esposo”.

“El poeta Rubén Darío le dijo en París a su primogénito que se fuera a estudiar medicina a Argentina, pues era un gran país. Estando en ese país se casó con Eloísa Basualdo, de quien nació Rubén Darío Basualdo, quien vino a Nicaragua por Somoza García, que lo contrató para que trabajara en el Ministerio de Relaciones Exteriores, ya que era un abogado que hablaba cinco idiomas.

“Este hombre fue mi esposo, y de nuestro matrimonio nació Rubén Darío Lacayo, bisnieto de Rubén Darío, quien participa en este homenaje”. Los familiares siguieron recorriendo la avenida, evocando la vida y obra del bardo.