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Los efectos de los fuertes vientos que azotan el país no se han hecho esperar. En Puerto Cabezas ya se registra un muerto, que junto al náufrago de Jiquilillo suman dos, un velero desaparecido en alta mar con cuatro tripulantes, y cientos de casas sin techo, mientras en Chinandega más de 500 embarcaciones pesqueras se encuentran varadas en la bahía.

Según Erica Navarrete, meteoróloga de turno del Ineter, las ráfagas de viento permanecerán hasta el jueves o el viernes, cuando el anticiclón que las está provocando comience a debilitarse.

Navarrete señala que los lugares más afectados son la Costa Caribe y la Meseta de los Pueblos, donde los vientos han alcanzado velocidades de hasta 54 kilómetros por hora, mientras que en Managua la velocidad máxima ha sido de 32 kilómetros. Para hoy se espera que los vientos bajen de intensidad y se mantengan en 32 kilómetros en las zonas más vulnerables.

“Para mañana o el viernes esperamos que todo regrese a la normalidad, y que el anticiclón continental traslade sus masas de aire hacia otros lugares o que desaparezca totalmente”, añadió la meteoróloga.

Primera víctima y un grupo desaparecido

La segunda víctima fatal que cobró el fenómeno fue identificado como José Alfonso Colomer, de 19 años, quien aún se encuentra desaparecido en el mar. El joven abordó un cayuco junto a tres compañeros para trasladarse a la embarcación que estaba anclada a una milla del muelle de Puerto Cabezas, al llegar los tres muchachos subieron sin problemas, mientras Colomer no tuvo la misma suerte y resbaló, perdiéndose rápidamente en las agitadas aguas del mar.

La Cruz Roja, los bomberos y la Fuerza Naval hacen esfuerzos para encontrar el cadáver, pero los vientos inclementes dificultan la labor.

En Bluefields, brigadas de búsqueda tratan de localizar un velero que despareció entre la zona de Corn Island y El Bluff. El teniente coronel Reynaldo Carrión expresó que aún no se sabe cuántos tripulantes viajaban en la embarcación, y recomendó a la navegación aérea mantenerse en contacto con la torre de control del aeropuerto para evitar cualquier percance.

En Chinandega, en cambio, las autoridades están a la espera de que disminuyan los vientos para iniciar la búsqueda de Roberto Carlos Blandón, de 19 años, quien naufragó a eso de las diez de la noche del 5 de enero a bordo de la lancha “Yarala”, en las costas del balneario de Jiquilillo. Fue la primera víctima mortal.

De igual manera, se registran ocho viviendas sin techos en el municipio de Posoltega, así como la caída de varios postes de tendido eléctrico, la misma situación se produjo en la zona de Las Minas, donde también se registra un aumento en la atención de infecciones respiratorias y fiebres.

Región del Pacífico con menos vientos

En el Pacífico los vientos son menores, pero como medida de precaución, las embarcaciones con ruta por el Gran Lago han sido impedidas de salir de los muelles, por autoridades de la Empresa Portuaria Nacional, EPN, que han decidido cancelar sus viajes hasta que las ráfagas bajen de intensidad.

En Granada, la ruta del barco “Hilario Sánchez” --que comunica a esa ciudad con Altagracia-- fue suspendida, ya que los vientos están provocando olas muy altas y violentas en el Lago Cocibolca, pues las ráfagas en la zona alcanzan los 40 kilómetros por hora.

En cambio en León, aunque Defensa Civil indica que los vientos se han mantenido entre 10 y 15 kilómetros por hora y no han ocasionado daños, mantienen una estricta vigilancia en las zonas costeras de la localidad, para vigilar el oleaje, y así poder detectar a tiempo cualquier anormalidad que pueda perjudicar a la población.

Por su parte, las autoridades de Estelí señalan que la ola de frío que los estaba afectando aminoró totalmente, y que ahora los vientos son los que han estado causando daños menores a las casas, haciendo volar láminas de zinc.

Todo vuelve a la calma en Ometepe

Aunque los vientos no han dado tregua, el transporte acuático entre San Jorge y la Isla de Ometepe fue restablecido ayer, debido a la necesitad de trasladar a Moyogalpa los restos de un ciudadano que había fallecido desde la mañana del lunes y que necesitaban sepultar urgentemente.

La embarcación “Mozorola” fue la encargada de la travesía, pero los pasajeros se pusieron nerviosos, ya que sufrió desperfectos mecánicos a la mitad del camino, y por espacio de 20 minutos estuvieron expuestos al vaivén de las olas. Dionisio Rivas, delegado de transporte acuático de San Jorge, indicó que todo volvió a la normalidad, pero que de aumentar nuevamente la velocidad de los vientos suspenderán los viajes.