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La posibilidad de sequías más intensas y más problemas climáticos fue la advertencia hecha por el doctor Gero Vaagt, representante de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, FAO, en Nicaragua, quien planteó la necesidad de medidas inmediatas a nivel nacional para prevenir y reducir el impacto.

Señaló que según el informe del Ministerio Agropecuario y Forestal (Magfor), hasta noviembre del año pasado se contabilizaban 20 mil familias afectadas por la sequía en 36 municipios en nueve departamentos del país.

Sin embargo, en estos momentos consideró que la cantidad de municipios y de familias golpeadas por el fenómeno se ha reducido en los últimos dos meses, pero que aún hay familias que padecen hambre, según el grito de auxilio del campesinado de la región norte y central.

Donde hubo daños a la producción agrícola, la FAO, en conjunto con el Magfor y el PMA, realizaron acciones.

En maíz se registran pérdidas del 40% de la productividad, y, en frijol, del 30%, por lo que se dirigieron granos a las regiones de alta productividad para aprovechar la siembra de apante, y se espera obtener unos 131 mil 220 quintales de frijol y 12 mil 600 de maíz. También se activaron programas como el de alimentos por trabajo, y los esfuerzos se dirigieron a las zonas más afectadas.

El drama del campesinado

A pesar de que el doctor Vaagt aseguró que hay suficientes alimentos en el país, y considera que no hay hambruna, pequeños productores de Matagalpa, Chinandega, Nueva Segovia, Madriz, Malpaisillo, El Realejo y Ocotal, describieron ayer el drama que viven los campesinos de esas regiones, por las cosechas perdidas por el mal invierno.

Aunque todos relataron una problemática en particular, el hambre y la falta de agua fueron factores comunes expresados en una reunión realizada ayer en la Coordinadora Civil, CC, con la vocera Luisa Molina, quien les prometió que haría los enlaces con otros organismos nacionales e internacionales para buscar ayuda.

Molina explicó que los que están padeciendo miseria y hambre son los campesinos que se denominan “colonos”, porque no son dueños de tierras, sino que las alquilan para el autoconsumo.

Justo Cruz, productor de Nueva Segovia, relató que debido a la sequía por el mal invierno, no hubo cosecha de maíz y frijoles, que son los dos productos que se siembran en la zona seca.

Explicó que la poca lluvia que cayó en los primeros meses del año pasado, no logró que los cultivos desarrollaran su ciclo.

Cruz manifestó que esto impactó en la alimentación de los habitantes, que tradicionalmente han producido estos granos básicos en Santa María, Macuelizo, Mozonte y Ciudad Antigua, que son municipios de la zona seca.

La miseria y el hambre son visibles principalmente en los niños que ahora lucen “panzoncitos y ojerosos”. También mencionó que se ha multiplicado la delincuencia y los robos.

Ayuda gubernamental para partidarios

Juan Garmendez, enlace de la CC en El Realejo, municipio de Chinandega, denunció que en esa región la pobreza de la mayoría destaca entre la abundancia de los pocos que son beneficiados por los proyectos del gobierno.

Aseguró que quien no tiene un carné del partido Frente Sandinista, es minimizado, por lo cual las bases municipales del gobierno no responden a la necesidad local, sino al rojinegro.

“Se mira la pobreza, la gente está pasando hambre, porque además de la crisis económica anunciada y de la sequía que vino a rematar todo, no hubo a nivel regional un plan alterno para ver la problemática que impactaría”, relató el productor chinandegano, agregando que las perforaciones de pozos para los terratenientes de los ingenios, están agravando la situación de la sequía.

El productor de El Realejo afirmó que actualmente sólo existen dos ríos caudalosos: el San Isidro y La Laja, que bajan de un cerro con un caudal muy débil. En los últimos tres años se han ido secando los ríos Tesorero, Germania y Las Pozas.

FAO pide acciones

El representante de FAO en Nicaragua mencionó que “hay condiciones desfavorables que han limitado la producción de apante. La FAO, a base de los datos climáticos, ha hecho estimaciones y éstas han sido compartidas con el Magfor y con los donantes para dar alerta ante dificultades futuras”.

Hay zonas de alto riesgo de sequía, y que han sido afectadas por el fenómeno de El Niño.

En las últimas décadas, en Nicaragua este fenómeno ha ocurrido al menos 8 veces, y las proyecciones estimadas muestran que se repetirá de forma más continua y fuerte, y se combinará con el fenómeno de La Niña, que representa excesos de lluvia.

Ante las perspectivas planteadas, propuso respuestas inmediatas, con medidas en el corto y en el mediano plazos, como fortalecimiento de capital social, cuido y tratamiento de fuentes de agua, tratamiento de los suelos, de bosques, la utilización de semillas más fuertes en condiciones de sequía, entre otros aspectos importantes que aseguren la sostenibilidad de alimentos y fuentes de agua en las comunidades en zonas de mayor riesgo.