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Llegaron a ayudar y ya lo están haciendo. Las tropas de Defensa Civil del Ejército de Nicaragua, enviadas de emergencia a Haití, rescataron a una mujer que estaba prensada entre las ruinas de la destruida ciudad de Puerto Príncipe, cuya acción fue calificada por la prensa internacional como una milagrosa operación de salvamento.

El general de Brigada Mario Perezcassar, jefe de la misión de rescatistas y sanitarios de la brigada nicaragüense desplegada en Haití, tras el sismo que destruyó el pasado martes a gran parte de ese país, confirmó a medios oficiales de comunicación que la misión de salvar a una mujer que tenía más de 80 horas prensada de la cintura para abajo en una casa destruida, fue parte de una de las numerosas acciones de búsqueda, salvamento y rescate que han ejecutado en ese nación.

Crónicas internacionales emitidas desde la zona del desastre, y confirmadas por el general Perezcassar a la prensa oficial de Nicaragua, dan cuenta que por pura casualidad la brigada nicaragüense, que estaba atascada en un tapón de tráfico, fue atraída a un callejón sin salida por un hombre que pidió que revisaran su casa, donde no quedaba nadie vivo; allí una mujer les dijo que en otro edificio cercano salían voces de al menos dos personas.

Olor a muerte

La brigada rescató primero a una mujer de 58 años de las ruinas de esa casa de cinco pisos, y ésta dio la alerta: quedaban entre los cascotes al menos otra mujer y tres muchachas que vivían en la casa antes de ser destruida por el sismo del pasado martes.

A la mujer sepultada aún se le oía hablar. Entonces comenzó la búsqueda frenética de Lidovia Pierresainte, de 33 años, cocinera en esta casa donde vivían las tres adolescentes que, a juzgar por su silencio y por los olores que llegaban de sus habitaciones, llevaban ya tres días muertas.

Lidovia estaba atrapada de la cintura para abajo por una puerta de acero que con su estructura había amortiguado la caída parcial del techo, pero aparentemente estaba bien, movía las manos y se expresaba con claridad, relatan las notas de prensa de corresponsales internacionales en el país devastado.

El rescate de la mujer, iniciado por las tropas nicaragüenses, pronto se convirtió en una tarea latinoamericana, pues terminó involucrando a bomberos colombianos y guardias civiles españoles, que trabajaron codo con codo con los miembros de la Defensa Civil nicaragüense y los peruanos, todos ellos voluntarios, del equipo de Rapid Latinoamérica, según los reportes de prensa de ese país.

Primero intentaron levantar la puerta de acero con gatos hidráulicos capaces de elevar hasta diez toneladas, traídos por los peruanos, pero más tarde decidieron cortar el marco exterior de la puerta.

Ambiente insoportable

En el interior del exiguo espacio donde se encontraba la mujer, los rescatadores trabajaron nueve horas y media, en turnos de media hora, ya que el hedor que desprendían los cuerpos de las muchachas en la habitación de al lado hacía irrespirable el aire a partir de los veinte minutos, explicó el militar nicaragüense Bernardino Bermúdez.

La experiencia la ponían nicaragüenses y peruanos; los colombianos prestaron el generador necesario para hacer funcionar la moladora que cortó la puerta y dar luz en las horas nocturnas en que trabajaron, mientras que los españoles trajeron la camilla y un vehículo donde trasladar a la mujer.

Finalmente, el cuerpo de Lidovia fue deslizado bajo la puerta de acero y, con sumo cuidado, sacado de entre las ruinas en medio de los aplausos de los miembros de la brigada y de los periodistas. Eran las dos de la madrugada y la brigada llevaba trabajando desde las diez de la mañana del viernes.

Renacer entre los escombros

Lidovia salió consciente de su agujero. Aturdida, dijo sentirse bien, no tenía ningún hueso roto. No sabía el destino de sus cuatro hijos, tampoco sabía que había pasado más de tres días sepultada ni que su ciudad ha sido devastada. En su misma calle hay al menos 19 personas enterradas entre los escombros, según los vecinos.

En Nicaragua, el presidente Daniel informó que la brigada humanitaria nicaragüense, en sus primeras labores, logró rescatar con vida a dos personas que estaban atrapadas en los escombros de edificios colapsados.

En un reporte entregado por el jefe de la misión humanitaria al presidente Ortega, desde Puerto Príncipe y por radio hasta León, anoche en un acto público del mandatario, el general Perezcassar dijo que la brigada médica ha atendido a más 40 personas rescatadas con vida de los escombros y ha brindado consulta médica a otras 200 por diversas enfermedades.

Informó que la brigada nicaragüense tiene asignada la zona cuatro de Puerto Príncipe, un área sumamente poblada y donde hay carencia de agua, energía y comida.

La misión nicaragüense de la Brigada Humanitaria y de Rescate del Ejército de Nicaragua, que partió de Managua en dos aviones AN-26 y en la que también participan expertos en evaluación de daños y análisis de necesidades, permanecerá al menos una semana en Haití.

El general de brigada Mario Perezcassar, dijo ayer que el escenario en ese país tras el terremoto de 7 grados en la escala de Richter del martes pasado “es más desastroso” de lo que ellos se imaginaban.

Peor que pesadilla

“Realmente el escenario que nos habían dicho, previo a nuestro viaje (a Haití) no es la realidad de lo que aquí se vive. Es más desastroso todavía”, afirmó el jefe de la Defensa Civil nicaragüense, en declaraciones confirmadas a EL NUEVO DIARIO en medio de las limitaciones de comunicación de Nicaragua a Haití.

Perezcassar indicó que en un recorrido por más de 16 calles, en labores casa a casa, han encontrado decenas de cadáveres y que de cada diez casas, ocho están derruidas y afectadas.

“Estamos en aquellos puntos donde la gente nos llama y nos dice que hay gente con vida, y comprobamos que hay gritos, algún tipo de sonido, golpes en las paredes, y en eso estamos”, agregó.

Confirmó que el aeropuerto de Puerto Príncipe está saturado de aviones de todos los países con ayuda humanitaria y que las aeronaves tardan hasta cuatro horas para poder aterrizar.

“Este tipo de eventos siempre causan un enorme caos y es lo que hay (en Haití), pero en dos o tres días esto, poco a poco, se va a normalizar”, estimó el general de brigada, quien advirtió el mal olor que se respira en las calles de Puerto Príncipe por los cadáveres.

“El componente médico está terminando el trabajo, en un centro de albergue con más de 5,700 refugiados, donde hay más de 700 rescatadas con fracturas y heridas; llevamos más de 40 pacientes atendidos con fracturas y más de 200 consultas”, dijo.

Además, informó que ya fue entregada la ayuda de más de tres toneladas de alimentos que el gobierno de Nicaragua mandó el pasado viernes a Haití. El presidente Ortega dijo que valoraría la rotación del equipo de rescate en ese país.

“Solamente con que (los brigadistas) hayan logrado salvar dos vidas, bien valió la pena aunque hayan viajado sin la autorización de la Asamblea Nacional, porque sencillamente ellos no estaban sesionando”, dijo Ortega en el acto de la ruinas de León Viejo, justificando su irrespeto a la Constitución y al primer poder del Estado, cuando aprobó por sí y ante sí, por medio de un nuevo decreto la salida de la tropa hacia Haití, cuando antes tuvo que haber sido aprobado por el Parlamento.