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La Policía Nacional no pudo detallar si dentro de los arsenales que ha ocupado en diversos momentos, han encontrado artefactos que pertenezcan al Ejército de Nicaragua, luego que el jueves el jefe de esta institución, general Omar Halleslevens, admitiera que en algunos momentos, antes de la administración dirigida por el ex jefe castrense, general en retiro Javier Carrión McDonough, ha habido fugas de armamentos en ese cuerpo militar.

“No te podría decir, pero cuando son de esos casos, me imagino que se les ha dado la información requerida, entonces es difícil hablar al bolsazo”, afirmó la comisionada mayor Glenda Zavala, jefa de la Dirección de Auxilio Judicial, DAJ.

“En algunos momentos, hace muchos años, sí existieron (fugas de armas), cuando aquí había muchos problemas, pero de cierto tiempo para acá --yo creo que desde la comandancia pasada-- ya aquí no ha habido. Hay mucho celo, mucho vigor, mucho trabajo alrededor del resguardo, no sólo desde el hecho de que se pueda confundir un arma o alguna munición, sino que desde el punto de vista que se puede deteriorar”, aseguró Halleslevens.

Armas de la Policía en la calle

La jefa policial afirmó que en las diferentes ocupaciones de armas que ha intervenido la Policía, han encontrado artefactos que pertenecen a ambas instituciones.

“Nosotros hemos ocupado armas en manos de delincuentes comunes que han sido propiedad, a lo mejor, de la Policía y del Ejército, porque se han dado casos de pérdidas, pues, pero eso es mínimo”, reconoció.

La revelación de la jefa militar cobra sentido cuando la madrugada del pasado 15 de noviembre, la Policía y el Ejército informaron de la ocupación de un lote de 61 armas, dinamita y abundante munición que pertenecían a una célula del cártel mexicano de Sinaloa que operaba en el país, y que era dirigida por el mexicano Roberto Bedolla, alias ‘El Ingeniero’.

La jefa policial dijo que aún no hay resultados sobre el origen de este arsenal y de las municiones, pero descartó que pertenezcan a las instituciones policial y militar. “No coinciden las numeraciones o las series de estas armas en los actuales archivos, y por eso se considera que no son del Ejército ni de la Policía”, explicó.

Zavala justificó que el tráfico de armas puede darse debido a la guerra ocurrida en el país y a la presencia de la contrarrevolución en los años 80.

“Armas quedaron regadas en el país que no fueron entregadas. Es posible que sean todavía armas de esos tiempos de los 80, de los 90”, finalizó Zavala.