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  • AFP

El papel protagonista que Estados Unidos ha asumido en la asistencia a Haití ha sido aceptado hasta ahora sin objeciones por casi todo el mundo menos por Venezuela y Nicaragua, que criticaron lo que describen como una "ocupación".

"Se está manipulando un drama para instalar tropas norteamericanas en Haití, que ya han ido tomando el control militar del aeropuerto en Puerto Príncipe y esto es preocupante", declaró el fin de semana el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega. "Quieren sacar provecho de esta tragedia para ocupar militarmente Haití", escenario de intervenciones estadounidenses en el pasado, remarcó por su parte el presidente venezolano Hugo Chávez.

Hoy, soldados estadounidenses desembarcaron en Puerto Príncipe, tomando posición en el palacio presidencial en el marco de las operaciones de ayuda a las víctimas del sismo. El espectacular despliegue puede aumentar las suspicacias entre los detractores de Washington.

Las críticas de Venezuela y Nicaragua no han frenado su ayuda, que se cifra en unas 6.000 toneladas de alimento y una centena de socorristas. Uno de los primeros aviones en aterrizar en Puerto Príncipe tras el sismo era venezolano.

Referente político y moral de Ortega y Chávez, Cuba no ha reaccionado hasta el momento en similares términos. La isla comunista, que no mantiene relaciones diplomáticas con Estados Unidos desde 1961, autorizó a los estadounidenses a usar su espacio aéreo así como sus infraestructuras médicas en Haití. "En Haití se pondrá a prueba cuánto puede durar el espíritu de cooperación, antes de que el egoísmo, el chovinismo, los intereses mezquinos y el desprecio por otras naciones prevalezcan", afirmó Fidel Castro, líder de la revolución cubana, en una columna publicada el domingo.

Por su lado, China parece que tampoco empleará la crisis humanitaria en Haití para ganar posiciones en su diferendo diplomático con Taiwán. La nación caribeña es uno de los 23 países que reconoce a Taiwán.

Mientras el Estado haitiano quedó prácticamente descabezado después del sismo, Estados Unidos, situado muy cerca del país caribeño, reaccionó prontamente anunciando el despliegue de 10.000 soldados, buques de guerra y equipos médicos.

"Objetivamente, no hay otro actor estatal que pueda asumir un desafío tal que Estados Unidos", estimó Raúl Bernal Meza, profesor de la Universidad Nacional del Centro en Argentina. "Las dimensiones de lo que se necesita, para poner orden y asegurar la salvaguardia de vidas y los pocos bienes que áun quedan, creo que exceden la capacidad de mando unificado de cualquier otro país o de la propia ONU", sentenció Meza.

"En América Latina, tenemos una enorme sensibilidad respecto a cualquier posibilidad de intervencionismo americano", explicó Gerardo Caetano, de la Universidad de la República en Uruguay. "No sería la primera vez que los Estados unidos intervienen aprovechando una situacion dramática", agregó, pero puntualizó que no le parecía el caso, "por la situación que se vive en Haiti, por el golpe durísimo".

Las últimas intervenciones estadounidenses en Haití fueron bajo los gobiernos del ex presidente Bill Clinton (1994) y George W. Bush (2004), hoy encargados por el presidente Barack Obama de reunir fondos para las víctimas del sismo. Los estadounidenses también ocuparon Haití entre 1915 y 1934.