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Organizaciones de derechos humanos criticaron las intenciones de la compra de Canal 8, debido al secretismo y a la falta de transparencia de la transacción por gente vinculada a la familia presidencial y del partido de gobierno, por lo cual consideran que la situación tendrá implicaciones sobre la libertad de expresión.

Para Gonzalo Carrión, Director del Área Jurídica del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh, el tema tiene varias connotaciones comenzando por el caracterizado secretismo, propio de las operaciones de personeros del partido del mandatario Daniel Ortega y de su familia, que forman una confusión sin límites de Estado-partido-familia.

Muchas interrogantes

“En medio de la dura situación económica, más allá de que los diferentes gobiernos utilizan el pastel publicitario como una forma de presión para ahogar financieramente a los medios de comunicación, no se había visto la venta de un canal de televisión calificado de tener buena audiencia y que ni siquiera se declaró en bancarrota, lo cual deja interrogantes en cuanto a si hubo presiones”.

El representante del Cenidh indicó que el propietario tiene todo el derecho de hacer lo que desee con su patrimonio, el problema es que la venta de un medio de comunicación no es cualquier cosa.

“En esas transacciones deberían tener algún tipo de regulación, sea a privados, al gobierno o a la familia presidencial, para asegurar que no se están erigiendo monopolios. Por otra parte, hay que hacerse varias preguntas en todo esto”, dijo Carrión.

Indicó que primero habría se ver que si fue el Estado el que compró el canal, la transacción debió ser aprobada por la Contraloría General de la República; se debería presentar un informe sobre los fondos del presupuesto utilizados, y si esto fue aprobado por la Asamblea Nacional, así mismo, otra interrogante es que si el Estado ya tenía el Canal 6 con instalaciones, equipos, y se trataba de poner en funcionamiento desde hace tres años, ¿cuál era la necesidad de derrochar con la compra de otro canal?

En el caso de si fue el partido de gobierno, que ya tiene el Canal 4 y al menos una radio, o la familia presidencial la que adquirió el medio de comunicación, la pregunta es: ¿De dónde sacaron tanto dinero para la compra, en medio de una crisis económica mundial y casualmente en un año preelectoral en Nicaragua?

Los tentáculos de la “nueva monarquía”
Carrión mencionó que esto es parte de los “tentáculos” de la “nueva monarquía” de la familia Ortega, vinculados al dominio económico, de los poderes del Estado, que ahora busca monopolizar los medios de comunicación.

Marcos Carmona, Director de la Comisión Permanente de Derechos Humanos, comentó que todo hace indicar que las negociaciones se realizaron en el despacho presidencial, que es la misma casa del mandatario y secretario general del parido Frente Sandinista.

“La tónica del gobierno no es más que controlar a los medios de comunicación, tanto radiales como televisivos y escritos. En este caso, si es del partido, éste ya tendría dos canales, a los que se agregan los canales nacionales adeptos, y los que a pesar de su independencia prefieren el silencio a criticar, para evitarse problemas”.

Agregó que quedan los medios grandes de comunicación escrita, que han sostenido sus posiciones críticas, a pesar de los ataques físicos y verbales del partido de gobierno.

“Con esto nos están cercenando la libertad de prensa y están deteriorando la libertad de expresión, que este gobierno ha venido implementando. El objetivo es minar y eliminar los medios de comunicación independientes y obtener el control total de éstos.

Carrión indicó que en el pasado también hubo una familia que dominó Nicaragua durante 40 años, con un ejército, con poder económico y control estatal, pero el poder del pueblo se encargó en su momento de ellos. La tragedia es que ahora otra familia está haciendo lo mismo y la historia se puede repetir.