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El ruido del molino perturba el descanso de cualquiera que se disponga a disfrutar del mejor sueño: el de la madrugada. Sin embargo, para doña Linda Flores ese ruidaje forma parte de su vida cotidiana, pues desde hace unos diez años se dedica a palmear tortillas, oficio que le ha permitido subsistir, y ahora es la razón de ser la primera tortillera que viajará a Holanda para estrechar la mano de la Princesa de ese país.

Hace unos siete años sólo era una humilde tortillera que todos los días se levantaba antes de que los primeros rayos del Sol anunciaran un nuevo día. Sentía que no valía nada como mujer, sufría hasta la indiferencia de no pocos en la ciudad de León. Ella elaboraba el infaltable alimento de los nicaragüenses con siete libras de maíz al día, de cuya ganancia no le quedaba ni para volver a comprar el grano, mucho menos ajustaba para abastecer las necesidades básicas de sus tres hijos.

“Yo era bien pobrecita, vivía en una casa chiquita forrada con láminas de zinc, la poca ganancia que me quedaba de las tortillas no me ajustaba para mandar bien arreglados a mis hijos a la escuela; usaban zapatos rotos, uniformes viejos. Al verlos así me sentía muy mal e impotente, como que no podía remediar la calidad de vida. Yo deseaba aumentar las ventas, pero no podía…”, cuenta doña Linda.

Sin embargo, la vida de aquella humilde mujer dio un giro completo de 180 grados. ¿Golpe de suerte? ¿Bendición de Dios? No sabría qué responder, lo único cierto en esta historia es que doña Linda Flores, después de haber hecho un préstamo en Pro Mujer ha prosperado significativamente, a tal punto que se convirtió en la primera tortillera que viaja hoy a Holanda para compartir su testimonio de vida en un evento presidido por la Princesa de ese país, y ella pronunciará las palabras centrales.

En su rostro se nota la emoción y la alegría que le causa la idea de viajar por primera vez fuera del país, con rumbo a nuevos horizontes más allá del fogón. Ahora da testimonio de ser toda una empresaria, pues ha aumentado el negocio de las tortillas, tiene una pulpería bien surtida en su casa, la que ahora es de concreto, cerámica y con inodoro. “Hasta mantengo algo de dinero para darles a mis hijos lo que me pidan”, expresa con un tono de satisfacción.

“Valemos mucho”

“Voy a compartir mi historia allá, para darles ánimo a muchas mujeres, decirles que nosotras las mujeres podemos. El querer es poder, dice el dicho, y mientras tengamos vida tenemos esperanzas. Yo le digo a todas las tortilleras que sigan adelante, y también que no se sientan mal o menos que nadie, porque nosotros valemos mucho. Hay mucha gente que como nos ve humildes, nos humilla, pero nosotras debemos sentirnos importantes porque valemos mucho”, insistió.

Doña Linda recuerda que “con el primer préstamo de un mil 800 córdobas compró maíz, leña y cal, como noté más ganancias trabajé más, y así cada día iba creciendo mi estabilidad económica hasta donde me encuentro. El préstamo de ahorita es de 30 mil córdobas”.

“Al igual que yo, mis hijos están muy emocionados, porque yo nunca he salido del país, hasta una cámara me compré para tomarme fotos y enseñárselas a mis hijos a mi regreso, y al resto de mujeres para darles ánimo, que salgan adelante con sus hijos. No importa la cantidad que tengan, todo es poner de su parte para prosperar”, añadió.

La radio Nederland Internacional, con sede en Holanda, hace un año emprendió la búsqueda en Latinoamérica de una mujer que hubiera experimentado, gracias a las microfinanzas, un gran impacto en su vida. Visitaron Pro Mujer de Nicaragua, y ahí se encontraron con la impresionante historia de Linda, la cual les conmovió, al punto de que fue seleccionada.

“Ahora es la única mujer empresaria que fue seleccionada para presentar su historia de vida en La Haya, Holanda. Aquí va a haber un evento sobre el impacto que tiene el microcrédito en la vida de las personas, y va a estar la Princesa de Holanda dando las palabras de apertura en el evento, y Linda Flores dará las palabras centrales”, anunció Gloria Gutiérrez, Directora General de Pro Mujer Nicaragua, quien acompañará en el viaje a doña Linda.