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PUERTO PRÍNCIPE/AFP

Haití lanzó ayer jueves una vasta operación para alojar en diferentes partes del país a las miles de personas que quedaron sin hogar por el sismo del 12 de enero, mientras las fuerzas internacionales se ocupan de la atención médica y de la ayuda humanitaria.

"Estamos trabajando para recuperar el control", indicó el presidente haitiano René Préval. "La ayuda está siendo organizada y (la situación) continuará mejorando".

"Una vasta operación está en marcha. Vamos a reubicar a los sin techo", declaró por su parte el ministro haitiano del Interior, Paul Antoine Bien Aimé, explicando que se crearán campamentos para dar cobijo a hasta 10,000 víctimas cada uno.

El gobierno haitiano contrató autobuses para transportar a los damnificados de la capital haitiana hacia el norte y sur del país, desde la semidestruida capital haitiana, donde al menos 500,000 personas perdieron sus hogares.

"El número aumenta y no incluye a las personas fuera de Puerto Príncipe", donde varias ciudades al oeste de la capital han sido gravemente dañadas por el sismo, precisó una portavoz de la Organización Internacional de Migraciones (OIM), Jemini Pandya.

En Puerto Príncipe hay 477 campamentos improvisados, según la OIM.

La grita de los damnificados

"Queremos dejar de vivir como animales", enfatizó Carole Deslouis, quien desde hace nueve días vive en un jardín de la capital, lavando a sus dos hijos con agua sucia y casi mendigando para comer algo de arroz.

La ONU estima que un millón de personas se vieron desplazadas por el terremoto, que, según las últimas cifras, dejó un trágico saldo de más de 75,000 muertos y más de 200,000 heridos.

En Campos de Marte, donde miles de haitianos encontraron refugio tras el sismo, la prioridad es "limpiar la basura y construir baños", explicó Yves Lafortune, encargado por el ayuntamiento de las tareas de limpieza del jardín, ubicado frente al derruido Palacio Nacional.

"Sabemos que estas personas no van a encontrar un techo de un día para otro, va a llevar meses ubicarlos, entonces hay que darles un mínimo (de bienestar)", dijo.

En Croix-des-Bouquets, a 17 km de Puerto Príncipe, un batallón brasileño empezó a preparar el terreno para instalar uno de los refugios.

El Banco Interamericano de Desarrollo prevé, por su lado, construir en este lugar casas sólidas para unas 30,000 personas.

Balance de víctimas sin variar

Los balances provisorios de la catástrofe causada por el terremoto seguían siendo de unos 75,000 muertos y 250,000 heridos. La ONU estima que tres millones de personas requieren ayuda humanitaria.

Estados Unidos habilitó cuatro aeropuertos para recibir la ayuda: dos en Haití y dos en la vecina República Dominicana, dijo el general Douglas Fraser, jefe del Comando Sur de Estados Unidos.

Washington anunció un refuerzo de 4,000 efectivos, con lo que la cifra de hombres desplegados en Haití alcanzará los 15,000 el sábado.

Las fuerzas estadounidenses trabajan en la reapertura del puerto de la capital haitiana, con el fin de descongestionar el aeropuerto, adonde llega lo esencial de la ayuda humanitaria.

"Vamos a reabrir el puerto al tráfico comercial desde el viernes", afirmó el general Kenneth Keen, quien supervisa las operaciones estadounidenses en Haití.

Entre los nuevos anuncios de ayuda, el Banco Mundial dijo que suspende por cinco años el reembolso de la deuda haitiana y que trabaja para su total anulación.

A pesar del tiempo transcurrido desde el terremoto, los cuerpos de socorro continúan buscando sobrevivientes, animados por los éxitos de los últimos días.

"Los socorristas están trabajando ahora como desde el primer día", declaró en Ginebra Elisabeth Byrs, portavoz de la Oficina de Coordinación de asuntos humanitarios de la ONU.

Desde el inicio de las operaciones, según la ONU, más de 121 personas fueron recuperadas con vida de entre los escombros, todo un récord frente a otros sismos en el mundo.

Saqueos siguen

No obstante, las escenas frecuentes de saqueos en la capital, la seguridad en Haití está bajo control, aseguró Vicenzo Puguese, portavoz de la Misión de la ONU para la Estabilización de Haití (Minustah).

Los afectados carecen de todo, pero los que lograron reunir agua, víveres o gasolina los revenden a precio de oro, lo que ha provocado una fuerte alza de los precios.

Frédéric Leny, chofer de taxi que aumentó sus tarifas, se justifica: "Gano mucho dinero, pero esto no va a durar. En pocos días, todo el mundo habrá olvidado a Haití".