José Adán Silva
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La inyección de 45 millones de dólares de las reservas del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social, la promesa de una contraparte similar de la banca privada, más el subsidio estatal a personas beneficiarias de los fondos destinados a la adquisición de viviendas sociales, bajaron las tasas de intereses de los préstamos de viviendas a cifras récord, según estimaciones de la Cámara Nicaragüense de la Construcción (CNC).

Mario Zelaya, presidente de dicha Cámara, afirmó que no recuerda una línea de crédito con tasas de intereses inferiores al 8 por ciento anual en los últimos 30 años, ni condiciones más favorables para el despertar del sector de la construcción en las últimas dos décadas.

Hace una semana, el Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, junto al presidente ejecutivo del INSS, Roberto López, y los empresarios de la construcción agrupados en la Cámara de Urbanizadores y la CNC, firmaron una alianza para producir y vender viviendas sociales con líneas de crédito a largo plazo y a bajos intereses.

Financiamiento histórico

Para ello, el INSS dispuso de 45 millones de dólares de sus reservas para colocarlas en cuatro instituciones financieras, y los bancos asumieron el compromiso de buscar una contrapartida similar para estimular la actividad económica del país, mediante la venta de viviendas sociales aun precio menor de 30 mil dólares, financiadas con tasas de intereses anuales al 8 por ciento.

“Hablamos de que en el mercado estarán disponibles 90 millones de dólares, que al cambio de 21 córdobas por dólar se convierten en mil 890 millones de córdobas. Esa inyección de dinero para un rubro específico como la construcción de viviendas sociales, no recuerdo que se haya hecho antes”, dijo Zelaya.

A las tasas de interés del 8 por ciento se puede aplicar un subsidio del Estado, que varía entre dos y tres por ciento, que podría dejar al usuario un pago de intereses de entre el 5 y 6 por ciento, a un plazo de pago de 20 años, con cuotas de entre 95 y 140 dólares mensuales.

Los montos serán destinados al desarrollo de urbanizaciones con viviendas sociales, teniendo éstas las características de ser menores de 60 metros de construcción, con precios inferiores a los 20 mil dólares, y con prioridad para los trabajadores asegurados que coticen al Seguro Social al menos desde hace siete años.

Enorme déficit

Zelaya piensa que el programa social pudiera meter al mercado financiero esa cantidad de dinero en un mediano y corto plazos, en dependencia de la capacidad de las desarrolladoras, de la colocación de los créditos de los bancos, del cumplimiento del gobierno en la aplicación de facilidades de la Ley de Vivienda, y de la necesidad de los usuarios.

Datos del Instituto Nicaragüense de la Vivienda Urbana y Rural estiman que en Nicaragua existe un déficit de 900 mil viviendas.

Los empresarios de la construcción calculan que si el proyecto logra despegar de inmediato, podría generar hasta 10 mil empleos directos e indirectos.

La cifra oficial que pretende alcanzar el Gobierno durante los próximos tres años es entre 11 mil y 15 mil viviendas de interés social.

Esperanzas de concreto

Los urbanizadores tienen por meta recuperar las caídas de las ventas de viviendas que en los últimos tres años alcanzó un 40 por ciento anual.

“La idea es nivelar o recuperar las ventas, tomando en cuenta que las casas son de precios más bajos y de menor tamaño. Antes las casas andaban arriba de los 30 mil dólares, pero ahora las cosas han cambiado, y hay una cantidad de población urgida de estas casas, que necesitan esas facilidades”, dijo Zelaya.

El presidente de la Cámara de la Construcción estima que con los fondos del INSS se asegura la construcción de al menos cinco mil viviendas, y que otro tanto pudieran asegurarse con los fondos que obtengan los bancos.

“Hablamos de que hay oportunidades para que diez mil familias puedan conseguir sus viviendas a bajo precio, y activar el mercado en dos o tres años más. Eso generaría más actividad comercial”, concluyó Zelaya.