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Del avance del despale y de la destrucción de Bosawás, antes sólo se conocían las provocadas por los colonos en Mayangna Sauni Bas. Sin embargo, ayer se unieron a la denuncia el resto de territorios correspondientes a esa área, y Mayangna Sauni Arunka, donde se contabilizan más de un mil familias “invasoras”, las que pretenden convertir la reserva en un desierto.

“No existe ningún control en el despale y la contaminación de Bosawás. Los colonos tienen tomadas 50 mil hectáreas, las que pertenecen a tierras ancestrales que han estado conservadas durante muchos años”, denunció por su parte Noé Coleman, presidente del Gobierno Territorial Mayangna Sauni Arunka. Los colonos hacen su negocio, al vender luego las tierras, dijo Hermes Davis Taylor, miembro del gobierno territorial Mayangna Sauni As.

Coleman también señaló que hay mucha inseguridad en toda su comunidad, tanto de las personas como del medio ambiente. “Nuestro territorio está invadido de colonos, están asentados en nuestro patrimonio ancestral, el que daba vida a toda Nicaragua y a Centroamérica, porque facilita todo el oxígeno, y ahora va a ser muy preocupante porque no hay nada ni nadie que regule la afluencia de colonos a nuestras tierras”, insistió.

“Calculamos que hay un mil 500 familias sólo en el territorio Mayangna Sauni Arunka; han invadido el hábitat de los animales, ahí había almacenamiento de fuentes hídricas. Ahora es muy preocupante porque tienen contaminados todos los ríos, para la pesca utilizan bombas y dejan los peces muertos en lo que queda de los ríos”, anunció Coleman.

Netan Mordy Taylor, miembro de Mayangna Sauni Bas, comentó que las invasiones datan de años anteriores, pero ahora ha incrementado notablemente el número de “mestizos” que llegan a apoderarse de las tierras que le pertenecen a la Reserva de Biosfera Bosawás.

Invasión se extiende

“Como nosotros los de Mayangna Sauni Bas fuimos los primeros en denunciar las invasiones de los colonos, éstos salieron de nuestras tierras y se trasladaron a las otras comunidades indígenas también mayangnas. Cada hora y cada día el despale aumenta, por lo que muy pronto puede convertirse en un desierto, eso es preocupante, porque como habitantes de la reserva tenemos el compromiso y la responsabilidad de velar por ese patrimonio”, señaló Taylor.

Estas personas ocupan de 100 a 500 manzanas ubicadas en el área denominada zona de conservación sin explotación, donde están las mayores potencialidades de los indígenas.

También, denunció que los “invasores” han contaminado la única fuente hídrica, el río Uly, de donde se abastecen los nativos. “Ellos utilizan pesticidas y otros químicos que van a caer a este río. Nosotros esto lo estamos consumiendo porque no tenemos condiciones para mantener agua potable”.

Además de las denuncias relacionadas con la amenaza latente en contra de Bosawás, los indígenas demandan una inclusión en los distintos temas de desarrollo social e integral de todos sus habitantes. En representación de las indígenas, Laura Jacobo solicitó la ayuda en todos los sentidos a las entidades competentes.