José Adán Silva
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A juicio del analista y pensionado del Seguro Social, Jorge Antonio Toledo, el principal riesgo de usar fondos del Instituto de Seguro Social para construir casas a pagarse a largo plazo, es que los adquirentes de las viviendas sociales pierdan sus trabajos o que el gobierno, en un arranque de populismo en campaña electoral, termine perdonando las deudas a cambio de conseguir votos y adeptos.

Toledo, administrador de empresas y analista del Seguro Social, admite que la oferta y la intención de proveer de facilidades a miles de familias trabajadores de obtener sus casas mediante financiamientos accesibles es positiva, pero que los riesgos de no recuperar el dinero de los asegurados es alto por el comportamiento y antecedentes populistas del actual gobierno del presidente Daniel Ortega.

La semana pasada el INSS otorgó a la banca 45 millones de dólares de sus reservas para promover un programa de construcción y ventas de viviendas a familias trabajadoras de ingresos bajos. La banca se comprometió a aportar otro tanto similar, y los constructores, a construir casas de precios bajos para activar el mercado inmobiliario.

A criterio de Toledo, los fondos del INSS corren riesgo, en tanto la mayoría de las personas que cotizan al seguro y que tienen facilidades de asumir las deudas, son trabajadores del sector público, “cuya inestabilidad laboral depende del gobernante de turno”.

¿Quién será el garante?

“Ya se sabe que cada gobierno que llega saca a los empleados para meter a los suyos, y despiden a la gente sin sus beneficios por cualquier motivo. ¿Quién garantiza que esta gente que adquiera viviendas financiadas por el INSS va mantener su estabilidad laboral por 20 años?”, se preguntó el administrador.

De acuerdo con Toledo, el hecho de que se pida un ingreso familiar mínimo de ocho mil córdobas para acceder a los fondos, evidencia un cálculo “político-electoral inexacto”, “por cuanto una familia que gana ocho mil córdobas, no tendría recursos para asumir una deuda de al menos 150 dólares al mes por 20 años, cuando su salario ni siquiera sirve para cubrir el costo total de la canasta básica que anda por los 10 mil córdobas”, observó el jubilado.

El peligro de un acto populista

“Mi temor es que esos fondos no regresen a las arcas del Seguro, y se queden como promesa en una campaña previa a las elecciones de 2011. Ya sabemos que los políticos, y este gobierno especialmente, son capaces de condonar las deudas públicas con tal de agenciarse votos para sus proyectos”, advirtió Toledo.

Según los cálculos del administrador, de los cerca de 500 mil asegurados activos en el INSS, menos del 25 por ciento obtiene ingresos superiores a los 20 mil córdobas, que es el ingreso que a su juicio podría respaldar una deuda a largo plazo, y cumplir con las obligaciones de pagar las casas sin perjudicar el presupuesto familiar destinado a alimentos y gastos familiares.

Sociólogo difiere

El análisis del sociólogo y economista Cirilo Otero, sobre el tema, es menos alarmante que la visión de Toledo.

Otero cree que la decisión del INSS de entregarle 45 millones de dólares de sus reservas a la banca privada tiene por objetivo asegurar que sea la banca con sus sistemas de administración y cobro, la que se responsabilice por recuperar esa cartera.

“La entrega de los fondos del INSS a la banca no es tan inocente. Ya sabemos que los bancos no perdonan a nadie”, dijo Otero, para quien el hecho de que se pongan a circular 90 millones de dólares en el mercado inmobiliario, podría producir un positivo efecto en la economía nacional, si las instituciones aliadas logran cumplir con los compromisos de sostener los precios de las viviendas y las tasas de interés y subsidios estatales.

Otro aspecto que él considera que podría darle buenos resultados al programa de vivienda social, es que el déficit de viviendas en Nicaragua anda por arriba de las 500 mil, y las necesidades de una casa propia aumentan en miles cada año.

“El comportamiento de las familias nicaragüenses respecto a las ofertas del mercado y la banca es de aceptación a todo recurso que le ofrezcan. Habrá mercado para las casas y la gente hará lo que sea para pagarlas. Recordá que la casa es un elemento de unidad y estabilidad de la familia, y la gente hace lo que sea por darle lo mejor a su familia”, valoró Otero.

El proyecto del gobierno, en alianza con la banca privada y con los constructores, es de construir cerca de 10 mil viviendas entre este año y el próximo, y ofrecerlas a los trabajadores con tasas de intereses anuales del 8 por ciento, más subsidios y otras facilidades.