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El Presidente de la Corte Suprema de Justicia, magistrado Manuel Martínez, aseguró ayer que no manejaba mucha información del caso de la falsificación de documentos de la Sala Penal, que ayudó a la fuga de tres narcos guatemaltecos, pero que está pendiente del informe final de la Policía Nacional, porque es un caso preocupante.

“Para ser honesto, no conozco mucho del caso, pero estoy pendiente del informe de la Policía Nacional sobre la investigación. Nunca se ha dado una falsificación. Este precedente es peligroso, y hay que darle seguimiento y no perdonar a quien haya sido”, expresó Martínez, después de juramentar a 64 médicos forenses del Ministerio de Salud, que brindarán servicios de medicina legal en municipios alejados de la capital.

El magistrado Martínez recordó que en años pasados los magistrados se enteraron de un asesor que filtraba información a abogados de narcos, e inmediatamente se sacó del Poder Judicial.

“Nos dimos cuenta de que ese muchacho pasaba información a abogados de narcos e inmediatamente lo despedimos. Jamás vamos a permitir eso, y hay que ir hasta el final con los implicados”, dijo el magistrado.

Mientras tanto, la magistrada Yadira Centeno aseguró que estas acciones (falsificación) son “graves, delincuenciales”.

Al ser abordada sobre si esta acción es una muestra de que el Poder Judicial está infiltrado por el narcotráfico, la magistrada dijo que eso no lo podía asegurar, pero “de que hay gente fuera trabajando con ellos, eso no se puede negar. Eso es cierto. La delincuencia cada día inventa nuevas estrategias y abarca más cosas para evadir a la justicia”.

La magistrada dijo que una fuente para escanear o conseguir los emblemas de la CSJ es a través de la página WEB de la institución, porque ahí aparecen sentencias y demás resoluciones, pero que está a la espera de los resultados de la investigación de la PN.

Fletes habla de inconsistencias

El secretario de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, doctor José Antonio Fletes, cuya firma fue falsificada, habló ayer de las inconsistencias de la orden de libertad falsificada con la que liberaron a los tres narcos guatemaltecos, y una orden emitida y firmada por su puño y letra.

Lo primero que explicó el doctor Fletes es que hay un acuerdo interinstitucional de que una orden de libertad primero debe ser enviada al Sistema Penitenciario Nacional, y ellos, una vez que comprueben que no hay causa pendiente la envían al sistema penitenciario que corresponda.

“Este procedimiento no se hizo, y la orden falsa fue directamente hasta el penal de Chinandega, alegando que nosotros estábamos de vacaciones, claro, eso fue sábado y el Poder Judicial ya estaba de vacaciones de fin de año”, expresó el jurista.

Además, el escudo del emblema de la CSJ en la orden falsa es diferente, al igual que el tipo de letra utilizado. También hace falta el número del caso o expediente en la parte superior derecha de la hoja, que es indispensable en las órdenes que la Sala Penal emite, aseguró el doctor Fletes.

Sobre la firma estampada al final del documento, Fletes asegura que la falsa tiene otros trazos y reafirman mucho las líneas. Junto a la orden de libertad adjuntan una sentencia falsa, en la cual escriben en la parte superior el número de sentencia 264, y en 2009 sólo se dictaron 192 sentencias, por lo tanto no coincide.

Las rúbricas que el doctor Fletes hace a la orilla de cada hoja de la sentencia están totalmente a un lado en la falsa, mientras que en las originales, el secretario de la sala penal monta la firma sobre las letras.

En el por tanto de la sentencia falsa, dice el informe a migración dar salida a los señores….; mientras que en una sentencia original siempre se pone gírese oficio a tal institución.

Para finalizar, la sentencia falsa no es firmada por el magistrado Rafael Solís, y esta firma tiene que ir, porque él estuvo en la audiencia de casación, aseguró Fletes.