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A menos de un mes que dos millones 822 mil 491 ticos elijan nuevo presidente, la campaña electoral para captar votos transcurre “fría”. La nota sobresaliente ha sido los ataques contra la candidata del partido oficialista, Laura Chinchilla, quien sin responder abiertamente, se ha dedicado a exponer su plan de gobierno.

La falta de seguridad ciudadana ha sido uno de los principales temas que ha acaparado los mensajes publicitarios de los aspirantes presidenciales, incluso relacionando esa inseguridad con la presencia de extranjeros o inmigrantes.

Además, se observa una desigual contienda, donde unos pocos candidatos (al menos cuatro), son los que despuntan en la costosa publicidad, destacando que la Internet está siendo usada como un elemento adicional para llegar a más electores.

En total, 15 partidos políticos participan, de los cuales nueve se inscribieron por la carrera presidencial. Ahora sólo quedan siete, porque hace una semana dos decidieron anexarse al Partido de Acción Ciudadana.

Las tradicionales concentraciones al aire libre, han dejado de ser un escenario importante para medir fuerzas, porque los aspirantes centran sus acciones en hacer visitas casa a casa o hacer “piquetes” en puntos importantes de las ciudades, a fin de ganarse cada voto.

Abstencionismo marcará alto

Se vaticina, de acuerdo con las mediciones de intención de voto, que el abstencionismo rondará el 30 por ciento y que los comicios, tienen un costo que ronda los 14 millones de dólares, es decir, cada voto tendrá un costo de alrededor de cinco dólares.

No se percibe en este país la efervescencia electoral de años anteriores. Las encuestas indican que la posible ganadora sea la oficialista Laura Chinchilla, de Liberación Nacional, aunque su más cercano contendiente, Otto Guevara, del Movimiento Libertario, ha mantenido un crecimiento constante.

Ottón Solís de Acción Ciudadana, quien en las elecciones pasada dio la sorpresa al desplazar al tradicional Partido de Unidad Social Cristiano, no ha corrido con la misma suerte, y las encuestas lo ubican en la tercera posición.

Pese a que Chinchilla, la candidata del primer lugar según las encuestas, está a 19 puntos de distancia de Guevara, su más cercano competidor, algunos analistas no descartan una segunda vuelta. Según las leyes de este país para ganar se requiere como mínimo el 40 por ciento de votos válidos para ganar. El Tribunal Supremo de Elecciones, dice estar preparado para eso.

Votantes pueden activarse en recta final

Al respecto, el politólogo Víctor Ramírez, al analizar la última encuesta de Borge & Asociados, comentó que “el naipe (posibilidades) está muy abierto” y que es posible que los electores, en esta etapa final, se metan más de lleno en la campaña y sean más atentos a las propuestas de cada candidato.

A su criterio, un 50 por ciento de los votantes, aún no definen a quién le darán su respaldo, de ahí que los candidatos presidenciales hacen esfuerzos importantes para motivarlos a que acudan a las urnas.

El sufragio es el siete de febrero y además de elegir al presidente, los costarricenses escogerán a dos vicepresidentes, 57 diputados y a un poco más de mil regidores municipales, en las 6 mil 617 juntas receptoras de votos que se habilitarán en 2 mil 18 distritos electorales, en las siete provincias que integran el país.

Además de Chinchilla, Guevara y Solís, Luis Fishman de Unidad Social Cristiana, se suma a los aspirantes con mejor intención de votos, ubicándose en la cuarta posición en las encuestas.

La lista de siete candidatos presidenciales la completan, sin muchas posibilidades de ganar; Mayra Gonzáles, Renovación Costarricense, Oscar López, Accesibilidad sin Exclusión y Eugenio Trejos, del Frente Amplio. Quienes desistieron y se anexaron al partido de Solís, son Rolando Araya, Alianza Patriótica y Walter Muñoz, Integración Nacional.

20 mil nicas votarán

En los comicios de 2006, 19 mil 546 nicaragüenses estuvieron aptos para votar, de los cuales alrededor del 70 por ciento votaron. Para esta ocasión, del total de extranjeros que pueden acudir al sufragio (38 mil 846 nacionalizados), 20 mil 986, son de origen nicaragüense, le siguen los salvadoreños con 3 mil 161, los colombianos con 2 mil 611, los cubanos con mil 617 y los chinos con mil 546.

Otra referencia de la contienda anterior, es que Oscar Arias (40.92%) apenas pudo imponerse con una diferencia de 18 mil 169 votos, sobre Ottón Solís (39.80%), y hasta se tuvo que hacer un recuento voto por voto para que pudiera ser proclamado como ganador. Muchos, se aventuran a señalar que el voto nica le dio su “empujoncito”.

Y es que a diferencia de la actual contienda, en la de 2006, el tema de los inmigrantes ocupó un espacio más importante, pues estaba en escenario la reforma a la Ley de Migración.

Se dice que quienes más réditos pudieron haber obtenido de los votantes nicaragüenses, fueron Oscar Arias y Ottón Solís, porque abiertamente se opusieron a dicha reforma y expusieron más apertura a tan importante segmento de la población económicamente activa, no así Ricardo Toledo ni Otto Guevara, a quienes se les calificó de haber emitido “discursos xenófobos”.

Voto nica decisivo en resultados cerrados

Para algunos, el voto de los nicaragüenses (20 mil 986), podría tomar importancia si se parte de que la contienda anterior fue bien cerrada y disputada hasta el último voto. 18 mil 169 votos le dieron la victoria al actual mandatario y con ello se evitó una segunda vuelta.

Se destaca que no sólo se trata de esa cantidad de connacionales nacionalizados, sino que hay que considerar la incidencia que pueden ejercer los nicaragüenses, para que su pareja tica o sus hijos nacidos en Costa Rica, voten por determinado candidato.

Esto porque según estadísticas del Tribunal Supremo de Elecciones, 13 mil 449 coterráneos están casados con ticos, mientras que en el país, desde 1950, han nacido 101 mil 332 personas, cuyos padres son nicaragüenses.

Alberto Cortés, Politólogo y Catedrático de la Universidad de Costa Rica (UCR), al ser consultado dijo que en la campaña anterior surgió abiertamente el tema de los migrantes pero que desafortunadamente estuvo vinculada a una serie de eventos negativos como fue el asalto a Monteverde y el caso de la muerte de Natividad Canda.

Recordó que dos candidatos recurrieron a argumentos de carácter claramente xenofóbicos: Otto Guevara, quien incluso apareció con unos rottweiler (raza de canes que mataron a Canda) y luego Ricardo Toledo que hizo “una campaña xenofóbica abierta contra los extranjeros”.

Contrario a esas posiciones, Cortés sostiene que los candidatos con más posibilidades hicieron una campaña distinta y respetuosa sobre el tema migratorio. “Ambos (Arias y Solís) puntearon con sendas críticas a la ley de migración que se había aprobado en ese entonces, que era claramente antimigrante”, adujo.

“Tema inmigrantes es una tentación”

A juicio del politólogo Alberto Cortés el tema de los inmigrantes en la actual campaña le genera “mucha desconfianza”, porque algunos candidatos aprovechan para invocar a los peores espíritus, como el chovinismo, patriotismo, la xenofobia y exclusión social.

“Son banderas que intentan manipular para movilizar población. En los comicios pasados ese tipo de tesis no dio los resultados esperados a quienes la usaron”, recordó el catedrático.

Agregó que por el momento, sólo un candidato (Luis Fishman del PUSC), ha hecho alusión negativa hacia los extranjeros, pero que es un partido en franca decadencia.

“Es interesante que siempre que están en crisis tratan de usar a los migrantes, a la población extranjera como chivos expiatorios para tratar de ganar puntos y frenar la caída de votos que están obteniendo. Fishman, está haciendo una campaña peligrosa, negativa, que apela al miedo al asociar delincuencia con identidad extranjera”, expuso.

Cortés, piensa que es vergonzoso que los políticos vendan miedo, pesadillas para después tratar de decir ‘yo soy la solución a tus miedos, a tus pesadillas’, cuando la política debería de generar esperanzas, para construir sociedades inclusivas y no excluyentes.

Señaló que no se debe apostar a una campaña de miedo, ni asustar a la ciudadanía para que voten, ofreciendo mano dura contra una población que demuestra que es importante y no sólo en la economía del país.

De acuerdo con la experiencia pasada, ¿Qué papel representará la población inmigrante, principalmente la nicaragüense en estos comicios?
“Tengo la impresión que todavía hace falta un estudio serio y sistemático para entender la participación política de los migrantes, porque se puede dar en varios sentidos: directa, entre las personas que pueden votar, es una minoría, y en ese caso no he logrado percibir que ellos se comporten de una forma distinta a los nacionales, y eso tiene que ver en la forma que se organiza la política acá en relación con la que se organiza en otros países donde hay mucha presencia de población migrante.

Por ejemplo en los Estados Unidos, uno sabe que la mayoría de los migrantes están en el partido Demócrata. Es más, los latinos, los cubanos, los salvadoreños se organizan abiertamente sin negar su raíz. Los partidos políticos además buscan demostrar que hay una participación de los grupos étnicos. Ese tipo de participación abierta de los latinos no es lo que permite o estimula la política costarricense, donde la política se ha asumido como un espacio exclusivo para los nacionales”.

Pero en tiempos de abstencionismo y tomando la diferencia de votos en la elección pasada, ¿No cree que los políticos tengan interés en ese grupo?
“Efectivamente, pero el gran tema es la dispersión de la población en el país. No hay una gran organización ni tejido político de los migrantes nicaragüenses que faciliten su movilización electoral, sino que la población está atomizada, dispersa, sin mayores niveles de organización, entonces surge la hipótesis, de que posiblemente el votante se comporte como la población media costarricense, es decir terminarán votando por x partido sin mayor réditos”.

¿Por qué cree usted que no han logrado esa organización?

“Creo que hay un marco normativo que no estimula la organización de los migrantes. La Constitución establece que los migrantes no pueden participar en política directa. También hay una gran desinformación en la comunidad migrantes sobre el derecho de adquirir la nacionalización por el tiempo de haber resididos legalmente. No han hecho uso de la doble nacionalidad porque piensa que si adquieren la tica pierden la nica.

No existe tampoco una cultura política que estimule la participación de los extranjeros para que se organicen. A esto hay que agregarle que mucha población está indocumentada y se inserta en un contexto de gran hostilidad. Hay estudios que dicen que ellos quisieran ser invisibles, pasar desapercibidos para no pasar insultos, abusos, etc. Todas esas razones hacen que el migrante tenga un perfil bien bajo si no nulo”.

¿Será que prefieren la política de su país a la de aquí?
“Hay que agregarle eso. No se sienten totalmente parte de los procesos políticos en Costa Rica, no todos se sienten binacionales. En Costa Rica tienen lo laboral y lo político en Nicaragua, es decir los nicas se sienten más políticamente atraídos con su país que acá”.

Mañana:

* Candidatos adelantan posiciones sobre relaciones con el Presidente Daniel Ortega y su gobierno
* Sus propuestas, la integración de la región y el espinoso tema de los inmigrantes nicas ilegales